Sol Castillo Solís nació en México el 26 de julio de 1982. La señora Janet Solís y el señor Javier Castillo, sus padres, le enseñaron a tocar la guitarra, aún sin ellos saber música. Aquellos inicios incluían también a su abuelo y a sus tíos, así que creció dentro de un ambiente familiar pletórico de arte, entre la literatura y pintura que lo influyeron desde pequeño. Conoció las obras de Vincent Van Gogh y Fiódor Dostoyevski y eso lo sensibilizó más aún, además de escuchar a los grupos y artistas como Pink Floyd y Creedence Clearwater Revival. “Mi papá tocaba canciones de Carlos Santana y David Gilmour con sus guitarras acústicas y se armaba la bohemia en casa”, recuerda Sol. En contraste, en su casa también se acostumbraba escuchar a Beethoven y Bach, entre otros. Tuvo un sobresalto especial cuando escuchó por primera vez a Guns & Roses y desde ese entonces su entrega fue total hacia la música, pese a la fuerte disciplina deportiva en su escuela.

Iniciando los noventa

En una visita a la iglesia, Sol descubrió con asombro a un joven tocando la guitarra en el jardín: era una canción de Metallica. Apenas comenzaba internet y no todos tenían computadora en casa, pero este joven sí tenía y entonces apoyó a Sol conectándolo con más músicos en las redes, que también buscaban partituras por ese medio y que sólo veían en pantalla, pues no podían imprimirlas en aquellos tiempos. “Fade to Black’ de Metallica me abrió a conocer la tablatura, porque todavía no leía partitura” comenta. Un día, el joven músico fue a casa de Sol y le llevó un video; era un concierto en vivo del guitarrista Yngwie J. Malmsteen y esto lo marcó. Así, Sol se inclinó en aquella época por géneros como metal y black metal, usando el fast picking (técnica de velocidad para ejecutar escalas y ritmos con la plumilla). Escuchaba a Metallica por su guitarrista Kirk Hammett y el disco “And Justice for All” le cambió la vida. Acto seguido decidió dedicarse a la música y fue cuando inició sus estudios formales en la Escuela Fermatta en la Ciudad de México.

Desde Mérida para el mundo

Llegar a Fermatta con maestros como Mario Santos, Eugenio Toussaint (QEPD), Enrique Nery (QEPD) y todo ese ambiente le encantó a Sol por su espontaneidad. A los 19 años conoció formalmente la partitura en guitarra y estudió con Leopoldo Gutiérrez, Juan Carlos Castañón Zurita y Paco Rosas, entre otros. Músicos iban a audicionar a la escuela y fue cuando Sol ganó porcentajes de calificación académica para ir a Berklee College of Music en Boston a los veinte años de edad. Todas las personalidades que visitaban la escuela, como Steve Vai, el bajista Victor Wooten y otros grandes llegaban a dar clases y acto seguido se retiraban para ir a sus conciertos. Posteriormente, después de sus estudios en Fermatta, estudió de manera particular con el maestro de guitarra Héctor Castañón.

En su encuentro con el guitarrista de jazz Mike Stern y como una señal venida del universo, Sol se asomó por una rendija para ver el soundcheck de Mike previo a uno de sus conciertos y aunque el personal de seguridad le llamó la atención, el guitarrista se dio cuenta y lo invitó a entrar al mismo para pedirle que tocara su guitarra para irse a sala a escuchar. Comenta Sol con alegría: “Intercambiamos teléfonos y para mí sentir que un fan fuera bien tratado por un artista fue toda una lección de ser humano y quiero que en México seamos artistas que nos damos la mano”.

Internacionalización en Europa

Sol encontró su personalidad en Francia, hizo a un lado temporalmente la guitarra eléctrica y el rock, se dedicó a la guitarra acústica y se metió de lleno a la improvisación en la escuela Le Jam Montpellier a través del Maestro Alberto Palomo, guitarrista y compositor de Mérida, Yucatán. Dos de sus maestros fueron Thomas Fontvieille y Franck Nicolas, trompetista. Sol estudió jazz en Le Conservatoire de Musique SÈTE con el guitarrista Louis Martinez y adquirió influencias de los jazzistas Biréli Lagrène y Sylvain Luc. Al concluir en Francia regresó a la capital mexicana y retomó la guitarra eléctrica con todo un lenguaje distinto y novedoso, continuando con la improvisación en el rock y el jazz.

