“New American Symphonies”: puente entre el pasado y el futuro del sonido

Por Nizarindani Sopeña Romero

El álbum rescata un concierto para trombón de Roy Harris, perdido durante décadas, y lo une a una obra contemporánea de Scott Nimmer. El trombonista Jim Pugh y el ingeniero Jim Anderson, amigos desde la secundaria, lideran este proyecto grabado, mezclado y masterizado por Anderson y Ulrike Schwarz en el estudio Anderson Audio NY. Es un testimonio de amistad, maestría técnica y la búsqueda incansable de la excelencia sonora en DXD y audio inmersivo.

El origen de un proyecto largamente acariciado

Jim Anderson y Jim Pugh se conocen desde la secundaria, en el oeste de Pensilvania. Mientras uno tocaba el corno francés y el otro el trombón, ya se vislumbraba el prodigio que Pugh llegaría a ser. Años después, una lectura sobre Leonard Bernstein reveló una frase clave: “Roy Harris estaba escribiendo un concierto para trombón para Tommy Dorsey”. Intrigado, Pugh investigó hasta la Biblioteca del Congreso, donde encontró la música. Sin embargo, como recuerda Anderson: “no podían tocarlo. No era realmente como la música de big band de los años treinta”. El proyecto quedó archivado hasta que Harris reutilizó algunas melodías en su Cuarta Sinfonía. Jim Pugh obtuvo permiso para armar y grabar la obra, y fue grabada con algunos de los mejores músicos de Nueva York.

La otra obra del álbum es de Scott Nimmer, un antiguo alumno de Pugh que es compositor y arreglista de la Banda de la Marina en Washington D.C. Nimmer escribió “Night Suite” en honor a su maestro de trombón en la Universidad de Illinois. Mientras grababan esa pieza, Anderson le preguntó a Pugh: “¿Qué pasó con aquel concierto para trombón que hicimos hace años?”. Pugh respondió que nunca lo había publicado, y decidieron unirlas en un álbum.

Ulrike Schwarz: productora, ingeniera, tone master 

Proveniente de la música clásica europea, Ulrike asumió un doble rol en este proyecto. “Fue muy agradable, pero también un poco extenuante”, confiesa. “Si estás produciendo una orquesta, hay 90 personas en el escenario y al final estás haciendo perder el tiempo de todos si no estás segura de lo que dices. Lo mismo ocurre en una sesión de grabación en Nueva York, pero Jim Pugh es un líder excelente y supo gestionar todo”. La productora proporcionó todo el sistema de grabación y lo operó: “Fue un doble trabajo, pero estuvo muy bien. Jim hizo un gran trabajo en la ingeniería, y luego pude editarlo, además de ser la ingeniera de masterización que unió ambos proyectos. La idea era unir estas piezas para que sonaran como si fluyeran una hacia la otra, y fue en realidad mucho más fácil de lo que pensé, porque las mezclas de Jim son extremadamente consistentes a lo largo del tiempo. Creo que nadie notó que en realidad hay 28 años de diferencia entre ambas, y además, la interpretación de Jim Pugh sigue siendo absolutamente hermosa”.

“New American Symphonies” se grabó en Digital Extreme Definition (DXD) y audio inmersivo. Para Ulrike: “trabajar en esa definición es mejor para editar, para cualquier tipo de manipulación que tengas que hacer. Y siempre puedes convertirlo a cualquier formato que todos podamos reproducir. Soy una gran creyente del sistema de tecnologías emergentes. Probablemente, nosotros tenemos uno de los sistemas más grandes en Nueva York, si no es que en todos los Estados Unidos. Y también tenemos el Merging Clock, que une ese sistema muy bien. Creo que fue para una grabación de Patricia Barber que realmente entramos en la grabación multicanal en DXD, y una vez escuchado eso, nunca vuelves atrás”. Jim Anderson añade: «Hay una gran calidad de sonido. Nos hemos acostumbrado mucho a escuchar DXD y simplemente la calidad, el margen dinámico y el ataque son sobresalientes”. Ulrike Schwarz destaca: “Siempre estoy en contacto muy cercano con Merging Technologies y ahora estamos subiendo a 70 o 72 canales. Esta pieza se grabó en una laptop que puede grabar 72 canales de DXD, lo cual fue bastante extremo».

Técnicas de grabación: micrófonos con carácter

Jim Anderson detalla el proceso de grabación: “En la primera pieza realmente no hay batería. Hay percusión. Creo que puedes escuchar algunos timbales y cosas así, pero todos los metales están esencialmente en una sala en vivo, excepto el solista. Él está aparte». Para el solo de Jim Pugh, Anderson recurrió a un micrófono de listón RCA 77DX, una elección que ya había utilizado en el primer disco de Pugh en 1982. “El trombón tiene una increíble información transitoria, así que los micrófonos de cinta realmente ayudaron. Los saxofones tuvieron micrófonos de bulbos Neumann. Las trompetas tuvieron micrófonos de listón y la sección de trombones eran todos Sennheiser. La razón detrás de eso es que cuando tengo una sección de trombones y tengo un solista de trombón, trato de cambiar el carácter del micrófono. En el piano se usó un Neumann 69, buscando un sonido para el piano que fuera muy estructurado y ajustado, porque teníamos metales por todas partes”.

