La recientemente abierta Ingeniería en Producción Musical Digital (IMI) del Instituto de Estudios Superiores de Monterrey Campus Ciudad de México (Tec) es, junto a los campus hermanos de Santa Fe y la misma Monterrey, la opción que muchos habían soñado en pos de profesionalizar la industria de la grabación. Con estudios construidos y equipados de acuerdo a los estándares mundiales, las siguientes páginas narran, en voz de sus creadores, el proceso para concretar esta ideas, que están ya formando su primera generación de egresados.

Múltiples disciplinas, un solo objetivo

Alejandro Ramos tiene como carrera la Física y su tesis de licenciatura fue sobre Física Nuclear por la UNAM. Después, su gusto por la música, la tecnología y la composición lo llevó a cursar una maestría en tecnología musical, lo que le dio la oportunidad de comenzar a realizar trabajos de investigación, así como empezar a dar clases e incluso publicar libros sobre neurociencia y cognición. Actualmente está realizando su tesis de doctorado con el tema de arqueoacústica mesoamericana: “Afortunadamente he podido encaminar mi carrera a lo que he querido hacer; he sido hasta rescatista alpino, pero todo eso me ha ayudado. Mi tesis doctoral tiene que ver con el patrimonio y la riqueza arqueológica nacional”, inicia Alejandro la conversación, que lo lleva hasta el punto cuando llegó al Tec Campus Ciudad de México como director de la carrera de Ingeniería en Producción Musical Digital, junto a los campus Santa Fe y Monterrey. La encomienda: crear un plan de estudios de una ingeniería como tal, pero enfocada a la producción de música y audio, con todo lo que ello implica, pero además construir las instalaciones adecuadas; es decir, estudios de grabación en los que la práctica fuera el elemento más importante para los alumnos.

¿A quién llamar? Los flamantes directores de carrera sabían de nombres, así que cuando pensaron en Horacio Malvicino no lo dudaron. Con una muy reconocida carrera en diseño acústico y proyectos en cuatro continentes, incluyendo la instalación de las unidades de broadcast en los Juegos Olímpicos de Londres el año pasado, este especialista siempre estuvo en la mira para diseñar los estudios del Tec. “Tengo el mismo tiempo en el instituto dirigiendo la carrera desde que se inició, junto con los campus Santa Fe y Monterrey; nuestra interacción con Horacio Malvicino se dio al mismo tiempo que con Mijael Gutiérrez, director de la carrera en Santa Fe, y decidimos traer al experto y escucharlo”, continúa Alejandro.

Junto con Horacio, Alejandro Ramos seleccionó los equipos que posteriormente se instalarían en los estudios de grabación, con una sinergia importante: “Hubo negociaciones y afortunadamente nos hemos escuchado; hemos trabajado alegremente y cuando escogimos los equipos revisamos la lista muchas veces para tener la mejor opción. Horacio siempre nos asesoró para lograr nuestro objetivo de que los alumnos conocieran una gran variedad de equipos y egresaran con el mayor conocimiento posible”, explica el directivo.

Los alumnos, por supuesto, estaban ansiosos por conocer los estudios de grabación y así lo hicieron ver a Alejandro. Sin embargo, el plan de estudios es el de una ingeniería y todo llega a su debido tiempo: “Hice un compromiso formal con los alumnos de que en el quinto semestre estarían abiertos los estudios, pero es importante aclarar que ésta es una ingeniería y tiene un tronco común. Después viene la especialización, cuando solidifican sus conocimientos en teoría musical y empiezan a desarrollar la parte creativa, ya en los estudios, pero hasta el momento indicado”, señala.

¿Cuáles son los recursos con los que cuentan los estudios recientemente inaugurados? El director de la carrera responde: “Tenemos seis estudios de grabación con sus respectivas salas de control y son 800 metros cuadrados de construcción más la fase que falta. Tienen ya algunos meses operando y hemos hecho distintos eventos como las Jornadas de Producción Musical, que nos han traído muchos aliados, todo para hacernos presentes y comunicar que tenemos talento, espacio, la convicción, el deseo y la necesidad de colaborar con el mundo profesional para dar el salto que esperan de nosotros”.

La primera generación de egresados de la carrera y la comunidad del Tec ya tienen en sus estudios de grabación una identidad y pertenencia, en camino a profesionalizar el medio en nuestro país: “Es la primera vez que algo relacionado a lo que se ha llamado ingeniería de audio es realmente una ingeniería, y no pueden ser menos que los demás ingenieros. La intención no es eliminar el pasado, sino adoptarlo, aprender de él y hasta cierto punto reverenciarlo cuando sea necesario”, señala Alejandro.

