Por Alex Abara*
En la música existen figuras que no encajan en ninguna categoría ,porque ellas mismas las inventan. Tino Contreras fue una de ellas. Baterista, compositor, innovador y pionero del jazz mexicano, dedicó gran parte de su vida a construir un lenguaje propio que integraba las raíces culturales mexicanas con la libertad creativa del jazz.
“Tino’s Tribute” nace como un homenaje a ese legado. Impulsado y producido por su hijo, Valentino Contreras, el proyecto reunió a un extraordinario grupo de músicos, productores e ingenieros con el objetivo de reinterpretar algunas de las obras más representativas de la trayectoria del maestro.
Desde la muerte de Tino Contreras, el 9 de septiembre de 2021, Valentino ha mantenido viva la idea de producir un disco homenaje. Aunque existieron acercamientos previos con algunos de los músicos e ingenieros que terminarían participando en el proyecto, fue la incorporación de Julián Fredin y José Medina como productores ejecutivos lo que permitió consolidar la visión y poner en marcha la producción.
El equipo técnico estuvo conformado por Alex Abara, ingeniero multi-nominado al Latin Grammy y propietario de Fábrica de Éxitos; Darío Peñaloza, ingeniero de mezcla y dos veces ganador del Latin Grammy; Luis Felipe Herrera, ingeniero de mastering multi-nominado y dos veces ganador del Latin Grammy, además de Diego de Swan, quien participó como ingeniero durante las sesiones de grabación.

El repertorio
Los temas seleccionados para “Tino’s Tribute” abarcan un periodo significativo dentro de la discografía de Tino Contreras, desde composiciones creadas en la década de los sesenta hasta algunas de sus últimas producciones.
Para dar nueva vida a este material se reunió un extraordinario elenco de músicos, entre ellos Alex Mercado, Aarón Cruz, Gabriel Puentes, César Olguín, Damián Portugal, Jerry López, Daniel Vadillo, Paco Herrejón, Marie Anne Greenham, Hans Ávila, Chatrán González, César “Chícharo” Rojas, Víctor Cintra, Luis Calatayud, Carlos Icaza, Fabián Cocho, Jaime Reyes, Iván Barrera, Hiram Griss, Alan Fajardo, Jako González, Juan Madriz, Hugo Wilson, Valentino Contreras y Constantino Contreras, quienes participaron en distintas combinaciones a lo largo de las doce producciones que conforman el álbum.
Aunque el jazz es el punto de partida conceptual del proyecto, el álbum viaja constantemente hacia otros territorios sonoros. Puede escucharse la energía afro-latina en “Orfeo en los tambores”, la presencia decisiva de la guitarra eléctrica en “7/4 Blues” y momentos mucho más íntimos, como “Imaginación”, la única pieza vocal del disco, donde además escuchamos al propio maestro Tino Contreras gracias a la reconstrucción de su voz a partir de grabaciones originales.


La grabación
Después de aproximadamente un mes de preproducción, manejada principalmente mediante llamadas telefónicas, mensajes y sesiones de coordinación a distancia, las grabaciones se realizaron durante la segunda semana de enero de 2026 en Fábrica de Éxitos.
La grabación de este proyecto fue un proceso sumamente interesante, divertido y, al inicio, un poco estresante. Sabíamos perfectamente el nivel de músicos que iban a participar, así que el reto principal era capturar toda esa energía e interacción de la manera más natural posible.
La decisión fue grabar a la mayor cantidad de músicos posible tocando simultáneamente. Aprovechando las características acústicas del estudio, se diseñó una distribución que permitiera mantener contacto visual entre todos los participantes. Se utilizaron paneles acústicos únicamente para controlar el leaking necesario, pero sin sacrificar la comunicación entre los músicos, elemento fundamental dentro del lenguaje del jazz.
Uno de los aspectos más especiales de las sesiones fue la utilización de una batería Rogers de los años sesenta que perteneció al propio Tino Contreras. Esa batería fue utilizada en todas las canciones del álbum y terminó convirtiéndose en una presencia simbólica dentro del estudio. Era común que los músicos llegaran, la vieran y reaccionaran inmediatamente. De alguna manera, era como tener al propio Tino acompañando las sesiones.
La batería fue microfoneada siguiendo una filosofía clásica de grabación de jazz: un micrófono en el bombo, dos en la tarola, overheads y toms. Los teclados, bajos y guitarras eléctricos se grabaron por línea para mantener un mayor control y reducir el leaking, mientras que instrumentos acústicos como contrabajo y metales fueron registrados utilizando separación física moderada, siempre conservando la interacción visual entre los músicos.
Uno de los aspectos más sorprendentes fue la rapidez con la que se desarrollaron las sesiones. En la mayoría de los casos se realizaron únicamente dos tomas por canción y, ocasionalmente, una tercera. Los músicos llegaban, realizaban una breve pasada de reconocimiento del tema, Valentino compartía algunas indicaciones musicales, se ajustaban detalles técnicos y prácticamente la segunda toma terminaba siendo la definitiva.
A lo largo de tres días se conformaron distintos ensambles para registrar las doce producciones del álbum. Posteriormente se realizaron algunos overdubs específicos de trombón, percusiones, instrumentos prehispánicos y salterio, pero la esencia del disco quedó capturada desde aquellas primeras interpretaciones en vivo.
Toda la grabación se realizó en Pro Tools Ultimate, utilizando interfaces Apogee y Avid, además de diversos preamplificadores y micrófonos seleccionados específicamente para preservar la naturalidad del ensamble.
La grabación estuvo a cargo de Alex Abara y Diego de Swan, quien además colaboró como ingeniero durante todas las sesiones.

