Jaime Kohen tiene en su haber un par de álbumes, Fotosíntesis y Contraluz, dos obras cuyo objetivo es abrirse campo en los terrenos del pop, aunque su autor prefiera referirse a su música como “conciencia disfrazada de pop”.

Jaime cuenta con una formación académica como diseñador en Nueva York; sin embargo, el destino lo llevó a dedicarse a la música, “porque siempre quise llegar al corazón de la gente, algo que no ocurre con el diseño, pues es un asunto más superficial”. El músico continúa relatando su pasado: “cuando acabé la preparatoria me dediqué a estudiar diseño, pero siempre estuve interesado en hacer música. Un día, unas amigas que estudiaban en el Berklee School of Music me contaron de la oportunidad de pasar un verano allá, dos meses precisamente, estudiando voz. Entonces me fui, escogí materias muy importantes para mi labor, como Composición, por ejemplo, y todo esto me ayudó a conectar con la música a otro nivel”. Desde ese momento, Jaime comenzó a tomar clases privadas de piano y guitarra, a escribir canciones y a desatarse como músico. Esto ocurrió seis años atrás.

“No tenía ni idea de por dónde empezar”, comenta Jaime. “Hasta que unos amigos me recomendaron hacer un demo, así que en eso me enfoqué. Todo esto ocurrió en un momento complicado para la industria y, claro, no me lo esperaba: me encontré con muchas trabas”. El comienzo fue un tato complicado, pero la situación cambiaría una vez que Jaime tocó las puertas del sello discográfico EMI, con quien, finalmente, lanzaría Fotosíntesis, “un disco que co produje con Jared Lee, alguien que trabajó con Corinne Bailey Rae y Macy Gray, entre muchos más, gente que amo. Lo hicimos en Los Angeles y fue una de las mejores experiencias de mi vida, porque me di cuenta de cómo es el proceso de crecimiento de los temas; de tener una canción sólo con la guitarra y luego dirigirte a abrir perspectivas con Jared, porque él sugería ideas, pero yo las complementaba hasta encontrar un punto medio”. Para su disco debut, Jaime Kohen supo de la importancia de contar con un aliado experimentado; “fue impresionante darme cuenta de lo que implica hacer un disco, de todos los elementos técnicos que se involucran en él y lo duras que son las sesiones, pues había que trabajar de diez a seis, y siempre con intensidad”.

El reto del segundo disco

Las circunstancias cambiarían para el segundo paso de Jaime. La crisis de la industria discográfica se agravó y esto lo obligó a decidirse por la ruta de la independencia, un camino que desconocía. “Volverme un artista independiente no fue una elección que tomé premeditadamente. EMI sufrió cambios sustanciales el año pasado y en determinado momento decidieron apoyar a artistas más consolidados, un movimiento que me dejó fuera de la jugada. Fue difícil aceptar este hecho, incluso consideré no seguir adelante. Porque en México no ocurre como en otros países, donde es posible mantenerte a flote con una carrera artística a nivel independiente. Sin embargo, seguí de frente”.

“Para mi segundo disco cambiaron algunas cosas”, explica el cantautor. “La composición se concentró en música que evocara el sentimiento de los años treinta a los setenta. Me interesaba también que se marcara muy claramente un contraste entre los temas movidos y las baladas”. Jaime se refiere básicamente al título del disco, Contraluz, “porque me gusta ese mundo, el de los contrastes, algo que pasa especialmente con el amor porque, bueno, querer genera sentimientos muy luminosos, pero no olvidemos lo duro que es romper con alguien, la oscuridad que esto trae consigo”. Los músicos con los que Jaime se presenta en directo fueron quienes se encargaron de grabar en este álbum:  Adrián Lerdo (percusiones), Enrique Nativitas (batería), Maguito (teclado), César Barrera (trompeta), Sandra Laud y Roswell González (coros),  Édgar Estrada (guitarra), Flavio Padilla y Armando Correa (bajo y contrabajo). “Esto facilitó ciertas circunstancias a nivel logístico”, comenta el cantante, “porque grabamos todos los temas en vivo, tal como se hacía antes, para conseguir ese sentimiento retro que me gusta”.

La colección de temas fue grabado en Estudios Jamaica, “un estudio pequeño pero muy bien instalado y que me encantó. Lo produje y mezclé al lado de David O´Gorman, el dueño del lugar, quien, además, tiene una banda de rock alternativo, Los Simplifires. Lo elegí porque me gustó la posibilidad de unir su perfil (más rockero) con el mío, que es más cercano al pop. Aunque no todo lo grabé con él; la voz (por cierto, registrada con un micrófono Telefunken), además del piano de cola, los hice en los estudios Artco Recording, en Polanco”. La proeza de hacer un segundo disco no fue fácil de lograr. Sin el sustento de un sello trasnacional detrás, las circunstancias se recrudecieron; “fue un proceso complicado, pues no hubo una disquera que me financiara. Fue difícil reunir el dinero para la producción, pero también fue bueno tomar las riendas de las canciones totalmente”. Acompañado de Eric Urbina, David O´Gorman masterizó Contraluz, un disco pleno de teclados Rhodes y pianos de cola, guitarras, bajo y contrabajos; de trompetas, tubas  y percusiones, pero especialmente de muchos coros. Por otro lado, la dirección de los arreglos de cuerdas corrió a cargo de Larry Boyle, quien ya había desempeñado ese rol en Fotosíntesis.

“Soy independiente –concluye Jaime-, pero no puedo hacerlo todo solo, así que cuento con un equipo de trabajo que está conformado por gente pendiente de mis relaciones públicas, otra al tanto de las marcas y un manager, y todos crean una sinergia que afortunadamente me genera muchas invitaciones para presentarme en directo”. Joven, consciente del camino que ha elegido con tal de seguir haciendo canciones, el músico reflexiona cuál podría ser el futuro de su oficio, que en su disco más reciente se escucha fresco y cuidado al detalle: “quiero continuar así, trabajando a nivel independiente, seguir adelante acompañado de amigos que pongan su corazón, de gente joven que se perfile a hacer cosas interesantes más adelante y claro, de mis músicos, todos listos para presentarse bajo las circunstancias que se nos ofrezcan, porque las leyes del mercado eso nos solicitan: contar con producciones móviles”.

Redacción: Alejandro Gonzalez