Audio clásico. José Dalama ha sido el ingeniero de sala en las giras de populares artistas españoles, pero también se ha desempeñado como diseñador de audio en grandes empresas de alquiler. En su faceta de gurú en la cabina, ha producido exitosos trabajos en su laboratorio, Estudios Dalamix.

Respetado operador. Desde 1989, el experto cuida meticulosamente el más mínimo detalle en los conciertos de Ana Torroja, Joaquín Sabina, Pedro Guerra, David Bisbal, Presuntos Implicados, La Unión y de cuatro temporadas en el reality Operación Triunfo.

Sin censura. Durante su última visita a México, nos reunimos con Dalama, como es conocido en el medio sonoro de España y Latinoamérica, y conversamos sobre su trayectoria, además de conocer de cerca cómo funcionan los faders en el Viejo Continente.

Quisiera comenzar hablando de cómo te involucraste en el audio profesional. ¿Empezaste como músico? Muchos ingenieros comienzan así.

“Efectivamente. Es la piedra angular. Empecé a los 16 años a tocar con un grupo. Ahí empezó la fiebre, tocando la guitarra y cantando. De eso hace casi cuatro décadas”.

Inclusive, antes de que iniciara La Movida española
“Sí, pero yo no vivía en Madrid. Nací en España pero viví en Francia casi 20 años en París. Mi cultura difiere bastante, así cómo los gustos por la música española. La gente de allá normalmente tiene mucha raíz de flamenco, que era lo que había, o de música popular española, pero yo realmente nunca me identifiqué con ella. Recuerdo que me emocionaba escuchar a Led Zeppelin, Black Sabbath y Stevie Wonder, por ejemplo. Era otra historia. Me gustaba el hard rock y toda la música británica. Ahí fue el caldo de cultivo”.

Hiciste cierto camino tocando en diferentes bandas, ¿no?
“Si, pero también con otro tipo de grupos, porque era difícil mantenerse de la banda, era difícil comer de los shows como grupo con identidad propia. Recuerdo que en verano me enrolaba con alguna orquesta para sacar dinero y para reinvertir en la fiebre que ya desde entonces me empezó: la de comprar equipo. Quería investigar. Estaba muy loco por el sonido de Jimi Hendrix. Tenía la idea de que mi grupo se oyera de lo mejor, con el equipo que hubiera disponible, pero con el equipo que había, llegaba a costar mucho. Tenía cierta frustración, porque uno de mis favoritos era Hendrix –y todavía lo sigue siendo-. Y no podía conseguir su sonido. Me compré el mismo equipo y no conseguía que aquello sonara, lo cuál me llevó hacer cinco años de Ingeniería en Electrónica, para investigar a ver qué narices pasaba detrás de los circuitos”.

Como ingeniero en vivo, ¿cuáles fueron las primeras bandas con las que recuerdas haber trabajado en España?
“Realmente la primera banda que recuerdo mezclar (y además con deseos de hacerlo), fue Presuntos Implicados, que me parecía la banda de pop por excelencia en España. Era un pop elegante. Unas letras muy trabajadas, sobre todo por Nacho Mañó; que era el bajista. Tenía un gusto musical excelente. Una raíz muy brasileña. En esa época, dentro del pop eran algo más elaborado que otros grupos españoles; que no me decían nada en absoluto. Casualmente, ellos eran de Valencia. Yo residía en Madrid, pero trabajaba mucho con gente de Valencia que ponía equipo para ellos. A través de esta gente nos conocimos. De repente, se fue su ingeniero de audio y como ya habían oído hablar de mí, pues me propusieron incorporarme”.

Hablando de audio en vivo, ¿cuáles son los equipos más importantes para lograr el sonido que te gusta?
“Creo que la mayor evolución ha sido la de las consolas digitales y luego, el aporte que ha hecho el mundo plug in al audio en vivo. De hecho, tengo dos consolas Avid para esto. La primera es una Venue, que utilicé con Joaquín Sabina, y ahora compré la D-Show para la gira acústica de David Bisbal. Me gustan porque precisamente tienen la capacidad de grabar directo a Pro Tools y luego lo podemos mezclar en el estudio. Se puede usar la modalidad sound:check virtual para ensayar con lo que ya está grabado y así, se logra un entorno muy serio. Estas consolas tienen buenos convertidores”.

“Durante muchos años, cuando empezaron a salir las consolas digitales, me costó identificarme con el sonido; lo escuchaba muy pequeño, le faltaba algo, pero ahora hay muchas consolas muy buenas y aunque todavía les queda camino por recorrer, ya no llevo nada de hardware, ningún procesamiento externo. Todo está dentro de la mesa”.

¿Qué micrófonos son los que regularmente usas? Depende de la banda y muchas otras cosas, ¿no?
”De micrófonos, llevo bastantes años con Audio-Technica. Me parecen unos micrófonos muy accesibles, de muy buena calidad y suenan muy naturales. Sin embargo, lo más importante es la fuente sonora. Cuando no se tiene una buena fuente es muy difícil sonorizar o grabar, pero al contrario si hay una buena ejecución, prácticamente cualquier micrófono sirve”.

“Como conclusión, en cuanto a las tecnologías que surgen cada día, pienso que como pasa con las máquinas, si están bien manejada es maravilloso. Todo tiene una doble aplicación. Por eso hay que ser cauto. Analógico-digital, digital-analógico, los dos mundos son estupendos. Hay que tomar lo mejor de cada uno y aplicar lo que realmente se necesita. Pueden convivir perfectamente”.

Redacción: Víctor Baldovinos