Una de las grandes características de Buddha Bar es la original propuesta gastronómica, basada en la llamada Pacific Rim Cuisine o Cocina del Borde del Pacífico, una mezcla de recetas, ingredientes y especias de la cocina china, japonesa, tailandesa y otros sabores de Asia Oriental, combinadas con la sazón de Occidente, creando una interesante fusión de culturas.

Pero sin duda, uno de los elementos que han hecho distintivo al Buddha Bar alrededor del mundo y que incluso ha generado otro círculo de acción es la música. Sus DJs han sido famosos por crear especiales atmósferas, lo que ha hecho historia gracias a la serie de discos Buddha Bar, que ha llegado a la edición número 12 y que contiene compilaciones de reconocidos artistas de la mezcla sonora, marcando tendencias musicales a nivel mundial bajo el sello George V Records, la empresa discográfica que forma parte del grupo gastronómico.

Después del primer Buddha Bar en París, no tardaron en establecerse otros locales y actualmente están abiertas sus puertas en ciudades como Beirut, Dubai, Cairo, Kiev, Montecarlo, Praga, Sao Paulo y Washington, siempre con los lineamientos establecidos en espacio, decoración, cocina y por supuesto la música y el audio. Desde hace un poco más de un año, la cadena llegó a la ciudad de México y Polanco fue la zona escogida para lograr el ambiente tan característico que conlleva este  nombre, no sólo para los amantes de la cocina gourmet, sino también en tanto estilo de vida y esparcimiento.

Demos un paseo
Entrar al Buddha Bar es tener la sensación de sustraernos de la rutina urbana y sumergirnos en un  ambiente rejuvenecedor, con un encanto exótico enmarcado en grandes proporciones. El estilo de su mezzanine, inspirado en la decoración y mobiliario del siglo XVIII, incluye una enorme escalera con pasamanos de hierro forjado, dirigido hacia el área del comedor, frente al que se puede ver un enorme buda sonriente y de mirada pacífica, que hace sentir su presencia en todo el recinto.


La iluminación, en tonos ámbar, acentúa el mobiliario de caoba, así como los objetos de arte chinos y japoneses, los páneles de madera, las telas lujosas y los mosaicos portugueses, creando una refinada decoración. En el menú, los exóticos sabores de tierras lejanas se mezclan delicadamente con una selección musical para la hora de la comida, pero se torna mucho más animada conforme la tarde avanza. El DJ es sin duda la figura central, capaz de hacernos viajar a lugares distantes con música de muy diversas zonas del planeta y que es muy posible que quede grabada en las famosas recopilaciones del Buddha Bar. Y en México ocurre de la misma manera.

De Londres a Polanco
Como es de esperarse, la cadena Buddha Bar cuidó cualquier detalle antes de abrir sus puertas en nuestro país. Amén de someterse al tamaño del espacio indicado en sus normas, además del tipo de decoración, así como el equipo de iluminación, lo primordial fue el audio. En definitiva había que poner la máxima atención en ello. El elegido para establecer todo esto fue DJ Naz, de origen londinense, que fue requerido para abrir el lugar en el Distrito Federal.

“Del Buddha Bar de París me enviaron aquí. La idea era que tanto el sonido como la música que se toca en este lugar se ajustara a la filosofía de la cadena, comienza Naz; “la música es uno de los elementos más importantes que tenemos en Buddha Bar y somos muy famosos por ello. Es una mezcla de música del mundo, ya sea electrónica, dance y alternativo de origen internacional, aunque las influencias más fuertes son asiáticas y orientales”.

¿Cuál es la filosofía en la música en el Budda Bar? Naz responde: “Sabemos que la música hace que la gente viaje a lugares lejanos y es lo que nos gusta hacer para dar posibilidades diferentes de sonidos. Por eso también es muy importante para nosotros contar con un excelente sistema de sonido. La música es como la comida: no se puede servir en un plato sucio. Nuestro lineamiento es conseguir la excelencia en el servicio, la música y la iluminación, todo lo que ofrecemos”.

A DJ Naz le correspondió establecer las bases para los equipos a instalar: “Llegué para garantizar los requerimientos antes de que el lugar abriera. Seleccionamos un sistema completo Meyer Sound con más de 40 altavoces, todos autoamplificados, por lo que nunca habrá una noche en que se suspenda la música, ya que no hay un amplificador que centralice el sistema; igualmente, cada altavoz ha sido igualado y el retraso ha sido ajustado. Así que donde quiera que te encuentres en el lugar, nunca habrá un retraso o un eco. Si caminas desde la cabina hasta abajo, el sonido caminará contigo sin interferencias”, continúa el DJ residente del recinto.

