Estadista. El IMS transforma las canciones de los años setenta en éxitos electrónicos. ¿Su receta? “Más rabia, más pasión”. Es la única forma de revivir Mirando a las Muchachas de los Hermanos Castro y salir victorioso de la tocada.

Año electoral. Político (su cuarto proyecto) rescata la salsa, cumbia, merengue y danzón para hacerlos confluir en un mitin de estilos populares.

Mandatario. Camilo Lara emergió triunfante, con una grabación de clase mundial que incluye 13 temas de su autoría. Como primer sencillo, El Jefe también es parte del soundtrack en Los Luchadores, serie que se transmite por televisión.

En esta conversación, Camilo cuenta cómo produjo a un Político honesto, servicial y pendiente de las demandas sociales.

“Empecé a grabar algunas cosas en mi propio estudio y a los dos años dije: `bueno, ya tengo que terminarlo”, se sincera, “me tardé un año en hacer las canciones. Mi proceso es como un collage: lo empiezo en casa y cuando está prácticamente hecho, salgo a un estudio para darle la vuelta, cambiar algunas frases o estructuras en la canción”, insiste, “pero las piezas estaban hechas. Con los sonidos procesados finales”.

 
  “Sí, tengo mi equipo”, recuenta Camilo, “muchos sintetizadores. Y lo que regularmente utilizo son cosas que no verás en los estudios. Como no uso MIDI ni me gustan los teclados profesionales ni que tengan bancos de sonidos o los sintetizadores en rack, tengo sintes tal cual, como Moog, Roland y Space Echo. Instrumentos que tienen cierta personalidad”.

Más que una caja. “O un banco, me gusta usar esos teclados, desde el Prophet”, y saca la lista nominal,”tengo muchísimos Korg y un Theremin. Son bastantes juguetes. Me divierte grabar así, porque es como tener un cuarto de juego donde estás experimentando. Sigo tratando con los sintetizadores, hasta que encuentro por dónde va la canción”, declaró el líder de su bancada.


Transformar con Pro Tools. “Y tengo un par de micrófonos que uso directo y después me complico con los plug ins para encontrar sonidos”, señala el líder del IMS, “procuro grabar muy básico, con Pro Tools para ponerle play, rec y stop. Luego voy cortando y editando”, informa sin censura.

No hace samplers. “Más bien hago loops con varios trozos musicales y los transformo, como si en el pasado los hiciera con cutter y tijera, los pego hasta que quedan”, indica reconociendo límites; “veo que se puede hacer eso con otros programas en muy poco tiempo; lo que a otros lleva diez minutos a mí me lleva tres horas. Me gusta, pero los discos sonaban chiquito”, autocritica, “por lo que en enero de 2012 viajé a Los Ángeles (California) a terminar el proceso de grabación”.
“Para este disco tenía muchas ganas de trabajar con Robert Carranza, un ingeniero que ha hecho todos los discos de Beck y algunos con Beastie Boys, Zach De la Rocha, Mars Volta, Ozomatli y Los Lobos; es un tipo que lleva muchas producciones. Nos fuimos al estudio de Jack Johnson (Solar Powered Plastic Plant) a terminarlo. Hicimos los trackeos de batería y las voces, mezcla y masterización”.

 

Robert Carranza tuvo la solución. “Es que ha trabajado con muchos proyectos que son de grupos tradicionales de rock”, expone Camilo, “pero también ha colaborado con gente que utiliza muchos sintetizadores y samplers. Como mi disco estaba a la mitad del camino, me gustó él, porque tenía esta idea de ambos mundos”, y habla de valor, “no le asustaba que una canción tuviera solamente una base programada o tocada. Es de los pocos “todo terreno” que logra encontrar un balance entre ambas formas”.

Sobre todo con micrófonos. “Tal vez los micrófonos usados no fueron tan espectaculares”, reconoce el institucional, “pero es la manera cómo los usa, los procesa y lleva el sonido para otro lado. Son cosas que jamás hubiera pensado hacerlas en mi estudio”, subraya; “yo grabo de manera muy básica y luego voy encontrando mi sonido; pero con Robert, en cuanto le vas diciendo parámetros, ya sabe cómo poner los micrófonos para grabar batería o qué intención deben tener las voces”, y Camilo hace la arenga: “ahí es cuando descubres a un buen ingeniero: cuando su oreja vale más que mil equipos”.

 
  Camilo prácticamente tocó todos los instrumentos en Político: “Hubo baterías de Julián Plasencia (Disco Ruido), quien ha tocado mucho tiempo conmigo. Algunas baterías, algunos bajos; pero el resto lo toqué solo. Mientras en mis discos anteriores fueron prácticamente sampleo y pocas cosas tocadas”, recuenta Camilo, “ahora quería encontrar un balance entre samplear y tocar. Por eso tengo a Julián y a Robert en este disco. La idea era tener una buena grabación, ya fuera de baterías, o que las voces quedaran mejor, aunque muchas veces me quedo con las tomas originales, porque considero que grabé mejor en mi estudio y aunque mi micrófono no estaba tan bueno, funcionó”.

Como en casa, “porque operé Pro Tools en una computadora que solamente tenía más memoria”, se alegra Camilo, “en realidad, la usé como grabadora”; aunque el funcionario se impuso las mismas normas: “no usé MIDI: sampleo y grabo prácticamente todo en mono”.


Con estudio: un paso adelante. “Sí, pues le dio otro proceso al sonido del CD”, explica el autor, “respeto mucho los discos hechos en home studios. Y si tienen una buena idea, pues ahí están y funcionan perfecto”, matiza, “pero en Político, el estudio ayudó. Si quieres mejorar algo del sonido, ¡ese es el momento!”, se compromete Camilo Lara.

Un Instituto Mexicano del Sonido para todos o que la nación se lo demande.

Redacción: Víctor Baldovinos