“¿Y ahora qué hacemos?”, se preguntó a sí mismo Pau Donés. “Pues un disco de rock”, fue la respuesta que obtuvo. Así que el músico originario de Huesca, España, juntó guitarras potentes y baterías cañeras, y puso manos a la obra.

Su objetivo, cuenta Pau, era regresar a los orígenes de Jarabedepalo (antes Jarabe de Palo), a aquella gloriosa época en la que el también productor interpretaba La flaca, un rock de medio tiempo con adornos latinos que le hizo vender millones de copias en España y América Latina en 1996.

“Queríamos hacer canciones con menos arreglos, porque estos nuevos temas son más rockeros, un poco volviendo a los orígenes de la banda. Retomamos todas esas piezas que teníamos con una estética más lenta, y aprovechando las melodías hicimos canciones rockeras que hablan de amor”, explica Pau acerca de su octava producción discográfica ¿Y ahora qué hacemos?, de reciente aparición.

Tres años duró el proceso de composición de la nueva entrega de Jarabedepalo, que ahora trabaja  desde una trinchera independiente con su propio sello discográfico, La Tronco Records. En México, ¿Y ahora qué hacemos? se lanzó a la venta en su formato tradicional de CD en asociación con Ocesa Seitrack.

 
  “Pienso que la composición no se hace en un estudio, se hace viajando, en el asiento de un avión, de una camioneta, en la habitación de un hotel. Las ideas para escribir canciones las tomo del día a día, de mi experiencia diaria; después hay que poner esas ideas en claro, concretarlas, y eso sí que requiere de un proceso en el estudio”, refiere.

“Para mí la composición no es una cuestión de ‘se termina la gira, empezaré a componer un disco nuevo’, a mí no me funciona de esa manera. En mi caso, la inspiración surge sola, la música hay que trabajarla, es un día a día, abrir los ojos y estar pendientes de lo que pasa”, añade.

Pau Donés, quien es el fundador y dueño del concepto Jarabedepalo, dice que no tiene un home studio, pues le funciona más llevar su guitarra con él y utilizar su iPhone como grabadora personal para guardar las ideas que se le van ocurriendo en el camino.

“Básicamente, en mi celular grabo las ideas y tomo notas de datos concretos como los tipos de arreglos que debo hacerle a la canción. Cuando tengo un momento y llego a casa, lo que hago es maquetear, tomar un minutito de cada canción, un pedacito y ahí queda”, explica.

Un método que le ha resultado muy funcional al músico y productor español cuando prepara un disco es encerrarse con su grupo en un lugar para ensayar las nuevas canciones y posteriormente entrar al estudio para grabarlas: “Vamos al estudio y grabamos en directo porque en los ensayos las canciones crecen”, dice. “Lo que conseguimos en el estudio, tocando todos juntos, es precisamente esa energía que tenemos en vivo. La música tiene que ver con las emociones, con los sentimientos, es importante que cuando estemos en el estudio tocando nos estemos divirtiendo y nos sintamos como en familia, es por eso que lo hacemos de esa forma: primero el ensayo y luego, a grabar en el estudio”, agrega Pau.

Rodeado de amigos
Para esta nueva aventura musical, Pau Donés invitó a algunos amigos cercanos, e intentó sacar la parte más rockera de cada uno, incluyendo a Alejandro Sanz, quien muestra una cara poco conocida por sus fans.

“Es una cuestión de vibra, los músicos, al igual que los pintores, debemos tener técnica. En la música se acostumbra encasillar, en mi caso, nunca me he dejado mucho. Si pudiéramos encasillar el género que yo tocaba, entonces puedo decirte que era rock mestizo, fusionábamos un montón de cosas: el blues, el funk, el jazz, con la música brasileña, flamenco, y de todo esto que viene es rock”, señala Pau. “Ahora hemos retomado nuestra faceta rockera y hemos invitado a amigos rockeros, y a otros no tanto. Joaquín Sabina está en el disco, que es rockero; Carlos Orozco no es rockero ni Alejandro Sanz, ellos se han desarrollado más en la escena pop, pero por supuesto que tienen la capacidad de experimentar en otros géneros musicales, porque tienen mucho talento”, advierte.

 

El secreto de la autoproducción
Desde su segundo disco Depende (1998), Pau Donés ha colaborado muy de cerca con el productor británico Joe Dworniak, conocido por su trabajo con Radio Futura, Juan Perro y Frankie Knuckles. Los álbumes de Jarabedepalo, Bonito (2003) y Un metro cuadrado (2004) fueron producidos por Joe, aunque el líder de la banda siempre ha estado muy presente en la dirección musical y el rumbo sonoro que su grupo lleva cada vez que entra al estudio de grabación.

Para ¿Y ahora qué hacemos?, Pau Donés echó mano de Micky Forteza-Rey, con quien coprodujo el disco. Sobre los elementos básicos que el músico español considera debe tener una banda que se autoproduce, éste comenta: “Sobre todo se deben tener buenas canciones que autoproducir, y después muchas ganas de hacerlo. La autoproducción es una cosa que no tiene muchos secretos, quizá lo más difícil es la comercialización de tus discos, pero todo lo demás es muy fácil de hacer”.

 
  “Claro que tener experiencia es importante, saber lo que haces, haber aprendido. Hace 16 años autoprodujimos nuestro primer disco y a partir de ahí he colaborado con mucha gente importante: Alanis Morrissette, Chrissie Hynde (The Pretenders), Jorge Drexler, Luciano Pavarotti, Julieta Venegas, Celia Cruz. Después, lo que necesitas es rodearte de un buen equipo, un buen ingeniero, un buen estudio”.

El trabajo analógico en la música de Jarabedepalo
En torno a los equipos utilizados en la producción de su octavo álbum, Pau destaca sobre todo la utilización de consolas de bulbos para imprimirle ese carácter  de vieja escuela  a su música: “Usamos una Solid State Logic y una Neve Genesys con muchos años encima. Para mí es importante usar equipos analógicos, compresores y consolas de bulbos, como la Solid State, que en su momento fueron mesas muy concretas que grabaron discos que me gusta mucho cómo suenan”, explica.

En relación con las mezclas, Pau Donés recuerda que Micky Forteza-Rey comenzaba el trabajo durante el día y luego él tomaba el relevo por las noches: “Es un sistema que nos ha funcionado muy bien, porque entras con los oídos limpios; después de doce horas de estar escuchando las mismas canciones hay veces que ya no escuchas, y así hacíamos, Micky entraba en las mañanas y yo por las noches, tardábamos como un día y medio o dos por tema”, concluye este compositor, músico y productor, que tanto en su país como en el nuestro ha gozado de una gran aceptación de un público que lo ha seguido  en cada giro de su arte hasta el día de hoy y que se pregunta “Y ahora qué hacemos?”.