Centenario. La construcción del Palacio de Bellas Artes comenzó en 1904, durante el gobierno de Porfirio Díaz, pero los trabajos se vieron interrumpidos con el inicio de la Revolución Mexicana. Años después, en 1934, el teatro finalmente fue inaugurado, con la puesta en escena de La Verdad Sospechosa, obra de Juan Ruiz de Alarcón.

Desde entonces el recinto, declarado por la UNESCO como Monumento Artístico en 1987, ha presentado las óperas más importantes, así como a populares cantautores; algunos incluso acompañados con orquesta sinfónica. Además, es sede de la Orquesta Sinfónica Nacional, del Ballet Folclórico y de la Compañía Nacional de Danza.

Pasaron décadas antes de que el espacio fuera adaptado a los nuevos tiempos. Con motivo de los festejos por el Centenario de la Revolución, el gobierno federal, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), se propuso invertir en el remozamiento de su sala principal, para corregir añejas situaciones complejas de acústica e isóptica, y dotarlo de los más recientes avances tecnológicos en mecánica teatral, iluminación y audio, entre otros elementos.

 
  La tarea no fue fácil, ya que la mayoría del equipo tenía setenta años de antigüedad. Dos años duró una obra que buscaba traer esta joya del Art Decó al siglo veintiuno y a fines del año pasado, el Palacio de Bellas Artes fue reinaugurado con la presencia del presidente Felipe Calderón Hinojosa y un concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por Carlos Miguel Prieto.

Un reto tan importante no podía ser asignado a cualquier compañía y fue por eso que el INBA lanzó una licitación pública para otorgar el contrato, que ganaría justamente la empresa mexicana Teletec, compañía con cuarenta años de experiencia en el mundo de las instalaciones fijas para teatros y auditorios. 

Dos figuras emblemáticas de Teletec, Didier y David Alexander (fundador y director general de Teletec, respectivamente), narran los detalles de este enorme compromiso y dan a conocer de viva voz los pormenores de su tarea, con la que convirtieron a la sala principal del Palacio de Bellas Artes en un foro práctico, funcional y moderno.

El incio del proyecto
Didier Alexander comenta el inicio de esta labor: “Ya habíamos trabajado antes para Bellas Artes, ofrecíamos el mantenimiento y se hacían los cambios pertinentes. Lo primero en los años ochenta fue cambiar sus cien dimmers de doce kw por 480 dimmers de 2.4 kw. El concepto costó trabajo, porque se cambió su consola manual por una de memorias electrónicas y hubo que aprender a operarla. Además, se volvieron a cablear todos los circuitos de iluminación para tener un dimmer por circuito e hicimos otras mejoras. Estos fueron algunos de los cambios importantes de modernización de los equipos”.

¿Qué importancia ocupa el Teatro de Bellas Artes para Teletec y su experiencia en mecánica teatral? El fundador de la compañía señala: “Es la número uno. He visitado teatros en Europa o Estados Unidos y aquí hay mecanismos que no he visto en ningún otro lado. En Bellas Artes, el ochenta por ciento del piso del área escénica es móvil: sube, baja, abre o cierra. No es fijo. A nivel mundial, no creo que haya muchos que tengan eso. Además, el sistema de plataformas, una dentro de otra, es único”.

“Finalmente, el sistema de guías telescópicas es invento nuestro. Los spirolifts son los que lo empujan, pero ellos requieren de unas guías, de manera que la plataforma puede moverse tan alto como la guía. El sótano va de menos ocho metros a cero y esta plataforma tiene que subir a casi dos metros y medio arriba del cero. La única manera de hacerlo era escarbar para poder tener esos metros hacia abajo, pero debido al subsuelo de la ciudad de México, se metía el agua. Así, inventamos unas guías telescópicas, que nos dan la posibilidad de subir plataformas más de dos metros arriba, sin tener que hacer nada en el bloque de cemento inferior y poder recorrer los diez metros en total”, explica Didier Alexander.

“Por otro lado, las plataformas que existían estaban limitadas a cinco metros de recorrido y no se podían sincronizar. Ahora pueden sincronizarse las once plataformas. De toda la ingeniería que desarrollamos, hicimos en la planta de Teletec diferentes prototipos para hacer las pruebas antes de fabricarlas e instalarlas”, explica Didier Alexander.

