La sensibilidad y buen gusto que a lo largo de los siglos ha quedado plasmada en la obra de los artistas italianos es totalmente reconocida y admirada por expertos y aficionados. Tan sólo en la música hemos podido disfrutar el trabajo de grandes artistas que se han vuelto íconos y en este caso, Filippa Giordano lo demuestra una vez más, hablando de su nueva producción: Alma italiana, pasión latina.

Nacida en Palermo Italia, siendo la más pequeña de una familia de músicos, Filippa comenzó su entrenamiento musical desde muy temprana edad, obteniendo de su madre todo el conocimiento referente a la técnica del canto operístico y adentrándose también en los horizontes de la música pop. Esta combinación, respaldada por su fabulosa y educada voz, ha sido en gran medida la clave del éxito mundial que esta cantante ha alcanzado en su carrera.

Compartiendo colores
Filippa ha residido en nuestro país periódicamente los últimos años, experiencia que le sembró la inspiración para su penúltima producción discográfica titulada Con amor a México: “Este disco es la culminación de cambios muy fuertes que ocurrieron en mi vida, hasta el momento todo mi trabajo llevaba plasmados rasgos de la cultura italiana, pero en el momento que México entra en mi vida y en el que literalmente me vuelvo mexicana al casarme con un hombre mexicano, su cultura entra en mí al cien por ciento y me enamoro de ella; Explica la cantante, “es un álbum muy romántico que además personalmente se lo dediqué a mi esposo”.

 
  Como siguiente paso, Filippa edita su más reciente álbum Alma italiana, pasión latina: “Es el resultado de lo que ha sucedido en mí como persona y como artista, la fusión de mi cultura natal con la mexicana ha generado una nueva cultura enriquecida”, señala.

Se trata de un disco lleno de una selección de grandes clásicos italianos y mexicanos, vestidos con hermosos arreglos que incluyen acertadamente características de la música formal italiana con detalles representativos de la música mexicana. Filippa continúa:

“El productor musical de este álbum es Mario Santos, quien fue también el arreglista de Con amor a México y es también el director musical en mis conciertos, es un gran músico mexicano, dueño de un talento enorme y un visionario que fue capaz de traducir en música todas las ideas que yo tuve sobre el concepto que quería para este disco, percibí claramente su potencial y me convencí totalmente de que él debía ser el productor musical de este álbum”.


En sincronía con Mario Santos trabajó también Fernando de Santiago, gran arreglista mexicano especialista en música de mariachi, quien hizo gala de su amplio conocimiento y experiencia al aportar esos rasgos distintivos de la música mexicana a los arreglos de las canciones. Y viajando desde Italia hasta nuestro país estuvo Steve Galante, productor musical de Filippa desde hace varios años, el encargado de la dirección vocal y responsable de la mezcla final que se realizó en Italia de Alma italiana, pasión latina.

“Para la grabación de la música pudimos contar con una increíble selección de músicos mexicanos e internacionales, todos expertos maestros, con los que se formaron las secciones instrumentales. Trabajamos también con varios de los mejores cantantes de música de mariachi que hay en México”.

Alma italiana, pasión latina, fue grabado en la ciudad de México en los estudios Sony Music: “Cuando me preguntaron dónde quería grabarlo, decidí que fuera en México, pues además de que yo he hecho a este país mi segunda casa y me encontraba aquí, Mario Santos también estaba aquí y lo único que tuve que hacer fue traer a Steve Galante para tener el pedazo de Italia que necesitaba”.

Giordano acostumbra utilizar micrófonos Neumann en el estudio de grabación y gusta de utilizar micrófonos Shure durante sus presentaciones en vivo: “A veces me quedo feliz con el SM58, así básico, sin ir más allá, aun cuando la tecnología Shure crea productos impactantes yo soy siempre fiel al resultado sencillo, limpio y calibrado que un SM58 puede dar”.

Arte vocal extremo
En noviembre pasado, Filippa Giordano se presentó en la ciudad de México en el Palacio de Bellas Artes, en un singular concierto con el que se rindió homenaje a los 150 años de la unidad italiana: “Oportunidades como ésta son las que me permiten volver a mis raíces, a la ópera y a la música formal italiana, tradición que heredé de mis padres y que también disfruto muchísimo”.

 
 
¿Qué es lo que tiene que hacer una diva como Filippa para cuidar su valioso instrumento vocal? “En lo general trato de no hablar mucho, porque esto desgasta bastante las cuerdas vocales, procuro tomar bebidas calientes, mucha agua natural, tener disciplina al estilo de un atleta, pues en realidad el tipo de actuación que hago es tan exigente como el de un atleta; exige mucha energía, mucha presencia mental y emocional, sobre todo cuando pasas de un género a otro. Por ejemplo, el concierto que realizamos el año pasado en el Auditorio Nacional fue un show de tres horas, en el que de un momento a otro yo pasaba de ópera a boleros, a baladas pop, a rock con Gianluca Grignani, temas al piano con Armando Manzanero, música de mariachi y demás. La verdad, llevar a cabo todo estos saltos de género es una verdadera acrobacia”.

Aunque hasta el momento Filippa no ha tenido un gran acercamiento con los autores de música formal y ópera mexicanos, reconoce que en México han surgido grandes voces como Rolando Villazón: “Para mí, Rolando posee no solamente la más bella voz que hay actualmente en México, sino en el mundo”, afirma Filippa.

 

En su más reciente producción, la cantante italiana quiso mostrar al mundo la riqueza y vasta sensibilidad que gozamos en nuestra música mexicana en general, mezclando esto con el bel canto y con el apoyo de su talentoso equipo de producción, logró un resultado de muy alta calidad y belleza, que actualmente goza del aprecio y reconocimiento del público a nivel internacional.

Redacción: Carlos Gálvez