Consultor. Fundada desde 2009, Arquitectura Aural es una empresa especialista en el diseño acústico de recintos dedicados al audio de alto desempeño. Auditorios, salas de juntas, cines en casa o estudios de grabación son los dominios de su fundador Valentín Rivero, un apasionado del bien escuchar.

Con carrera en Administración de empresas, Valentín desarrolló desde niño un gusto único por los equipos y la música selecta. Cobijado por un entorno familiar emprendedor, los Rivero se hicieron de un nombre en la industria del espectáculo por fabricar aquellos radios Majestic y Royal; sus hermanos mayores tenían su propio negocio de amenizar fiestas y ya en la secundaria, el más joven de los muchachos ponía los discos y sentía el placer de ver a otros divertirse.

 
  Sonoros conceptos. El director de la reconocida firma amablemente comparte sus experiencias, para hacer de nuestras habitaciones un lugar mejor. “Básicamente diría que hay dos corrientes en el audio”, Valentín afina de entrada: “una es la que no exige ningún estándar y otra donde existe una precisión. Yo me incliné directamente sobre la que sí busca una precisión”.

Una ciudad invadida por ruido
“Tener un ambiente silencioso realmente se ha vuelto un privilegio”, considera el fundador de Arquitectura Aural; “hay normas para establecimientos mercantiles, en zonas de trabajo y la norma general”, explica, “acerca de cuánto ruido se puede hacer con tu colindancia. La verdad es que existe un buen parámetro; aunque puedes llegar a cumplir la norma y dejar sin dormir a tu vecino”, señala.

Lo que más le gusta. “Es hacer cuartos de escucha crítica; en Arquitectura Aural también tenemos la capacidad de hacer integraciones y automatizaciones”.

Diseñar desde cero. “Es utópico”, señala Valentín señala; “normalmente trabajas en espacios ya existentes. Que te den un estudio de grabación desde cero es un garbanzo de a libra, pero la recomendación que daría es que busquen un espacio con grandes dimensiones. Pensar que van a poder sacar excelente sonido de una cabina de tres por dos metros es irreal. No van a conseguir hacer buenos productos”, matiza; “se puede mejorar y hacerla trabajable; pueden sacar algunos jingles, pero no un material que sea recordado por su calidad acústica”.

El volumen de la sala de grabación es vital. “Y que tenga aire acondicionado”, advierte, “porque son lugares donde estás contando con un artista y si él no está cómodo en su medio ambiente, es imposible que logre una representación estelar. Ese es uno de los errores más comunes”.

¿Qué consejos sencillos nos compartes para aislar un cuarto que pretende ser un project studio?
“Tenemos en México una cuestión particular: la mayoría de nuestras casas están construidas de tabique, con un aplanado. Si no lo tiene, aplánelo y pónganle una capa de pintura de aceite para tapar los poros. Posteriormente, métanle separado del muro sin que haga contacto, una pared de tablaroca”.

Un buen sistema de aislamiento. “Con fibra de vidrio adentro”, prosigue Valentín; “hay que estar atentos para no dejar la pared de tablaroca como una cavidad vacía porque eso resonará”, asegura. “Mejor hay que usar fibra de vidrio, aunque eso sea parte del tratamiento integral por dentro del cuarto, sí ayuda”.

¿La fibra de vidrio es segura?
“Hasta donde yo tengo estudios, no provoca cáncer”, diagnostica el experto, “hace diez años hubo muchos estudios que decían que podía causarlo. Hoy está comprobado que no. Es un material seguro. Utilícenlo”, y comparte cómo, “sólo manéjenlo con cuidado: puede causar muchísima comezón”.

Lo conveniente. “Si ponen una capa de tablaroca actuará como diafragma para las frecuencias más bajas. Es mucha área y no cuesta lo mismo que poner difusores, absorción con espumas o en módulos que compres”, pero Valentín hace cuentas: “eso sí que saldrá caro”.

 
  Las puertas de la percepción. “En mi cuarto tengo una puerta de madera sólida con una capa de plomo y luego otra tapa de madera”, la describe: “es muy cara y pesa 150 kilogramos, pero no pasa el sonido. Una solución más económica sería poner dos puertas de marco general de PVC con un espacio de 80 centímetros entre ellas y hacer una exclusa (para controlar su apertura)”, califica el fundador de Arquitectura Aural; “es difícil encontrar algo mejor que eso. Es una gran solución, incluso mejor que una sola puerta sólida”.

Ventanas. “El lugar donde se ubiquen es de libre elección”, indica Valentín Rivero; “las ventanas de doble vidrio transmiten menos el sonido, mientras que los vidrios gruesos pueden llegar a ser bastante aislantes, pero depende mucho del sello que haga la ventana”, considera. “Si se ve el área de la rendija de una puerta cuando la cierras, hay dos milímetros de apertura. La gente piensa que con poner un tapete ya está sellado, pero la verdad es que el tapete y nada son lo mismo”.


Un área de dos milímetros por un metro de ancho. “Si lo conviertes en un círculo, es del tamaño de una pelota de golf”, calcula Valentín, “si la pongo en medio de la puerta, ¿pasa o no pasa el sonido? Por ahí pasa muchísimo”.


La transmisión tiene que ver con aislar el aire. “Que no pueda haber un cambio de presión por donde se escape el sonido”, recomienda. “Uno de los errores más grandes en los estudios es que hacen una construcción tan sólida, que efectivamente no deja salir el sonido, pero los problemas nodales que se causan adentro del cuarto son bestiales y van a necesitar más recursos que en un cuarto que si deja escapar algo de energía”, añade.

Sin embargo, la acústica no es receta de cocina. “¿Qué te conviene más? ¿Evitar la transmisión o tratar tu cuarto internamente?”, plantea Valentín Rivero, “porque hacer que un cuarto sea de poca transmisión, quiere decir que tendrás que tratarlo más severamente por dentro y el costo será muchísimo más alto”.

Finalmente, ¿dónde poner el project studio?
“En el lugar más silencioso y amplio que puedan encontrar. Que sea comercialmente viable, porque el público tiene que ir a donde esté. La gente a veces dice: abrí un estudio en El Desierto de los Leones; pero mis clientes son de Satélite. Aunque internet ha facilitado las cosas, la idea comercial no corresponde”.

Suena sensato.