“En la ópera Fidelio, el escenógrafo que montó la obra dijo: ‘¿esto es lo que tengo disponible?’ Él usó y estrenó prácticamente todos los sistemas de mecánica de iluminación de sonido, de subtitulaje y de video”.

Respecto al escenario, “éste tenía de origen un desnivel de 45 centímetros del fondo al frente del escenario, lo que dificultaba el montaje de escenografía y las coreografías de danza, entre otros espectáculos”, menciona Didier Alexander. “Fue sugerencia nuestra a Philippe Amand (asesor y consultor principal de la remodelación técnica del Palacio de Bellas Artes) resolver esta situación y él estuvo de acuerdo en que el piso lo hiciéramos plano porque simplificaba la operación, tanto para las producciones nacionales como las extranjeras”.

 
  Esta decisión traía consigo la modificación de la isóptica de la sala, pero ésta de todos modos se cambió para corregir las deficiencias de origen y ampliar la separación entre filas, de ochenta a noventa centímetros, para mejorar la comodidad de la sala. “Usamos el punto donde cae el telónTiffany como nivel cero y esa fue la referencia, tanto para el piso del escenario como para la isóptica de la sala”, abunda el fundador de Teletec.

“Ahora, en la entrada al escenario desde los pasillos se pusieron dos escalones, porque estaban al nivel de cuando estaba inclinado el escenario. Antes había una mecánica contrapesada que ocupaba en cada lado del piso del escenario un metro y medio, reduciendo el área de desahogo. También la boca escena tenía unas mamparas verticales que la reducían a doce metros de ancho y ahora se quitaron para aumentarse a catorce metros. La mecánica es toda motorizada y computarizada para que todo el escenario esté limpio, hasta las paredes. El sistema de mecánica aérea motorizada cuenta con 91 motores con tambor (setenta de alta velocidad, dos m/s) y 56 motores de cadena. Los dos sistemas de mecánica (la de piso y la aérea), se operan desde dos consolas idénticas programables y con memoria, usándose una para la mecánica de piso y la otra para la mecánica aérea. Ambas son respaldo la una de la otra”.

Tarea de grandes dimensiones
David Alexander, por otra parte, recuerda cómo encontraron el Palacio de Bellas Artes: “Verdaderamente, el edificio estaba al borde del colapso masivo. Muchos de los mecanismos hidráulicos de piso ya no funcionaban y los que quedaban ya no eran seguros. Igualmente la mecánica contrapesada requería de reparación a fondo. En iluminación empezamos por cambiar el banco de dimmers, haciéndolo como mantenimiento, porque ya no funcionaba. Los dimmers de sala y trabajo eran irreparables, y hubo que poner uno provisional que teníamos. En general los equipos ya no operaban o en su mayoría eran obsoletos”.

“Al igual que los otros sistemas, no había prácticamente nada. Con festejos de centenario o sin él, Bellas Artes estaba a punto de no poder dar eventos. De hecho, la mayoría eran con equipo rentado. Estamos hablando de que estaba colapsado”.

Para empezar el gran proyecto, se empezó por desmantelar todo el cubo del escenario, es decir, desde el nivel de sótano hasta las estructuras del techo. Este cubo tenía 34 metros de ancho por 25 de fondo por 39 de alto, equivalente a un edificio de trece niveles, cada nivel de 850 metros cuadrados. Se quitaron pisos, estructuras, maquinaria hidráulica y contrapesada, iluminación, cableados eléctricos, sonido, todo.

En cuanto a la corriente eléctrica, David comenta: “La parte de la subestación la hizo otra empresa, además de UPS y planta de emergencia. A partir de ahí, energizamos los equipos y tableros de distribución. De la subestación para adelante todo fue nuevo. Lo que había, estaba en peligro de una catástrofe cercana: los cables estaban metalizados, algunos sobrecalentados, otros en corto circuito y varios remendados”.
“De iluminación, había equipos de hace setenta años; todo se desmanteló y se entregó al INBA, que construirá un museo del Palacio de Bellas Artes. Las consolas anteriores se recuperaron y restauramos la de iluminación”.