La mezcla
Este proceso también fue particularmente interesante y altamente colaborativo. Para esta etapa se invitó a Darío Peñaloza, quien asumió la mezcla de siete temas, mientras que Alex Abara se encargó de los cinco restantes.
Aunque cada ingeniero trabajó desde su propio espacio, el proyecto se desarrolló bajo una filosofía completamente colaborativa. Antes de comenzar, se realizaron diversas reuniones con Valentino Contreras para definir la dirección estética y sonora del álbum. A partir de ese momento hubo intercambio constante de avances, revisiones y retroalimentación entre todos los involucrados.
Un elemento fundamental para mantener la coherencia sonora fue que tanto Darío como el equipo de Fábrica de Éxitos trabajaron utilizando monitoreo Genelec. Esto permitió tomar decisiones muy consistentes entre ambos estudios y mantener referencias extremadamente cercanas durante todo el proceso.
Darío realizó sus mezclas en Nuendo, mientras que las mezclas de Alex Abara se desarrollaron en Pro Tools Ultimate bajo una filosofía híbrida. Aunque se utilizaron diversos plug ins, la mezcla también pasó por hardware analógico, incluyendo ecualizadores Pultec EQP-1A3 y un SSL Bus Compressor de Solid State Logic.
Sin embargo, la filosofía general del proyecto fue utilizar la menor cantidad de procesamiento posible. Desde la grabación ya existía un sonido sólido y muy natural, por lo que la prioridad consistió en preservar ese carácter. Las mezclas se construyeron utilizando una cantidad mínima de reverberaciones, delays discretos y procesos correctivos muy sutiles de ecualización y compresión. El objetivo siempre fue respetar el sonido original de los músicos y conservar la dinámica, la interacción y el color que se habían obtenido durante las sesiones.

El mastering
La etapa final quedó a cargo de Luis Felipe Herrera, reconocido ingeniero cuyo trabajo resultó especialmente importante debido a la diversidad musical presente en el álbum y al hecho de que las mezclas provenían de dos ingenieros distintos, cada uno con una identidad sonora perfectamente definida.
El reto de la masterización consistió en respetar la identidad sonora de cada mezcla y, al mismo tiempo, construir una experiencia de escucha homogénea y coherente. El resultado permitió mantener la personalidad de cada ingeniero, mientras se lograba una continuidad natural a lo largo de todo el álbum.
Conclusión
Más allá de la calidad técnica de la producción o del extraordinario nivel de los músicos participantes, “Tino’s Tribute” representa un encuentro entre generaciones. Es el diálogo entre el legado de uno de los grandes arquitectos del jazz mexicano y una nueva generación de intérpretes, productores e ingenieros comprometidos con mantener viva esa historia. El resultado no es únicamente un álbum homenaje. Es una reinterpretación contemporánea de una obra que continúa sonando vigente, innovadora y profundamente inspiradora.
Quizá el mayor logro de este proyecto sea precisamente demostrar que la música de Tino Contreras sigue viva. Viva en sus composiciones, viva en quienes la interpretan y viva en cada nueva generación que descubre su obra. Y por momentos, durante aquellas sesiones de grabación, entre el sonido de aquella batería Rogers que le perteneció, la energía de los músicos y el profundo respeto que todos sentían por su legado, realmente parecía que Tino seguía ahí con nosotros.
Ficha técnica “Tino’s Tribute”
- Producción. Valentino Contreras
- Producción Ejecutiva. Julián Fredin, José Medina
- Grabación. Alex Abara, Diego de Swan
- Mezcla. Alex Abara, Darío Peñaloza
- Mastering. Luis Felipe Herrera
- Estudio de Grabación. Fábrica de Éxitos
Sistema de Grabación
- DAW Pro Tools Ultimate
Interfaces
- Apogee Symphony Mk II (16×16)
- Avid 96 I/O (8×8)
Batería Rogers (Tino Contreras)
- Kick – Micrófono AKG D112 – Neve 1073
- Snare Up – Micrófono Shure SM57 – API 512V
- Snare Down – Micrófono Shure SM57 – API 512V
- Hi Hat – KM184 – Focusrite R6
- Tom 1 – Sennheiser MD 421 – HHB Radius 10
- Tom Piso – Sennheiser MD 421 – HHB Radius 10
- OHs – 2 x AKG C1000 – Rupert Neve 511
- Guitarra Eléctrica – Neve 1073
- Bajo – Avalon VT-737sp
- Contrabajo – Neumann M147 – HHB Radius 10
- Contrabajo (Line) – Avalon VT-737sp
- Teclado – TL Audio
- Saxofón – AKG C414 – SSL X-Rack
- Bandoneón – 2 x AKG C414 – Drawmer 1960
- Flauta Transversal – AKG C414 – SSL X-Rack
- Trompeta – sE Electronics Neve – SSL X-Rack
- Trombón – AKG C414 – SSL X-Rack
- Caracol – AKG C1000 – Rupert Neve 511
*Productor musical, ingeniero de grabación y mezcla, director de Fábrica de Éxitos y miembro de The Latin Recording Academy (LARAS), The Recording Academy (NARAS) y SACM. Con más de 25 años de trayectoria, ha colaborado con artistas como Emmanuel, Celso Piña, Jesse & Joy, Reik, Majo Aguilar y Napoleón , entre muchos otros. Ha sido nominado siete veces al Latin Grammy y tres veces a los A Cappella Contemporary Recording Awards por sus producciones y grabaciones.



