Con 36 años de experiencia en el medio del entretenimiento que equivalen a más de 5,300 eventos realizados, Luis Arturo Torres ha sido testigo y partícipe de la evolución y profesionalización de la industria del espectáculo en nuestro país. Su formación en Ciencia Política sin duda aportó recursos en el arte de la negociación, la estrategia y la comunicación que demanda un pilar de la producción: la logística. Así lo revelan sus dos décadas como coordinador de producción del Auditorio Nacional y su actual cargo como Gerente de Producción (Production Manager) de la Arena Ciudad de México.

Camino sin retorno

Aún en la escuela y por azares del destino, Luis Arturo tuvo la oportunidad de realizar una gira por Estados Unidos con un grupo de ballet y música griega, lo que marcó su futuro, afianzando su pasión por el oficio de la producción:

“Tuve la fortuna de iniciar en este negocio cuando comenzó a profesionalizarse, cuando llegó el boom de los eventos en México con el concierto de Rod Stewart; ahí fueron mis inicios, digamos en serio, en el mundo del espectáculo. Desde entonces el mundo del espectáculo en nuestro país ha evolucionado mucho y me siento orgulloso de ser parte porque todos, los de antes y ahora, hemos visto crecer la industria, tanto el nivel del espectáculo, del negocio, de la producción y la tecnología. Somos muy afortunados de haber vivido todos esos procesos a lo largo de tres décadas”.

Fueron las producciones de Miss Universo en el Auditorio Nacional, Michael Jackson en el Estadio Azteca, los eventos del Teletón, la NFL American Bowl, Luciano Pavarotti en Chichen Itzá y Andrea Bocelli en el fuerte de San Juan de Ulúa y diversos eventos corporativos, el tipo de producciones que encausaron su especialidad en la coordinación y logística:

“Me di cuenta de que podría ganarme la vida haciendo eso que me encanta y me apasiona muchísimo. Tenía buen manejo de idiomas y eso también me ha ayudado mucho, porque sin proponérmelo me llevó mucho a coordinar los eventos, porque tenía la facilidad de comunicarme con las producciones extranjeras en todas las áreas. Eso implicaba también saber los tecnicismos, porque una cosa era tener buen nivel para hablar inglés, pero otra era entender conceptos de la producción. Hoy eso es más sencillo; los chicos aprenden muy rápido también eso: las posiciones, por ejemplo, en el  teatro donde todos los comandos son en inglés y tienes que sabértelos y tomar en cuenta la visión del técnico, del operador, o si te toca operar el frente del escenario, la del artista. En cosas así es cuando nos apoyamos todos como compañeros. Actualmente, todo eso se maneja mejor, pero hace 30 años era todo un tema”.

Logística, el motor del show

Saber interpretar lo que la gente de producción local y extranjera pide, hacer que suceda en tiempo y forma, prever, optimizar recursos, todo parte de la logística:

“A principios de los años noventa, cuando planeabas un evento, tenías el fax como el gran recurso, porque ya podían llegar los planos y el diagrama de conexión, ¡ya podían verse y no sólo era imaginarlos por una llamada telefónica! Luego empezaron los correos electrónicos, una tecnología que revolucionó la forma de trabajar. Hoy tenemos la fortuna de compartir en vivo en una llamada, poner imágenes, dibujar y hacer anotaciones juntos, pero a la distancia. Hemos picado piedra, trabajando desde el teléfono hasta los servicios digitales”.

La estancia en el Auditorio Nacional como coordinador de producción le permitió crecer a Luis Arturo, junto a toda una generación de artistas y producciones, tanto nacionales como extranjeras.

“Fue padrísimo ser testigo de ello, porque las primeras producciones eran muy artesanales, con sus trastos de tramoya, su iluminación, que consumía mucha energía eléctrica. Recuerdo que en ese Miss Universo, el primero que tuve, el Auditorio nos dio ¡un mes de montaje! Hoy es imposible considerar dos días seguidos. Todo lo hicimos artesanal: llevábamos tubos de neón en iluminación, cosas muy pesadas, que hoy se arreglan con una pantalla LED en dos horas”.

“Ese tema de la corriente eléctrica y la energía fue de los rubros que más evolución técnica tuvo, hasta por el tema de la mejora ecológica. Antes llegaban las producciones con sus cables de corriente pelones y el Auditorio siempre ha estado a la vanguardia en tecnología y empezamos a educar a las producciones. Dejamos de sufrir con el cable vivo. Hoy es impensable tener producciones sin los debidos conectores, sin centros de carga y generadores”.

“En el Auditorio Nacional tuvimos la fortuna de recibir a todas las grandes producciones de los artistas nacionales y extranjeros, ver cómo rompían sus récords; vivimos la evolución de los eventos ahí. Fueron 20 años como coordinador de producción y cinco en iluminación. Fue el lugar donde tomé la decisión de dedicarme profesionalmente a esto que tanto me apasiona”.

El reto para reinventarse, la Arena Ciudad de México

Desde hace cuatro años, Luis Arturo tomó las riendas en la gerencia de producción de la Arena Ciudad de México que opera Zignia Live, lo que ha traído a su vida el reto de atender el espectáculo en un recinto, cuya versatilidad reta a la creatividad y la coordinación:

“Tuve la fortuna de que se fijaran en mí y me buscaran estando en el Auditorio; lo que me ofrecieron fue un proyecto profesional increíblemente atractivo. Trabajo para Zignia Live y ellos no se limitan al tema de operar un solo inmueble, ya que es promotora de sus propios eventos y a la par opera la Arena Monterrey y la que será la Arena Guadalajara; su contexto es tanto nacional como internacional y estoy muy contento por los retos increíbles que implica un lugar así”.

“Yo venía de un auditorio y de teatros donde sueles tener pocas modificaciones del tipo de escenario que puedes armar; en la Arena Ciudad de México está el tema de la cancha central, que brinda la gran variedad de posibilidades que tiene un espacio así para montar un espectáculo: puedes hacer un espectáculo en una esquina, el de formato tradicional, o bien armar un escenario 360 al centro de la cancha o un jaripeo en todo el espacio. Todos esos puntos van sumando retos, porque te obligan a pensar tu diseño de audio, de iluminación, de acomodo de sillas… todo. Los artistas, al ver la Arena, intentan innovar en sus espectáculos y eso para mí es buenísimo. Ha sido un trabajo extraordinario, porque es un mundo muy demandante y de muchos retos, que lo hace muy interesante”.

Que siga la pasión y profesionalización marcando el camino de quienes dirigen y coordinan el día a día del espectáculo en nuestro país. Que la historia de Luis Arturo se siga replicando e inspire.

Entrevista: Nizarindani Sopeña / Redacción: Marisol Pacheco