“Más allá de los estilos, lo que más me importa es la canción. Todos estos artistas que colaboraron en El Vecindario, aparte de que son grandes intérpretes, hacen grandes canciones: sencillas, más no simplistas. Tengo gustos muy variados, y al final, si se coincide en que le tienes cariño a una canción y le gusta a la otra persona, encuentras un lugar para colaborar. El disco se puede escuchar de arriba abajo, no es un pastiche. Tener a Youssou N´Dour, el número uno en África, fue un honor”, añade.

El murmullo, su zona de creación sonora
Los discos de Macaco han sido producidos todos en el estudio personal de su fundador, ubicado en la ciudad de Barcelona, y desde donde opera también su propio sello discográfico Mundo Zurdo, que cuenta con la distribución de la transnacional EMI Music.

 
  “En el estudio trabajamos un grupo de músicos e ingenieros, y tenemos desde instrumentos acústicos hasta micrófonos antiguos. También tenemos Pro Tools, que es muy práctico para trabajar, algo de Dolby para mezclar, me gusta mucho mezclar lo antiguo con lo nuevo, tomar las cosas que mejor le van. Lo que me gusta de tantas horas en el estudio es que pones muchas cosas, y luego vas sacando, limpiando”, refiere.

“También llevo un pequeño estudio móvil, de hecho, ahora que estoy en los Pirineos de vacaciones, instalo mi estudio en el desván, y siempre hago maquetas y grabo cosas. Llevo un iPhone con cuatro pistas y al igual voy grabando en cualquier lugar, pero también escribo cosas en una servilleta o en algún papelucho, todo es válido a la hora de componer, al final, lo que importa es el resultado”, afirma el músico.


Dani Macaco trabaja de la mano de otros dos productores, Jules Bikôkô (bajista camerunés, quien además forma parte de Macaco) y Roger Rodés Ferrero, ingeniero y productor, que ha trabajado en discos de pop, rumba, flamenco y música electrónica con bandas como Facto de la Fe y Nubla. “Entre los tres tratamos de hacer un buen equilibrio para que el resultado sea el deseado”, señala.

Los instrumentos utilizados en El Vecindario
Aunque Dani Macaco es fiel a los instrumentos de raíz, el músico y productor también utiliza recursos  electrónicos en el estudio: “Utilizo sintetizadores de los años setenta, algunas baterías. Intento hacer siempre un balance para llegar a una cosa más cálida, más de la guitarra acústica, de la guitarra española, pero con toques muy electrónicos”, explica.

“En Moving, que creo será el primer sencillo promocional en México, el ritmo está hecho con surdos, instrumentos brasileños que tienen un subgrave muy potente y que me gusta mucho. Grabé cien surdos, eso en vivo no lo podría llevar, así que los llevo en unos drum pads electrónicos de Roland. El baterista y  percusionista que tocan conmigo tienen su pad y suenan por el PA, intento hacer ese equilibrio entre la raíz y la antena”, detalla.

Dani Macaco también recuerda que hace algunos años solía mezclar en otro estudio, pero la presión del tiempo resultaba un inconveniente: “Cuando monté mi estudio en casa, la idea era sobre todo para tener tiempo y poder volver a escuchar las canciones. Eso se los recomiendo a todos los músicos,  llevarse la mezcla a casa, escucharla en diferentes partes: en el coche, en la casa, en un equipo muy bueno, tener distintas opiniones y volver al estudio para ecualizar cosas, subir o bajar volumen. A veces grabo en otros estudios si necesito una sala más grande, porque la de mi estudio es más bien pequeña, pero la mezcla la hago ahí y la masterización en Sterling Sound con Chris Athens  y Nick Litwin, grandes ingenieros”, concluye.