De una forma u otra, nuestra experiencia musical (para las generaciones de los sesenta, setenta y ochenta), ha estado ligada a Alan Parsons. Desde sus inicios como asistente de grabación en los estudios Abbey Road, Alan ha participado en sesiones tan importantes como en la producción de los álbumes Abbey Road y Let it Be de The Beatles, hasta la realización de la obra de arte The Dark Side of the Moon de Pink Floyd, que le valió una nominación al Grammy como ingeniero de sonido. Una carrera exitosa sin lugar a dudas, ya que, después de haber grabado y producido una extensa cantidad de álbumes, tuvo la oportunidad de componer música dentro de su propia banda junto con Eric Woolfson, el cual decidieron llamar Alan Parsons Project.

Hoy, la música de Alan toma una nueva trayectoria, adentrándose en el sonido electrónico. Su nuevo disco, A Valid Path, incluye colaboraciones en prácticamente todas sus canciones, con artistas como David Gilmour, The Crystal Method, Shpongle, Nortec Collective (sí, los mexicanos), y Uberzone. Pero además, se da tiempo para regalar un poco de todo lo que ha podido acumular en su carrera, en una serie de DVDs donde él mismo narra y entrevista a algunos de los protagonistas de la industria de la grabación: Art & Science of Sound Recording (ASSR).

 
  ¿Cuando se nombra a Alan Parsons, uno piensa en él primero como músico o como ingeniero? En sus propias palabras, en entrevista durante la reciente Feria Internacional de la Música en Guadalajara, y bajo el patrocinio de Fundación Hermes, él dice: “Pues desde que el proceso de grabación y mezcla ha evolucionado hacia la computadora, me he convertido más en ingeniero y productor —aunque en realidad actualmente prefiero tener a alguien que haga toda la parte operativa, ya que lo que verdaderamente disfruto es escuchar la música, no estar pegado a un mouse todo el día—. Mi faceta como músico vino como un accidente, para ser honesto, ya que yo nunca tuve una educación musical formal y cuando me subí al escenario por primera vez con Alan Parsons Project me sentí muy extraño. No obstante, en el presente éste es mi principal ingreso… de esto vivo”.

Sin embargo, todo esto que se ha dicho es sólo una forma para ponderar y apreciar el más reciente proyecto de Alan, creado para el aprovechamiento de los profesionales detrás de los controles en una producción musical, o bien para los músicos diligentes y empeñados en obtener mejores resultados en la grabación de su material musical. Para todos ellos, Art & Science of Sound Recording será una importante fuente de conocimiento.

Pues sí, años de experiencia en el campo del registro sonoro se han visto volcados en tres DVDs, diez horas de video, cubriendo desde acústica y la historia de la grabación en el disco 1; pasando por teoría y aplicación de importantes herramientas de procesamiento de la señal como ecualizadores, dinámicas, delays y reverbs, así como técnicas de grabación vocal y para  internet en el DVD 2; y cerrando en el DVD 3 con técnicas de grabación en vivo y de mezcla. Se asegura que tanto el principiante como el viejo lobo de mar de la grabación podrán aprovechar el material aquí recopilado.

The Art & Science of Sound Recording Project
De Alan Parsons sabemos muchas cosas, pero para poner el proceso de producción de Art & Science of Sound Recording en perspectiva, quizá debamos conocer un poco más acerca de él y de una de sus principales piezas involucradas en el proyecto: KeyFax New Media, con Julian Colbeck dentro.

KeyFax New Media, casa de producción con más de diez años de experiencia en el ramo, y dirigida por Julian Colbeck, ex tecladista de Yes y de Steve Hacket (guitarrista de Genesis); y de la estrella británica del pop, John Miles, fue fundada en 1994 para promover y vender una serie de sample loops en MIDI que Julian había desarrollado llamados Twiddly Bits, los cuales son una serie de grabaciones de artistas tocando una versión MIDI de sus instrumentos, que después se pueden usar en secuenciadores.

Actualmente, KeyFax es una marca muy reconocida en la industria del video, pero antes de que tomara el mando de la realización de Art & Science of Sound Recording tuvieron que pasar más de 25 títulos a su cargo. Uno de ellos era una serie de videos que trataban el asunto de la grabación casera (Getting The Most Out Of Home Recording) en los que participó Alan, invitado por Julian gracias a la amistad que habían construido desde que se conocieron en la realización de otros proyectos.