Además de lo anterior, el director de la carrera de Ingeniería en Producción Musical Digital revela que actualmente hay un fenómeno que no había pasado antes en este quehacer, no sólo en México, sino en el mundo entero: “Diferentes generaciones están compartiendo un mismo mercado laboral en el audio profesional. Hay ingenieros que se han formado de distinta maneras e ideologías y van a tener que convivir y colaborar con las nuevas generaciones. Por eso es importante que tengan conocimientos teórico-prácticos sólidos y que también aprendan a controlar sus egos. En el Tec realmente queremos profesionalizar el medio y sabemos que la grabación de sonido tiene muy poco tiempo en comparación con otras carreras, pero avanza a pasos vertiginosos. La institución tiene un prestigio de 70 años y si hace algo mal es muy costoso; por eso, los directores de estas carreras hicimos los planes de estudio de manera cauta. No podemos poner en riesgo  el prestigio de tantas décadas”.

Los pioneros

“El primero en cruzar el muro siempre sale raspado, pero siempre será el primero”. La frase del director de la carrera de Ingeniería en Producción Musical Digital sirve para reconocer a la primera generación. “Podemos ser un poco impacientes, pero hay que esperar y trabajar para ver que las cosas buenas pasan; hay que mantener el interés, pero indudablemente esta primera generación ha tenido paciencia y ha colaborado mucho con nosotros. Los estudiantes son la parte más importante de cualquier institución superior y como parte de mis proyectos, sé que lo que estamos haciendo ahora tendrá sus frutos”. Nadie quitará a esa generación su posición de arranque y así será recordada por siempre.

Diseño, construción, instalación

El reconocimiento profesional de Horacio Malvicino supera desde hace mucho las fronteras de nuestro continente. Con diseños acústicos de estudios en Estados Unidos, Asia, Europa y África, Horacio tuvo la mejor alternativa en la creación de las seis salas de grabación para la nueva ingeniería en el Tec. Los campus Monterrey y Santa Fe fueron los primeros en construirse e inaugurarse, para continuar con el de Ciudad de México. “Es como tener tres hijos en México”, señala Horacio, quien estuvo presente en la ceremonia de inauguración de los estudios en el Distrito Federal; “tuve mucha libertad para equiparlos; el concepto fue tener variedad de equipos para que los alumnos estuvieran más en contacto con la realidad de lo que se encontrarán en el campo de trabajo al salir de aquí”.

Así las cosas, el plan fue hacer tres clusters (grupos) de trabajo: dos salas de control con un estudio cada una, otras dos salas de control con un estudio y dos salas grandes con un estudio que comparten, para tener seis espacios en total. “La idea era que fueran cuatro salas de producción pequeñas con sus dos estudios y dos estudios grandes con un espacio amplio para grabar una banda de diez o 15 músicos. Se equiparon con diferentes marcas: los cuatro cuartos de control instalamos superficies de control diferentes, como las Avid Artist Series, D-Command C24 y Nucleus de Solid State Logic. En el estudio grande tenemos la AWS48 de SSL y en los estudios pequeños decidimos tener los mismos compresores, ecualizadores, multiefectos y grabadores de CD. Queríamos tener diversidad: en el control room 1 tienen preamplificadores Focusrite y en el 2 trabajan con Millenia y otros modelos; en el 4 con Universal Audio, entonces cuando salen de aquí usaron más o menos todo lo que hay en los estudios de todo el mundo. El equipo lo proveyó Vari Internacional”, explica el diseñador acústico.

En la parte de monitoreo, los estudios del Tec Campus Ciudad de México también son variados, como señala Horacio: “Decidimos tener en dos salas de control, los monitores Adam SX4 y en otros dos unos Focal. En la sala de control principal tenemos un sistema de Ocean Way Audio, los HR3, los primeros que se instalan en América Latina y que son personalizados. En otros lugares están en los estudios de músicos como Dave Matthews, Kanye West, Dr. Dre y Green Day. También tenemos un sistema 5.1 Genelec”.

En cuanto a micrófonos, la colección es grande: AKG, Neumann, Sennheiser o Royer, entre muchos otros: “entonces, desde el punto de vista de equipamiento, creo que todo esto hace más amigable la transición entre los estudios y la salida al mundo laboral, de lo académico a la vida real”, comenta Horacio.