La entrada a la industria de la música en México de Sol Castillo fue por medio de la academia, impartiendo master classes en distintas tiendas de música. En una de ellas lo escuchó Javier Rosas, distribuidor de Fender, y así, la marca lo llevó dos años consecutivos a sound:check Xpo desde 2014 y estuvo de gira por el sur de México. Sus patrocinios con marcas como Laney y guitarras Ibanez se dieron a través de Casa Veerkamp: “Me invitaron a tocar en concierto con Christopher Godin y de ahí me llamaron de esta tienda, donde conocí a uno de los dueños y así comenzó una excelente relación. Laney apoya a músicos de buen nivel musical, como la guitarrista Lari Basilio y también a otros de trayectoria no tan conocidas.

Producciones de su autoría y experiencias de vida

En 2018, tras haber integrado numerosos proyectos musicales y motivado por diferentes etapas críticas en su vida, lleno de mucha energía y de historias que contar, Sol Castillo inició la composición del disco “A Portrait of an Immortal Soul”, producción que encaja todas las piezas del disco que llevan una continuidad cronológica hacia donde el músico quiere llevar a su público, en un viaje por su historia, por todo lo que ha vivido, sufrido y amado. En plataformas digitales y redes sociales están los sencillos “There Is Always Hope Part I y II”  (T. I. A. H.), así como las canciones “I Bow To You”, “Homeostasis” e “Ian”, dedicada a su primer hijo. La grabación de su disco solista fue diferente a grabar para otros artistas y grupos: “Grabar mi disco me dirigió a realizar mis propias composiciones con lo que me gusta: el estilo shredding y otras técnicas; géneros como el jazz, la fusión y el rock, que es lo que más me gusta”. Sol contó con músicos de gran calidad para su proyecto, como el Derek Sherinian, ex integrante de la banda Dream Theater. En marzo de 2019, Sol viajó a Serbia a los World Art Games (WAG) a representar a México y aprovechando el viaje, tocó en París, Roma y Austria, además de dar seis meses después un concierto en Buenos Aires, Argentina.

La docencia, herencia y legado de un músico

Para dar continuidad a la faceta académica en la música, de la cual Sol es un ferviente promotor, CAM Centro Artístico de Mérida, es la escuela de música de la que es director y de la cual nos invita a seguir sus actividades académicas, talleres, artistas invitados, teoría musical, composición e improvisación por medio de su página en redes sociales bajo su mismo nombre.

Un mensaje desde el corazón y su paso por la adversidad musical

Una de las partes más importantes, cuando se entra a estudiar música profesional, concluye Sol: “Es que mucha gente te abandona, porque te cuestionan cómo te atreves a ser lo que quieres en la vida; también hubo músicos que me llamaron el traidor del metal, lo que me lastimó en su momento. Y si a tu crecimiento agregas que dejas a tu familia atrás, tienes que tener el valor de superarte. El músico aporta que no sólo hay que disfrutar lo que la música ofrece, sino también vivir lo difícil que es formarse en esta carrera. Hay artistas muy cerrados, rigurosos de su ideología y hay que respetar lo que cada persona haga. El músico debe aprender a respetar a sus colegas y poner ímpetu siempre para ser mejores músicos”.

Los equipos de preferencia de Sol Castillo

  • Guitarras: Ibanez Prestige 2570, Ibanez RG3550MZ.
  • Home Studio: Computadora MacBook Pro, interfaces Scarlett y Apollo individual X.
  • Equipos en show: Amplificador Laney Ironheart, pedales análogos TC Electronic, Boss Super Chorus, Morley Alligator Wah y moduladores Line 6 Helix.

 

*Guitarrista, compositor y productor. Ex-guitarrista del grupo Kerigma (1989 – 1993), grabó el disco “Esquizofrenia”. Como solista, sacó su primer disco instrumental “Horizontes” en sound:check Xpo 2018. Psicólogo educativo, psicoterapeuta corporal y de pareja, conferencista, consultor en sexualidad, cuenta con el Postgrado CORE Institute of New York. Es empresario, filántropo, fundador y director de la fundación Más allá de la Adversidad AC, para apoyo de personas con enfermedades reumáticas.