Alan no dejaba de reconocer este trabajo; sin embargo, con el tiempo se había convertido en obsoleto, además de que era muy limitado en información, ya que en realidad sólo abarcaba el mercado de proyectos caseros. Para el 2008, la tecnología había avanzado al punto que uno podía crear un álbum completo de calidad profesional sobre una computadora portátil, obviamente, si se sabe lo que se está haciendo. Así que esta fue la clave: ¡mucha gente que compra equipo de grabación en estos días, no sabe lo que está haciendo! “Ahora, con Art And Science Of Sound Recording”, menciona Alan, “estamos ayudando a toda una generación de músicos que tiene acceso a todo este equipo por muy poco dinero, a comprender cómo hacer un disco”.

Y no puede ser más verdadera esta afirmación, ya que Alan profundiza bastante en cada tema. No se trata sólo de una explicación superficial. Hay segmentos en este video educativo donde el legendario ingeniero, mientras describe su forma de grabar una guitarra, mueve un micrófono alrededor del frente de un amplificador del centro de éste a la orilla, luego acercándolo y alejándolo, dejándonos notar la diferencia en la calidad del tono obtenido solamente con la colocación de un micrófono.

 
  Los guitarristas disfrutarán mucho de esta y otras secciones donde, por ejemplo, se entrevista al  reconocido guitarrista de sesión Tim Pierce, quien habla de la importancia del uso de diferentes pastillas en una guitarra cuando al mismo tiempo se tiene una pila de pedales y equipo externo. Asimismo, Pierce habla de técnicas efectivas para grabar y producir, e ilustra la forma en la que grabar y poner el sonido en capas acústicas estéreo puede ayudar a hacer que un efecto de chorus sea extraordinario.

Experiencia de viva voz
Una de las características más relevantes de esta serie de videos es precisamente las entrevistas con renombrados personajes de la industria de la música y la grabación, como Joseph Puig, Chuck Ainlay, Elliot Scheiner, David Thoener, Niko Bolas, Jack Douglas, Tony Brown, Patrick Leonard, Michael McDonald, Erykah Badu y muchos más, con el propósito de ofrecer a quien vea estos videos, diversas perspectivas y aproximaciones al trabajo de grabación y mezcla y no sólo escuchen la simple frase: “Alan Parsons dice…”, aunque obviamente el tono y el estilo en general del guión fue controlado por Alan y Julian para darle una cierta uniformidad al material. Julian Colbeck comenta al respecto: “Alan es un hombre muy modesto, además él ha hecho muchos amigos en la industria como Chuck Ainlay y Elliot Scheinner, quienes son al mismo tiempo, algunos de los personajes más reconocidos en el medio. También fueron invitadas otras figuras a quienes Alan no conocía personalmente, pero cuyo trabajo respetaba, lo cual fue un gran placer”.

Tal vez una de las secciones que se convertirá en favorita de todos será la de acústica, donde se tocan una vasta variedad de temas al respecto. “Podríamos hacer más horas de video explorando este asunto”, afirma Alan Parsons, y continúa: “yo mismo no soy un experto en acústica, pero intentamos impartir el conocimiento que hemos adquirido a través de los años. En esta sección también entrevistamos a verdaderos expertos en la materia, quienes explican de manera muy clara cuáles son los conceptos y filosofías aplicadas, así como diversos problemas que uno podría afrontar, concluyendo que en el tratamiento acústico efectivamente se aplica el dicho de que obtienes lo que pagas —uno puede resolver cualquier tipo de problema acústico si está dispuesto a pagar por ello—,“ comenta Alan en tono de broma. “En tanto puedas brindarle un tratamiento decente y conozcas tu ambiente acústico, sabiendo trabajar con él, es suficiente a veces para obtener buenos resultados”.

