Visceral. Le sale naturalmente, no lo provoca. Es más: a veces quiere salir de eso; no porque no le guste, sino por su afán de lograr otras cosas. Tiene una esencia orientada hacia The Clash. En algún lugar (artísticamente hablando) puede ser caótico pero le gusta. El camino sin mancha le incomoda y crispa sus nervios, pues es un protagonista del arte en el caos latinoamericano. Es Flavio Cianciarulo, El Matador.

Reciente disco. Nueva Ola aparece en México a través de Cassette, el flamante sello del productor Camilo Lara: “mi nueva casa disquera”, reconoce Flavio al iniciar la conversación. “Vinimos al Festival Vive Latino a presentar el repertorio de este disco y a tocar canciones que me pertenecen en letra y música de la época de Los Fabulosos Cadillacs, como Malbicho o Matador; en fin”, precisa el bajista, “fue un porcentaje mayor del disco y mis canciones clásicas”.

Todo convive en la playa de su música. Nueva Ola reúne doce refrescantes composiciones con texturas punk, rockabilly y pop. “Grabar en mi estudio personal me permitió la libertad de estar las 24 horas conectado al proyecto”, narra, “de la mayoría de los instrumentos me ocupé yo: los bajos, las guitarras acústicas y eléctricas distorsionadas, teclados y piano. A excepción de la batería, que la grabó mi hijo Ástor Mini Moon Cianciarulo”. Para Ástor ésta no fue la primera vez en subir a un escenario, ya que hizo su debut en algunas canciones en la gira de regreso de LFC hace ya casi cuatro años. Ahora tiene 14 primaveras.

 
Como voluntad artística, Flavio quiso que su CD conservara una instrumentación minimalista. “Fue el desafío y la consigna. “El disco está económicamente tocado en ese sentido. Quería un poco la sensación de cuando escuchamos discos de The Police. Por otra parte, este álbum tiene mucha distorsión, es fuerte”, matiza el músico.

¿Después de la grabación?
“Cuando finalmente terminé de grabar en mi estudio”, continúa el Sr.Flavio, “el material se lo entregué a Álvaro Villagra, leyenda en la ingeniería de sonido y dueño del mítico estudio El Abasto de Buenos Aires, donde Los Cadillacs grabamos en muchas ocasiones”, recalca, “le destiné la mezcla final del disco, además de su talento, porque tiene equipo increíble, como una consola análoga API”.


Álvaro Villagra ganó un Grammy a Mejor Ingeniería de Sonido por el disco Supernatural de Carlos Santana; además, sabe de los gustos de Flavio Cianciarulo: “mis fetiches de audio. No le tenía que indicar el rumbo a seguir: él ya lo conocía bien. Conoce mis influencias. Y ya teníamos un sonido desde la grabación”, aseguró el bajista. “Simplemente, para mezclar había que optimizar el audio, establecer los planos y acomodar ciertas cosas, pero es un trabajo natural que remite a los años ochenta, a la vieja escuela: “lo que se tocó, es lo que se tocó”, comenta el autor de Gitana.

Micrófono en vivo
“El que uso es un Shure vintage de carcasa de metal”, señala Flavio, “siempre me gusta la estética retro y éste es un diseño clásico con rejilla, pero en una versión renovada”.

Aunque el austral se hizo de un gran nombre por tocar el bajo con Los Cadillacs, Flavio Cianciarulo ejecuta en sus conciertos solistas la guitarra. “No me resulta cómodo tocar el bajo y cantar”, admite, “entonces uso una guitarra DiPinto, absolutamente punk, rocker y surf”, señala. “Es de un luthier de Filadelfia. Es la elegancia cool del punk rock, pero de precio accesible. Una guitarra que para lo que yo hago suena fantástico y cubre mis expectativas, es bonita y con estilo. Le tengo mucho cariño”.

Conocedor de instrumentos, a sus 47 años pocos bajos eléctricos impresionan al Sr. Flavio. “En vivo uso un bajo Sadowsky, hecho por un luthier de culto en Nueva York, muy conocido en cierto núcleo de músicos y usado por muchos jazzistas”, señala el también productor de grupos como Panteón Rococó. “Lo tengo desde los años noventa. Es un bajo de boutique. Jason Newstead (ex-Metallica) lo usa”.

 
Otra faceta

Crónicas del León es un testimonio sobre la reunión de Los Fabulosos Cadillacs. “Creo que es lo bueno y justamente lo peculiar: que es un anecdotario informal de la gira, con las sensaciones que recogí desde mi óptica intimista”, explica Flavio, quien aprovechó su estancia en nuestro país para presentar su primera publicación. “No es un diario pero un tiene ritmo continuo, sobre todo de lo sucedido detrás de escena. Puedo estar hablando de que tuve una entrevista y me preguntaron sobre micrófonos. Vino la prueba de sonido, el vuelo se pierde y nos quedamos en el aeropuerto”, bromea el autor casi para concluir, “hablo de shows que me gustaron y los que no. Cómo sentimos los conciertos y nuestras charlas de camerino, sin estar necesariamente atado a hablar del concierto”.

Doble presentación. El pasado Vive Latino fue la plataforma para que Flavio Cianciarulo, el Sr. Flavio, nos mostrara la gran actividad que desempeña. Música y literatura se unen para hacer brillar esta figura que desde hace más de veinte años se encuentra presente en la escena y que ha sabido sobrellevar los cambios que el tiempo (y más en la industria del espectáculo), nos reserva.

Y a firmar.