“En cuanto a los equipos nuevos de iluminación, utilizamos unas consolas que manejan todo por línea en tiempo real, como si fuera edición en video, con lo que controlamos más de cinco mil canales de DMX. Toda la iluminación, sin excepción, es robotizada; no hay un solo reflector que no tenga al menos el cambiador de color robotizado, con un sistema de filtros dicroicos especial para reflectores ETC, de manera que ya no es necesario cambiar gelatinas de color. Todos los reflectores robóticos adentro del escenario son Vari-Lite VL 500 y VL 1000 y los seis que están en el arco de la sala, por potencia y distancia, tuvieron que ser de descarga, pero con un sistema que corrige el color y no hace ruido. Son de una serie especial para teatro, Vari-Lite VL 3500 Q”, continúa David Alexander .

 “Es un sistema de iluminación absolutamente único. Todos los reflectores pueden ajustarse desde la consola, una Jands Vista T4 seleccionada por Philippe Amand, gracias a su forma gráfica de funcionamiento. Se opera de una manera muy visual, con íconos y pantalla táctil. El sistema DMX es inalámbrico y alámbrico vía Ethernet. La iluminación es casi toda robotizada y solamente usamos LEDs para los cicloramas. Un sistema de punta a punta”.

“Para el video, hay un ciclorama sin fin muy interesante. Es un sistema que trajimos de Inglaterra que permite pasar una tela sin fin todo el tiempo para efectos de video y Chroma-Key.  El video es HD, con el que se pueden producir programas en alta definición ahí mismo. Tiene además switchers y cámaras robotizadas en HD y se instaló proyección tanto en parte trasera como en frontal fija. Están instalados proyectores de quince mil lúmenes; no los tienen que poner ni quitar, ya están integrados al teatro. Tiene pantallas de varios tipos: negras, blancas, con distintas ganancias, y soportan la luz ambiental”.

 
   “También fue instalado un segundo sistema de video en circuito cerrado de apoyo a la producción, a fin de tener visibilidad aún en las áreas tapadas por escenografía. Por último, se integró un circuito cerrado de televisión de seguridad”, señala David.

Por otro lado, la remodelación incluyó una pantalla con traducción simultánea. El gerente de Teletec explica: “Un operador lee la partitura y va dando los cues; pero esta pantalla tiene varias ventajas: la forma de cargar el texto es automática, se tienen las óperas y los tiempos están en orden. El sistema las guarda en forma adecuada, para que cada vez que venga esa ópera, esté lista. Además tiene programas de mano integrados y características que permiten una rápida operación. Para esto se contrató una empresa mexicana llamada Grupo Asesores, que hizo el desarrollo. El nombre que le pusimos fueVirtuoso”.

El reto sonoro
Hablemos ahora de acústica. David Alexander comenta la situación con la que se encontraron: “los palcos eran muy profundos y hacían unas cuevas de trampas de sonido que afectaban la sala, porque producían reverberaciones. Se redujo la profundidad de los palcos y ahora quedó sólo una fila de butacas, cuando antes habían dos. Esto fue por acústica pero también por isóptica, ya que la segunda fila tenia una visibilidad muy limitada. En la acústica original, los de la primera planta oían regularmente, pero había un problema en el último nivel”.

“Primero, una empresa de Estados Unidos hizo un estudio sonoro de la sala, de donde resultaron los materiales y acabados necesarios para tener una acústica natural óptima. Paralelamente se fue desarrollando una alternativa electrónica, con el Sistema de Energía Reflejada. Es todo un tema del que tengo conocimiento desde hace diez años. En México, previamente al Palacio de Bellas Artes, hubo  espacios con Energía Reflejada: el Teatro Telmex de Guadalajara lo utiliza como surround para cine; porque puede servir para ambas aplicaciones. El Teatro Ocampo de Cuernavaca lo tiene, funciona y está trabajando. En el Palacio de las Artes en Querétaro este sistema fue implementado por Teletec”, explica David.

La sala principal del Palacio de Bellas Artes cuenta ahora con tres sistemas sonoros, como explica David Alexander: “El primero de ellos es el de Energía Reflejada, que permite por medios electrónicos cambiar una sala de acústica fija a acústica variable y así poderla adaptar para diferentes tipos de usos, (ópera, conciertos sinfónicos, conciertos de música pop, teatro, conferencias y demás). Para su funcionamiento se requiere sembrar decenas de micrófonos y centenas de altavoces (cada uno con su amplificador), en el escenario y la sala. Los micrófonos captan el sonido directo y reflejado y sus señales se envían a un procesador que contiene los algoritmos de acústica del recinto. Éste envía a su vez una señal procesada independiente a cada uno de los amplificadores y de ahí a su respectivo altavoz, logrando la acústica deseada para cada tipo de evento”.

