Fue en un cabaret. ¡Ah, 1957!: la post guerra, mujeres frondosas, sombreros de ala ancha, zapatos de dos colores y automóviles grandes. Nada se compara al México de la época, frontera entre la moral y el libertinaje. De ambiente: se permitía fumar tabaco en público, circular todos los días y manejar sin alcoholímetro. Entonces sucede la historia de amor entre una cigarrera y el novio… de otra.

Perfume de Gardenia se desarrolla en los años dorados del centro nocturno: relaciones prohibidas, intriga, plumaje y oropel, pero con la tecnología del siglo XXI. Viaje en máquina del tiempo, este musical estilo Broadway presenta a la mismísima La Única Internacional Sonora Santanera y 18 estrellas envueltas en la producción de Omar Suárez, la más ambiciosa de la historia rumbera: microfonía inalámbrica, pantallas gigantes, iluminación robótica y arreglos lineales son ingredientes que reviven esas noches infinitas.

Para descubrir los húmedos rincones del Cabaret Mamboo, acudimos al Teatro San Rafael y conversamos con el equipo humano encargado de la realización de Perfume de Gardenia.

 
 
Martín Manríquez. Jefe de producción
Comenzó desde joven en la industria grupera. Poco a poco llegó a trabajar, principalmente en los Estados Unidos, con figuras como Alejandra Guzmán y Chayanne. Vive en Los Ángeles desde hace 16 años, donde conoció al productor Omar Suárez en la obra Un amante a la medida (con William Levy). Omar lo invitó al proyecto, vino al Distrito Federal para armar el staff y la escenografía de lo nunca visto en México.

“La construcción nos llevó cuatro meses y costó un millón de dólares”, señala Martín. “Trabajamos día y noche en bodega para lograr este monstruo: cinco trailers de producción y dos autobuses de personal técnico. Traemos a los mejores ingenieros, microfonistas y escenógrafos, quienes han trabajado sin parar”.

No exagera. “Estamos manejando 80 luces robóticas, 60 barras de LEDs, iluminación convencional, candelabros de cristal fino y cinco pantallas de LEDs: una al centro de cuatro por seis metros, dos a la orilla de cuatro por tres y dos abajo, de cuatro por cuatro metros”, considera el jefe de producción. “Aparte, traemos una nueva tecnología, que son las bandas eléctricas, para que el actor y toda la utilería entren sin que la gente se dé cuenta. En el suelo del escenario están instaladas dos bandas gigantescas que nos permiten agilidad y fluidez”.

 

Víctor Fernández. Jefe de audio en sala
Víctor es ingeniero en electrónica y en 1979 empezó a trabajar en estudios de grabación; colaborando en Estudios Golden, el director musical de Emmanuel lo invitó para sonorizar audio en vivo y desde 1981 desempeña ambas tareas. Conoció a Martín Manríquez en Los Ángeles, cuando viajó con artistas como Pepe Aguilar o Juan Gabriel. Hace un año, el jefe de producción de Perfume de Gardenia lo invitó a diseñar el audio de la obra.

Para operar al elenco y los músicos de La Única Internacional Sonora Santanera, Víctor Fernández no lo pensó mucho: “Decidimos utilizar la mezcladora Yamaha M7CL por varias razones: la primera es el sonido de una consola digital que nos pudiera resolver el asunto, y la otra fue que la misma superficie tiene todo sin tener que cambiar de páginas constantemente”.

La M7CL es como una consola análoga. “A donde te diriges, ahí tienes las cosas, y acomodamos de un lado a La Sonora. Daniel Terrones Mena es el ingeniero de esta agrupación desde hace diez años y está colaborando mucho con el sonido”, aclara el jefe de audio en sala y añade: “Del otro lado pusimos a todos los actores. Así tenemos la combinación y nos guiamos con un guión, casi contra reloj”.

 

Aunque las escenas queden grabadas, con la M7CL el audio puede modificarse sobre la marcha: Esa es una de las ventajas de esta consola. El sonido en vivo consiste en estar nivelando constantemente”, apunta Víctor, “porque a veces el músico viene con más fuerza o se aleja un poquito”.

Del audio que dejó Daniel Terrones, “vamos bajando, subiendo, poniendo un poco más de voz o quitándola a la hora de la función. Igual hacemos con los diálogos”, asegura Víctor Fernández, “nivelamos a un actor con otro. A veces uno tiene la diadema un poco más arriba o el otro actor habla más fuerte. Se trata de equilibrar, abrir y cerrar a quienes entren o salgan a escena”.