El sistema sonoro está distribuido de la siguiente manera: en la zona principal lounge, que requería una reproducción robusta fueron instalados 15 altavoces Meyer Sound UP4-XP, formando zonas estéreo, complementadas con cinco subwoofers M1D-Sub, mientras que para el área de la terraza, donde la música debe competir con sonidos de la calle sin ser intrusiva, fueron colocados 24 unidades miniatura MM4-XP, acompañados de nueve subwoofers MM-10, también miniatura. El control incluye seis unidades MPS-488 para suministrar la alimentación eléctrica DC y la distribución de señal, al mismo tiempo que  la ecualización general del sistema está manejada por un un procesador Galileo 616. Todo fue provisto e instalado por Audio-Pro, distribuidor de Meyer Sound en la Ciudad de México bajo la dirección de su director, Francisco Cobos.

 

“La claridad del sistema Meyer Sound es impresionante. Las frecuencias son fuertes y con gran impacto, a pesar del tamaño pequeño de los altavoces”, opina DJ Naz. “No sólo usamos estas marcas en los diferentes países donde abrimos un Buddha Bar. En Medio Oriente Meyer Sound no está muy presente, pero si estamos en América Latina por supuesto que la seleccionamos. Tiene más sentido para nosotros hacerlo porque debido a la logística es más sencillo encontrar a alguien que nos ayude. Todo es ecualizado digitalmente y estamos basados en el hecho de que la calidad de Meyer Sound le hace justicia realmente a la clase de música que nos gusta tocar”.
 
Junto a DJ Naz, Francisco Cobos diseñó la instalación del sistema de audio: “Es alguien muy competente”, afirma el profesional de las tornamesas. “El cableado es perfecto y no muchas veces he visto una instalación tan pulcra. Es realmente lo que se quería. Estuve muy contento trabajando con ellos”. Y describe el sistema sonoro: “Es un sonido muy discreto, sin embargo, es posible manejar este sistema tan alto en volumen como se requiera porque es muy sólido”.

“Debido a que la música que tocamos tiene muchos instrumentos acústicos, necesitábamos equipo que pudiera reproducir con fidelidad todo con claridad. A veces voy a lugares donde se pierde el low end; los graves no dan hacia la dirección correcta y eso realmente mata el placer de escuchar música. Desafortunadamente muchos de nosotros no sabemos cómo ubicar los altavoces para deshacernos de este efecto porque la forma en que se posicionan afecta la manera en que escuchamos la música en todo el lugar. Para nosotros era importante lograr el sonido adecuado para este estilo musical”.

En su cabina, DJ Naz usa varios elementos que al contrario de lo que pudiera pensarse, destacan por su sencillez en un espacio despejado: “Desde el principio quise que todo el equipo en mi booth fuera  Pioneer porque yo voy creando en vivo elementos orgánicos con la música. Esta mezcladora es de audio y video y tiene una gran cantidad de funciones diferentes que no he usado antes. El sonido que reproduce es muy bueno; de alguna manera ésta fue la elección evidente”. Cabe mencionar que para el monitoreo de lo que DJ Naz toca por las noches, se encuentran otros dos pequeños cubos MM4-XP.

  Refinado estilos de mezcla
“Mi estilo es muy ecléctico y creo que como DJ hay que conocer diferentes géneros, no necesariamente tocarlos siempre pero sí conocerlos”, continúa Naz. “En Buddha Bar tenemos la libertad de contar historias diferentes musicalmente, que pueden ir desde chill out, electrónica, tribal, progresivo o un poco de trance. Este es un lugar de elevación espiritual y eso es lo que la música debe hacer; por las tardes tenemos las luces encendidas, pero en las noches, cuando se apagan, el lugar se transforma y los sentidos se despiertan”.

El DJ británico sigue: “Como se puede ver aquí, los oídos inmediatamente se concentran más, así que para nosotros también es importante que nos concentremos en los sentidos de las personas hacia la experiencia que queremos darles. Siempre estamos buscando nuevos artistas; mucha gente nos envía música excelente, porque, obviamente, uno de nuestros principales productos son los CDs que lanzamos. Hasta el momento tenemos 12 volúmenes de Buddha Bar y otras ediciones de Little Buddha, que son discos con música más de fiesta. Tenemos otras producciones de tipo latino y Siddartha, que es más alternativo. Y todo esto lo produce George V Records. Todos tenemos o hemos escuchado acerca de ellos, de manera que ya es conocido lo que es la música para nosotros”.