¿El capítulo que trata el asunto de la mezcla será del interés de todos? Bien, pues nos atreveríamos a decir que para muchos, ésta será la carnita de este material. En esta parte se habla, durante cincuenta minutos, de cosas que van desde sugerencias de etiqueta en el estudio (nada que ver con cómo se viste uno, sino cómo se comporta uno en el estudio), hasta los posibles problemas con sus respectivas soluciones. Es interesante comentar que Alan compuso la canción All Our Yesterdays, específicamente para este proyecto y la sección de mezcla muestra, entre otras cosas, la diferencia de trabajar los tracks individuales de esta canción sobre una consola de gran formato, en contraste a trabajarlos sobre la computadora (in the box). En tanto Alan comienza a subir faders, explica qué es lo que escucha y cómo  ocurre esto con cada uno de los tracks, antes de aplicar ecualización y reverberación. Asimismo da a conocer qué es lo que considera para darle un buen balance a cada canción, pero no deja de enfatizar que una mezcla es algo extremadamente subjetivo y puede ser una frecuente fuente de conflictos entre músicos, productores, ingenieros y el departamento de A&R (Artist and Repertoire) de una disquera.

“Mucho de lo que es una mezcla, no es técnico en realidad, sino intuitivo. Es saber qué es lo que suena bien según la experiencia que se ha adquirido con los años. Es muy subjetivo, cierto, pero así es”, afirma el músico e ingeniero. “Además no me canso de insistir en que un ingeniero debe tener un conocimiento musical suficiente para saber qué es lo que suena bien desde el punto de vista musical”.

All Our Yesterdays fue grabada por músicos de sesión de talentos muy comprobados, y como pudiera pensarse, en esta parte del DVD se discuten las técnicas para la captura de un amplio rango de instrumentos, entre los que se encuentran los que se utilizan normalmente en una banda de pop o rock, como la batería guitarra, bajo y demás. Del mismo modo, se cubren los retos de la grabación de un cantante que al mismo tiempo toca guitarra acústica, así como la grabación de un pequeño coro, la de música en vivo, y como ya se había comentado anteriormente, el registro sonoro basado en internet. “No quisimos incluir el tema de masterización por que en realidad no soy un experto en la materia y no desearía decir cosas que no debería” comenta Alan Parsons. No obstante, en el video existe una buena conversación acerca de lo que significa en estos días ser el más poderoso en volumen, ya que la industria está plagada de esta tendencia.

Fondo y forma: igualmente importantes
Tan interesante es lo que se encuentra dentro de esta serie de videos como puede ser el proceso de su producción: “Hubo mucha planeación, largos periodos de cuidadoso y metódico acondicionamiento haciendo las cosas una y otra vez, e infinitas cantidades de tiempo sólo dedicadas a escuchar”, afirma Julian Colbeck y continúa: “uno de los primeros retos técnicos fue cómo convertir todo ese trabajo previo en algo asimilable para el espectador. Desde etapas muy tempranas del proyecto decidimos que necesitaríamos un narrador, de manera que Alan no tuviera que decir cada línea él mismo, lo que pudiera haber degradado en monotonía. Esta figura recayó en Billy Bob Thornton (actor, director de cine y músico), así que el narrador prepara la escena y luego Alan hace su aparición mostrando, contando y platicando con otras personas. Adicionalmente queríamos entregar a nuestro público diferentes perspectivas acerca del tema, por lo que entrevistamos a docenas de artistas, productores e ingenieros durante más de un año”.

“Técnica y logísticamente esto implicaba un gran reto, ya que es muy difícil seleccionar y luego incorporar tantos pensamientos dispersos en un guión unificado. El otro reto técnico enorme fue el concerniente al audio. Grabar un programa acerca de grabación representa un gran desafío, porque uno tiene que ver y escuchar todo, absolutamente todo. En cuanto a logística, el reto principal fue el tiempo. Tuvimos que hacer malabares para empatar la ocupada agenda de giras de Alan con el registro del material, y en tanto éste progresaba, tuvimos que afrontar la dificultad de hacer que todo se viera como si se hubiera realizado en un mismo día. ¡El peinado de Alan solamente fue modificado alrededor de una docena de veces a lo largo de la grabación!”, señala Julian.