Al interior: la acústica

El tratamiento de las salas fue independiente desde el punto de vista acústico; así lo cuenta su creador: “los cuatro controles son idénticos; van a escuchar lo mismo en ellos, aunque los monitores hacen la diferencia y creo que eso es importante para que los alumnos aprendan a escuchar en un entorno de control. Los estudios pequeños tienen acústica variable, tenemos techos muy bajos, pero desarrollamos un sistema de resonadores y difusores para agregar brillantez al cuarto y crear un nivel de reverberancia que no existe. La idea era que el cuarto sonara más vivo, a partir de estos páneles”.

Para la construcción de estos páneles y el mobiliario (completamente personalizado), Horacio Malvicino contó con la colaboración del Taller de Arquitectura y Diseño, originario de México. “Trabajé con Verónica Bernal; ellos fabrican todos los difusores y páneles móviles, y los estamos exportando. Con ella estamos haciendo el estudio de Dave Matthews, la banda Live y Chris Martin de Coldplay. Todo ha salido muy bien, porque ellos están a un nivel de detalle y dedicación muy alto. Yo preparo los renders y ellos los fabrican sin ningún problema. Ya llevamos un año y medio de trabajo juntos y creo que tenemos trabajo para rato”, comenta.

Cabe mencionar que la obra de construcción de los estudios se llevó a cabo con muy buen tiempo. El diseñador acústico relata: “Primero se equiparon dos salas y después terminamos de equipar las otras tres; después actualizamos el cableado de las otras dos salas, porque hay sistema de timeline para comunicarlas entre sí. Todo es muy flexible”.

El trabajo con el Tec ha sido una experiencia productiva y por demás interesante para Horacio. “En el campus Ciudad de México, Alejandro Ramos tiene background de acústica y hablamos el mismo lenguaje. Siempre me apoyó en las decisiones de selección de equipos y eso hizo que yo usara mucho mi imaginación. Junto con estos estudios, los de los campus Santa Fe y Monterrey son como tener tres hijos mexicanos, y ya estamos empezando a diseñar el cuarto en el campus Estado de México”.

“Para mí, lo que está haciendo el Tec es loable, porque tiene un enfoque distinto, con una idea completa acerca del negocio musical, para que los egresados puedan promover su trabajo al salir de aquí. Debo mencionar también al excelente equipo de construcción, comandado por Carlos Ávila y David Martínez, ambos de primer nivel”, continúa Horacio.

Una industria transformada

Es un hecho que el medio de la grabación sonora ha tenido enormes cambios en los últimos años; los tiempos no serán los de antes, eso es cierto, pero eso no significa que las oportunidades desparezcan. Y justo está la nueva carrera de Ingeniería en Producción Musical Digital de Tec para demostrarlo, con la construcción de estos estudios: Horacio Malvicino opina en este sentido: “hoy existen muchas otras aplicaciones, como broadcast, diseño de sonido para videojuegos, social media y mezcla de audio para cine. El Tec Campus Monterrey es la primera instiución educativa en Latinoamérica en tener una cabina de mezcla para cine con una consola de dos operadores, cuatro Pro Tools y un sistema de monitoreo similar a una sala y video proyección; prácticamente cualquier productor puede mezclar ahí. La visión del negocio de la música en el Tec es realista. Recientemente fue el productor KC Porter al campus Ciudad de México para producir a dos bandas de preparatoria Tec que ganaron un concurso y esto trae algo completamente diferente a la industria musical”.

“Todo esto es importante que se hable, porque el alumno que sale de aquí como ingeniero tiene que ser hábil para negociar contratos y saber cómo se va a distribuir el audio que produzca. Su carácter emprendedor ha hecho que haya estudiantes que están empezando a abrir sus propias disqueras”.

Para finalizar, el creador de los estudios de grabación que están causando revuelo en el Tec de Monterrey Campus Ciudad de México señala: “En este momento el negocio se está renovando y las oportunidades que se presentan son muy puntuales, por lo que hay que aprovecharlas. Creo que el negocio de la música no está mal, sino que hoy es mucho más realista. Actualmente, por ejemplo, el streaming será muy importante y hay nuevos conceptos. Ya no existen los intermediarios; hoy en día, los artistas pequeños pueden vender más de 100 mil copias de música de forma independiente”.

Esta es la adaptación a los tiempos que corren para la industria de la grabación. Si el talento está apoyado en equipos como los de estos estudios, podemos decir que la profesionalización del medio va por buen camino, no sólo a nivel tecnológico, sino con el espíritu emprendedor que caracteriza a estos alumnos, justo como está empezando a suceder.