 “El segundo sistema es un arreglo lineal: catorce gabinetes MICA de Meyer Sound; sistema desmontable que puede usarse en eventos requeridos, como un concierto de música electrónica”, señala el director general de Teletec, y sigue: “el tercer sistema de audio es fijo y convencional, con altavoces UPA en los distintos lugares de la sala y para monitoreo en el escenario. Se usa como sonido básico de la sala, para conferencias y obras de teatro que requieran amplificación para efectos”.

David Alexander habla también acerca de los criterios para la selección de la consola: “Era importante que fuera digital y de última generación; nos decidimos por Soundcraft”.

“Después se hizo el cambio de las butacas, que también pasaron por un estudio. Se diseñaron tanto acústica como estéticamente; su tela y densidad tienen el mismo comportamiento sonoro con público o sin él, de manera que si la butaca tenía a una persona, contara con una acústica similar a la que no tuviera a nadie sentado. Es un diseño exclusivo de Pepe Mollao para Bellas Artes, por la empresa concursante Butacas Ideal. Sabían que no podía ser cualquier diseño, así que se hicieron muchísimos prototipos”.

La concha acústica
La innovación en el Palacio de Bellas Artes se puede apreciar en todos los detalles. Y la concha acústica es, además, algo único. David Alexander comenta: “Hubo muchas condiciones que tuvieron que satisfacerse para lograrla; es una concha acústica telescópica, algo único en el mundo. Por situaciones específicas y para liberar espacio escénico (la concha anterior ocupaba una tercera parte de los desahogos del escenario), debía guardarse en el sótano. Tenía que medir doce metros de alto y plegarse a cuatro para que cupiera en el sótano. La concha está integrada por trece módulos telescópicos verticales con un peso promedio de dos toneladas por módulo y de cuatro plafones suspendidos con un peso promedio de una tonelada cada uno”.
 
“La licitación se fue posponiendo y finalmente Teletec la ganó, pero el tiempo original para su construcción, que era de seis meses, se redujo a sólo tres, ya que se programó para el concierto inaugural de Bellas Artes, el 19 de noviembre del 2010. Tuvimos que trabajar tres turnos diarios, siete días a la semana”, recuerda David.

“El otro problema que surgió fue el acceso al inmueble para introducir la concha. Aunque se dividió en 55 páneles de tres por cuatro metros hubo que desmontar el techo del montacargas y abrir el muro de acceso al escenario. Una vez dentro del escenario se armó y montó. Se diseñó un mecanismo especial para subir los plafones entre las varas de mecánica teatral y se instalaron 26 motores de cadena para izar los módulos verticales, todo controlado desde un tablero que permite operar en grupo o individualmente”.

“El trabajo de la concha fue frenético porque el día que se montó tuvo problemas para su operación. Durante una semana estuvimos día y noche hasta que funcionó bien. Y con ella se inauguró la semana siguiente” comenta David Alexander con la emoción a flor de piel, al narrar esta experiencia que sin duda fue de las mas importantes en su carrera.

“Fue un trabajo que nos costó mucho. No dejamos de estar agradecidos por la oportunidad que nos dieron los asesores, como Philippe Amand y Alejandra Peña (Subdirectora General de Patrimonio), que confiaron estos trabajos a empresas y técnicos mexicanos. Llegamos a tener trescientas personas en Bellas Artes y en las oficinas a veinte ingenieros proyectando, dibujando y calculando. Eran ingenieros que montaban equipo diseñado y fabricado por Teletec. Si una pieza que habíamos calculado no funcionaba bien, en la noche hacían el rediseño, en la mañana estaban fabricando la pieza y al otro día la instalaban”.

Joya cultural. En ningún otro foro mexicano se invirtieron tantos recursos humanos y financieros para traerlo a un presente prometedor. Sudor, turnos de 24 horas y valor agregado fueron los ingredientes de un trabajo de reingeniería como nunca se había visto en escenario nacional alguno. El trabajo de los 320 trabajadores de Teletec en la obra civil, acabados de madera, balcones, iluminación audio, mecánica teatral y video en el Palacio de Bellas Artes es sin duda un ejemplo para muchas empresas mexicanas. Su labor quedó plasmada en cada rincón, incluso en los que el público fino no puede ver.

Redacción: Víctor Baldovinos