El personal a bordo fue formado además por personal en cámaras principales, autocue y audio. “Cuando salíamos a locación viajábamos más ligeros, con menos personal, pero si se trataba de una filmación con un grado técnico muy alto, como una sesión de grabación en estudio o de un coro, entonces nos ayudaba mucha más gente”, afirma Julian.

Uno de los aspectos más atractivos de esta serie de videos es el trabajo de postproducción. Todo el juego de cambio de ángulos y la utilización de imágenes hacen que todos aquellos que sufren del síndrome de atención deficiente se mantengan concentrados en lo que deben. “Nuestra intención era ofrecer un programa con un ritmo dinámico y divertido, usando gráficos y texto que apoyara toda la acción en vivo y lo que Alan estaba diciendo”, indica Julian. “Era importante comunicar el mensaje de una mejor manera y de hecho uno se posibilita a dar mucha mayor información en un tiempo mucho más corto. Si uno sólo se limita a escuchar a alguien hablar, se puede convertir en algo muy aburrido, pero si se mezcla con música, texto, gráficos, diferentes voces, etcétera, entonces la gente está todo el tiempo recibiendo información inesperada, lo que aumenta su nivel de atención. Por otro lado se puede escuchar el mensaje central mientras se va leyendo material de apoyo al mismo tiempo”.

El proceso total de producción de este video tomó tres años: un año para escribirlo, otro para filmarlo y uno más para editarlo y post producirlo. El formato general de la manera cómo queríamos que se viera el video no cambió mucho a lo largo del proyecto, pero la etapa de post producción (títulos, música de fondo, foley, gráficos, mezcla y masterización tomó mucho más tiempo de lo que habíamos calculado)”, asevera Julian. 

Aunque se buscó incluir tanta información como fuera posible, siempre hay un tope después del cual se quedan muchas ideas e información excluidas. El co-productor de ASSR expresa lo siguiente: “originalmente se había planeado que fuera un programa de seis horas, lo que terminó escalando a diez”, y continúa: “me hubiera gustado incluir un poco más en lo que respecta a arreglos, ya que en muchas ocasiones es un tema ignorado por los productores. La grabación orquestal también fue dejado fuera, ya que este tema es demasiado extenso…lo cubriremos en algún proyecto futuro”.

Hay muchísimo aprendizaje recogido de un proyecto de estas dimensiones (tres películas completas cabrían en esta serie de videos). Alan dice que ha sido como trabajar en doce álbumes al mismo tiempo. “La mayoría de los proyectos anteriores en los que nos habíamos involucrado eran mucho más modestos es escala y ambiciones, así que ahora necesitábamos de mucha resistencia, tanto emocional como intelectual, técnica y financieramente. Siendo el escritor y productor del proyecto, tenía que mantener una gran cantidad de información actualizada: qué era lo que teníamos que filmar, quién tenía que decir qué cosa y unir todo, de manera que se viera, sonara y se sintiera como una sola pieza. Aunque por fin realizamos el programa que siempre habíamos querido, la verdad es que pensé que nunca lo finalizaríamos. Si hubiéramos sabido cuánto nos tomaría hacer cada cosa, tal vez hubiéramos laborado en una forma muy distinta. Uno de los problemas es que tanto Alan como yo somos demasiado perfeccionistas y no podemos simplemente ignorar lo que no se ha hecho como se debe, y eso causó  demoras. Sin embargo no me arrepiento de ello”, afirma Julian.

Conclusión: estamos frente a un trabajo titánico realizado por un par de titanes. Es un proyecto que ofrecerá mucho conocimiento a muchas generaciones de músicos e ingenieros. Algunos que vean estos videos tal vez dirán que en el uso de una canción como All Our Yesterdays para explicar procesos de grabación y mezcla, no se cubrieron otros géneros como el jazz, electrónico, heavy metal y demás. Pero el objetivo era dar una perspectiva amplia acerca de las técnicas que se podrán utilizar en casi cualquier ocasión. En este momento estamos frente a una obra, la cual estamos seguros que muy pronto se convertirá en material obligatorio en escuelas e instituciones dedicadas a la enseñanza de las artes sonoras. Con él hemos aprendido cuánto esfuerzo y dinero se invierte en proyectos de este tipo, el cual es necesario se admire en su versión original para valorarlo por completo.

Redacción: Alejandro Fajardo