Fiel al uso de distinta música del mundo, el DJ del Buddha Bar también ha escuchado géneros mexicanos: “Claro, siempre he pensado que los DJs debemos mezclarnos con el entorno para tomar la inspiración de la ciudad donde nos encontramos, por eso hay una enorme diferencia de cuando llegué aquí hace más de un año y ahora; tomo decisiones musicales muy distintas”.

“Cuando viajo a otras partes del mundo, mi sonido es completamente diferente y algo que siempre hago es tratar de entender el tipo de cultura del lugar al que voy, además que trato de adaptar nuestro estilo al ambiente local. Justo ahora mi set contiene más sonidos latinos y clásicos de la música, pero revisitados en un electrónico, de estilo actualizado para divertir a los más jóvenes”.

 
DJ Naz finaliza: “Fue realmente muy interesante para mí ver que en México hay muchas cosas grandiosas que se pueden tocar y que a la gente les encantan, pero tan pronto como tocamos música latina, se ve la reacción común que un DJ quiere ver cuando trabaja. En ese sentido, esto es a lo que nos dedicamos: siempre tratamos de adaptarnos. Al mismo tiempo, también es bueno para nosotros  ser fuente de inspiración para los músicos en un lugar como México, que tiene una gran historia musical y cultural. Este Buddha Bar es realmente lo que tiene que ser: tiene todos los elementos de su filosofía musical con un toque latino”.

Esfuerzos compartidos
Con la idea de traer al Buddha Bar a la capital mexicana, el grupo de empresarios que hoy conforman la representación de la franquicia en México se acercó a Audio-Pro y su director general, Francisco Cobos, inició las negociaciones para la instalación del sistema sonoro. “En el inicio se hicieron dos diseños, pues no estaba definido el lugar; para establecer el concepto se trabajó mucho con el cliente y siempre se manejó la posibilidad de tener ambientes distintos en nivel de presión sonora para el lounge, el restaurante y la terraza. No fue necesario visitar ningún otro establecimiento de la cadena, pues el requerimiento fue claro desde el principio”, explica Francisco.

El diseño fue como sigue, según comenta el director de Audio-Pro: “Debido a la baja altura de los techos, sobre todo en el área lounge, fue necesario instalar un número mayor de altavoces para cubrir perfectamente el espacio. El objetivo fue buscar siempre que el audio fuera lo más discreto posible y por eso se optó por un número aún mayor de ellos a cambio de un tamaño pequeño que no rompiera con la impresionante decoración del lugar”.

“Los dos diseños originales fueron realizados por mí, usando el MAPP Online de Meyer Sound; al cierre del proyecto se validó el mismo con el área de diseño de la marca, sólo para estar seguros de no haber pasado nada por alto. La instalación corrió por cuenta del equipo de Audio-Pro, mientras que la ecualización con SIM III la llevó a cabo Óscar Barrientos de Meyer Sound”.

Cuando el lugar estaba aún en obra negra, Audio-Pro, con el apoyo de Meyer Sound, realizaron un par de demostraciones: una en el propio restaurante (aunque la acústica no era adecuada fue posible determinar si el nivel de presión sonora propuesto era el óptimo), y otra más en las oficinas de Meyer Sound, donde el cliente pudo discriminar la calidad de los productos propuestos.

Francisco Cobos concluye: “Esencialmente se optó por los equipos más pequeños de la gama por las razones de estética y cobertura mencionadas antes. Es un sistema ultra compacto con una altísima relación de tamaño con nivel de presión sonora, donde el único objetivo es mantener una excepcional calidad de audio en tres diferentes zonas con tres diferentes niveles de presión sonora. De hecho, el propósito se cumplió con creces y ha sido elogiado por los dueños del concepto en Francia, además del mismo DJ Ravin, creador del concepto musical Buddha Bar. Después de un año, el sistema lleva  un año funcionando y no ha presentado una sola falla”.

La vida social en Polanco es abundante y hay para todos: los restaurantes de moda, bares de siempre, cafeterías o espacios de entretenimiento que tal vez el mes próximo ya no estén abiertos; sin embargo, Buddha Bar es una marca de gran reconocimiento que cuida absolutamente todos los detalles antes de abrir las puertas en cualquier parte del mundo. Indudablemente es un orgullo que la franquicia haya abierto en nuestro Distrito Federal con todo lo que ello implica, tanto humana como técnicamente. Hay que disfrutarlo.