El estudio como un instrumento de improvisación. Ese fue uno de los objetivos que Los Dorados y su productor Carlos Walraven buscaron durante el proceso de preproducción del nuevo álbum del quinteto, Good-Evil, de reciente lanzamiento. En sus propias palabras, el disco, grabado y mezclado por su productor y masterizado por Gerry Rosado, colaborador frecuente de la banda: “es un disco muy diferente a los tres anteriores, en el que el proceso creativo fue un experimento en sí mismo”.

Para su cuarta entrega discográfica, lanzada bajo el sello Intolerancia, la banda conformada por Daniel Zlotnik (sax), Demián Gálvez (guitarras), Carlos Maldonado (bajo y contrabajo), Rodrigo Barbosa (batería) y DJ Rayo (tornamesa), modificó la dinámica: en vez de llegar al estudio y tocar composiciones ensayadas previamente, la agrupación creó cada pieza en el estudio, a partir de ideas que surgieron de cada uno de sus integrantes.

 
  “Todo acerca de Los Dorados ha sido de alguna manera improvisado, desde que comenzamos hasta ahora. Es curioso, pero hemos planeado las cosas y siempre salen de otra forma. La música refleja quiénes somos, siempre ocurre en nuestras vidas en convivencia, entonces vivimos intensamente juntos”, señala Demián, y continúa: “Good-Evil, que es nuestra cuarta producción, muestra una preproducción mucho mayor a los álbumes anteriores. El primer disco, Vientos del Norte, lo grabamos encerrados durante dos días, grabando siete temas, ocho canciones. A partir del segundo, Turbulencia, trabajamos en conjunto con Gerry Rosado y lo mismo sucedió con El Incendio, que lo trabajamos con él en diferentes estudios”.

Con la vista al Tepozteco
Para la preproducción de su nueva entrega, Los Dorados se trasladaron a Tepoztlán, Morelos. Acogidos en los estudios de Carlos Walraven, La Zona de Intolerancia, el grupo grabó durante cinco días algunos de los tracks de los temas que contiene el disco. Dos meses después regresaron para realizar una segunda etapa, que duró también aproximadamente una semana.

“Carlos Walraven tomaba decisiones durante el proceso, no fue sólo el operador, sino también fue parte de la creación, y muchas de las cosas que están grabadas son por sugerencia de él, entonces se generaba una energía de todos los que estábamos encerrados en el estudio, se creaba toda una vibra”, explica Rodrigo Barbosa.

“Cuando me hablaron la primera vez, antes de hacer cualquier trato, pensé que el grupo tocaría todo junto, pero cuando llegaron, por suerte, me di cuenta que sería lo contrarío, así que la idea fue hacer un set en el que todos estuvieran conectados, porque no tenían ideas concretas, sino que necesitaban desarrollarlas cada uno a su manera”, refiere Carlos Walraven. “Por ejemplo, Daniel Zlotnik llegaba con una línea de saxofones y los demás comenzaban a poner algo sobre eso. La idea era tener todo conectado para que cuando llegaran todos, el estudio estuviera listo en el momento preciso. Nos tardamos un día en que todo quedara a punto para que las casi dos semanas que estuvieron ahí, se sintieran inspirados al momento de grabar”.

Carlos Walraven, quien ha trabajado con grupos como Guillotina, La Gusana Ciega, Monocordio, Fratta y Real de Catorce, entre otros, explica que la idea de crear un espacio como La Zona de Intolerancia, radica básicamente en ofrecer un lugar a los músicos en donde estos puedan inspirarse y determinar el momento en el que se sienten listos para grabar sin presiones de ningún tipo. “Queremos echar abajo la idea de que en los estudios cobran por horas y hay presión por terminar las cosas en un día, llevamos mucho tiempo en este proceso. A veces alguno tiene la idea de terminar un día en específico, pero eso no sucede. Las cosas tienen su momento, incluso con las mezclas ha sido así”, comenta el productor y músico.

“Una cosa que está pasando, no sólo con Los Dorados, aunque son un buen ejemplo, es que muchos músicos tienen computadora y ésta cuenta ya instalado un programa para grabar y editar música. En el caso de esta banda, saben manejar estos softwares, así que durante gran parte de la grabación estuve ausente mientras ellos experimentaban y cuando yo llegaba, daba mi opinión; esto quiere decir que de alguna forma todos fueron ingenieros de grabación y así se fue armando este disco. No sólo aportaban su opinión musical, sino la parte técnica de cómo se hacen las cosas, lo cual es buenísimo porque en este álbum hay más participación de todos, y eso se nota”, afirma Carlos.

 
  Por otra parte, Carlos menciona las ideas con las que se involucró en la grabación: “Lo que mi experiencia me dicta fue darles libertad y opinión, ayudarles en cosas como utilizar un compresor. Con Los Dorados se trata sólo de pulir ideas. En cuanto a las mezclas, hice una primera propuesta de ellas y se revisaron; Daniel hizo varias cosas con las mezclas, así que no sólo yo me involucré como productor, sino toda la agrupación”.

A pesar de que el sonido fue diferente a lo que todo el mundo esperaba, Los Dorados tienen un sonido muy claro y al final todos estuvieron abiertos a que hubiera modificaciones, con las que todos quedaron a gusto. El proceso de producción también fue evolucionando hacia esto, y el reto ahora es la forma en que Good Evil se tocará en vivo.

¿Qué tanto se involucraron los músicos en la parte de la mezcla? Carlos Maldonado responde: “Mucho, de hecho, la última sesión la hicimos únicamente nosotros porque, internamente, debíamos ponernos de acuerdo para llegar al estudio con algo más claro; fue cuando todos comenzamos a opinar, cuando entramos a una misma sintonía, pero en un principio fueron muchas ideas encontradas”.

Para concluir, el productor, ingeniero de grabación y mezcla agrega: “Llevo muchos años trabajando con Gerry, y algo que hemos platicado es que, en el plano de la masterización, las formas de trabajar han cambiado. Para este proyecto, en lugar de que yo le entregara las mezclas en un archivo estéreo, se las entregamos por separado, ya mezcladas, para que la escuchara y también hiciera propuestas, ya que él siempre ha sido parte del proceso de Los Dorados y aportó mucho a este disco. Todo ha sido una interesante improvisación en diferentes tiempos”.

Redacción: Natalia Cano