Las funciones se brindan con el refuerzo de un arreglo lineal RCF. “La compañía que nos provee el equipo es Sound Set, de los hermanos Vázquez”, revela el ingeniero, “estamos usando doce gabinetes RCF por lado, del modelo mediano”. Complementado con subwoofers RCF. “En el teatro es algo complicada la instalación, pero todo está funcionando bien”.

 
  El experto efectuó una proyección de la sala usando el software Smaart. “He encontrado que aquí necesitamos bastante presencia y que, con tantas diademas omnidireccionales, se requiere ecualizar un poquito castigado en ciertos puntos de retroalimentación; con un ecualizador insertado en la mezcla L-R. El análisis se hizo una sola vez; pero cuando estamos de gira, cada día se repite”.

Antes de la tanda del viernes, el ingeniero checa la instalación. “Sábados y domingos son funciones seguidas; revisamos con ruido rosa y escuchamos que todo llegue y funcione”, concluye Víctor Fernández, “me guío poniendo mi voz y ecualizando sobre ella. Ya que tengo la respuesta que me dio Smaart, con un micrófono Shure SM-58 en mi voz doy los retoques”.

Erick Zavaleta. Jefe de microfonía y monitores
Sus primeras fechas fueron en obras pequeñas. Después, trabajó 11 años en Aventurera, operando sala y monitores. Cuando empezó en aquel musical, todo era muy rústico, pues actuaban con micrófonos alámbricos. Erick fue el responsable de su cambio a diademas y transmisores inalámbricos. Hace un año, Martín Manríquez lo reclutó para Perfume de Gardenia.


En el Mamboo. “Utilizamos microfonía Shure, tanto de la serie UR como la ULXP”, precisa el soundman, “tenemos dos modelos de diademas: Beta WBH53T o Countryman y fue a elección de los actores. Por ejemplo, la señora María Victoria y Aracely Arámbula se sintieron más cómodas con las Countryman. Sin embargo, a don Julio Alemán, al señor Andrés García y a casi todos los demás les encantó la diadema Beta WBH53T”.

Cada diadema usa un transmisor individual. “Quisimos que todos los actores tuvieran una personal, para no tener problemas si la usaba algún otro actor. Aquí hay diadema, transmisor y receptor para cada uno”, señala Erick.

“Operamos 35 frecuencias, entre todas las diademas de actores, tres micrófonos inalámbricos Beta 87 de coros, el micrófono principal que utilizan María Victoria y Julissa”, recuenta, “más el que nos hizo favor de patrocinar: un KSM-9 para Aracely”.

Es La Boa. “Con La Santanera usamos micrófonos de condensador SM 57, dinámicos SM 57 y 58. Los 81 para güiro y platillos. Las congas, tarolas, cencerros y maracas usan SM-81 y Beta 57”, añade Erick Zavaleta”, y SM-58 de cable en las voces”.

Monitoreo personal. “Son ocho monitores que llevan los tres coros que tenemos: uno para Aracely, otro lo tiene Julissa y dos restantes de reserva”, plantea el ingeniero de sala. “Obviamente, yo utilizo unos para poder mezclar; porque también hago monitoreo”.

Su consola también es Yamaha M7CL. “Estamos usando 48 canales para monitores, suficiente para meter a La Santanera y los actores”, suma Erick. La exigencia del grupo en este sentido es considerable: “Instalamos monitores Adamson en el sobre escenario; se utilizan tres en voces, tres en trompetas, uno en percusiones, una para teclados y otro en congas”.

Erick explica la presencia del side fill: “Tenemos un line array Nexo Geo de tres gabinetes por lado. Niurka baila varios temas y a ella no le gusta usar in-ears, sino que se monitorea por side fill; también Tongolele, que usa percusiones para bailar. Estas referencias sonoras son muy importante en la obra”, concluye.

Viaje por la noche capitalina, Perfume de Gardenia es una sorpresa para los amantes del glamour. Espectáculo de gran calado, por medio de su producción de clase mundial y soñado elenco, remueve las fibras de la memoria colectiva: deseos a flor de piel, los bailes que se pagan por canción y aquel amor que nunca fue sincero. Vuelve al cabaret.