Ulrike Schwarz describe la logística: “Fueron seis horas por cada sesión. La primera pieza se hizo en la sala grande, y también aprovechamos todas las cabinas. Había una para el bajo, una para la batería, una para la guitarra, e hice una cabina para Jim. Así que él estaba en realidad en la cabina del piano dentro de una cabina. El único overdub fue en los saxofones, porque es un poco difícil grabar trompetas, trombones y flautas en la misma sala”.

Schwarz reflexiona sobre el mayor desafío: “Una vez que has grabado en inmersivo o hemos mezclado en inmersivo, también tienes todo ese espacio para meter a la big band en dos canales, para volver a la vieja mezcla estéreo”. Jim Anderson añade: “Es muy difícil realmente comprimir todo esto en dos altavoces y hacer que funcione. Creo que parte del truco es tratar de mantenerse fuera del camino, y hacerlo hasta el punto en que no seas consciente de toda la manipulación que estamos haciendo en la mezcla. La banda simplemente viene al estudio y toca y los balances pueden no ser exactamente correctos. Cuando estás mezclando, realmente podrías tener que ir revisando y haciendo ligeras manipulaciones a cada sección, para tratar de obtener el balance adecuado de trompetas y trombones. Ulrike complementa: “Tienes que escuchar la partitura en tu cabeza, y luego hacer que esa partitura suene. Tienes canales y secciones, y estas tienen diferentes trabajos y cosas que hacer. Y luego, una vez que tienes este gran ensamble tocando, entonces tienes que poner un solista encima. Una vez que todos tocan fortissimo, todavía tienes que mantener algún nivel para los solos”.

Sobre su trabajo como tone master, Schwarz explica: “Fue genial esta experiencia; venir de trabajar con orquestas donde generalmente tienes un trabajo de supervisión o una ocupación que hacer para traer algunos de los elementos clásicos a una grabación de big band, pero también simplemente poder trabajar con estos músicos fantásticos. La mejor parte fue trabajar con la partitura, grabar la nueva versión con todos estos solos improvisados y hacer una edición diferente a la de la música clásica”. Jim Anderson concluye: “La otra cosa sobre ser tone master es que tienes la formación musical completa para poder hablarle al músico en sus términos y al mismo tiempo, tienes la formación en ingeniería para poder hablar conmigo. Es como si Ulrike fuera el paquete completo de músico e ingeniero de grabación”. Schwarz añade: “Últimamente, también me he convertido en ingeniera de sistemas, lo cual no había planeado. En lugar de tener un ingeniero analógico que pueda arreglar las partes analógicas de todo esto, ahora estoy construyendo sistemas de grabación, porque cada vez que vamos a un estudio, básicamente intercambiamos el sistema de grabación por el nuestro. Actualmente, creo que el trabajo más extenuante es la preparación y la grabación, por estos motivos».

“New American Symphonies” no es solo un álbum; es la culminación de décadas de amistad, virtuosismo e innovación técnica. Jim Anderson y Ulrike Schwarz han logrado que dos obras separadas por 28 años fluyan como una sola, con una calidad sonora que desafía los límites del formato. La mezcla estéreo salió en agosto y la versión inmersiva promete una experiencia aún más envolvente. Como dice Jim Anderson: “Estamos haciendo cosas todo el tiempo”.

Para la captación de New American Symphonies

Input

Instrumento

Micrófono

1 

Kick Beater 

Sanken CU-31

2 

Kick Front 

Neumann Fet 47

3 

Floor Tom 

Yamaha

4 

Hi Tom 

Yamaha

5 

Snare 

4007

6 

Hat 

Sanken CU-31

7 

Overhead L 

Sony CMS-23

8 

Overhead R 

Sony CMS-23

9 

Bass 

DI AMB DI

10 

Bass Mic 

Sanken CU-41

11 

Bass Mic 

Electro-Voice 654

12 

Piano Hi 

Neumann USM 69

13 

Piano Lo 

Neumann USM 69

14 

Guitar 

DI AMB DI

15 

Guitar Mic 

Sanken CU-41

16 

Sax 1 

Neumann U-67

17 

Sax 2 

Neumann U-47

18 

Sax 3 

Neumann U-67

19 

Sax 4 

Neumann U-47

20 

Sax 5 – up 

Sennheiser MKH-40

21 

Sax 5 – down 

Sanken CU-41

22 

Bone 1 

Sanken CU-41

23 

Bone 2 

Sanken CU-41

24 

Bone 3 

Sanken CU-41

25 

Bone 4 (Bass) 

Sanken CU-41

26 

Trumpet 1 

RCA DX-77

27 

Trumpet 2 

RCA DX-77

28 

Trumpet 3 

RCA DX-77

29 

Trumpet 4 

RCA DX-77

30 

Jim Pugh 

AEA KU4

31 

Jim Pugh-L 

Neumann KM-130

32 

Jim Pugh-R 

Neumann KM-130

33 

Room L 

Neumann U-87

34 

Room 

Neumann U-87

35 

Room R 

Neumann U-87

36 

Director 

Shure SM 58