En sólo tres años, el Festival de Cine Doha Tribeca (DTFF, por sus siglas en inglés), versión del que se ha realizado desde 2002 en Nueva York, se ha posicionado firmemente en el mapa global de los eventos de cinematográficos como una muestra de lo mejor de este arte, tanto de este lado del mundo como internacionalmente. En esta edición, entre otros muchos sucesos, fue estrenada  la cinta Black Gold, de Jean Jacques Annaud, como uno de los acontecimientos estelares. El glamour y la ostentación de la alfombra roja se vio acentuado por el entorno romántico de la sede principal del evento, el Katara Open Air Theatre (KOAT), con una vista extraordinaria del cielo del Golfo Pérsico.

Una operación de producción técnica masiva creó y entregó este espacio, con capacidad para 2,000 personas, así como los nueve espacios de cine, siete de ellos temporales, que se utilizaron durante el evento de cinco días. Todo fue resultado de una colaboración fuera de lo común, echando mano de las habilidades, talentos, recursos y experiencia de una diversidad de creadores muy especial, que incluyó ingenieros, técnicos, obreros y administradores, todos unidos por el objetivo de construir un entorno único y hermoso que hiciera de la visita al DTFF una experiencia memorable.

 
 
Un notable ambiente de trabajo invadió el sitio en todos los niveles. La construcción del proyecto  comenzó seis semanas antes, pero como la mayoría de los eventos, las últimas 48 horas estuvieron bajo una intensa presión, materializando todos los detalles. Este fue justo el momento en que cada departamento tuvo que mantener la calma, ya que no había lugar para errores o dudas, sobre todo para los involucrados en la construcción de estructuras, iluminación o audio, o quienes formaron parte del equipo creativo, además por supuesto para Michael Petrovich, gerente de producción de eventos de la empresa DFI. Michael es un estadounidense que ahora vive en Doha, capital de Qatar, y fue el hombre en la cima de la pirámide en la entrega de todas las instalaciones.

La atención del equipo de producción estuvo puesta en la enorme estructura temporal en forma de arco levantada en el KOAT, de gran ambición arquitectónica. Fue diseñada por Jeremy Thom, inglés habitante de Nueva York, cuyo currículum incluye teatro e ingeniería para circo. La empresa encargada de la construcción de tal estructura fue Al Laith Event Services, con base en la ciudad árabe de Dubai y conocidos en la región como la mejor en construcciones de este tipo, así como Serious Stages, provenientes del Reino Unido. La estructura de acero en forma de arco, llamada Galaxy, atravesó un espacio de 43 metros de altura y 86 metros de ancho y logró entregar un espacio con intimidad propia de las salas de cine, incluso con este colosal tamaño. Sus instalaciones superaron muchas de las estructuras permanentes existentes en el lugar, mientras que otros detalles de ingeniería incluyeron el escenario y la pantalla, construida a 25 metros del mar.

 

Los recursos de producción en los eventos del DTFF 2011 fueron 70 por ciento procedentes de Qatar y la región de Oriente Medio, pero también contó con un fuerte contingente de talentos internacionales de Europa y los Estados Unidos, más personal de Sudáfrica y Australia. Un gran trabajo en equipo y mucha camaradería entre las 500 personas que en un momento dado convivieron en el lugar de trabajo, todos concentrados en el evento y jugando su rol en la producción de la que sabían era una experiencia especial.

Una construcción monumental
Al Laith Event Services trabajó en el festival desde su edición de 2010, para el que creó el primer Katara Open Air Theatre, en el mismo lugar. En el 2011, la ubicación del escenario, pantalla y gradas giraron 180 grados, permitiendo que el público (de los cuales 400 fueron importantes personalidades), apreciaran al fondo el océano y los rascacielos del paisaje urbano de Doha.

A la cabeza del equipo de Al Laith este año estuvo Jo Marshall, director de la división de servicios de la compañía, y Ross Cameron como director del proyecto, mientras que el gerente de construcción y la producción estuvo en manos de John Wilson y la coordinadora y administradora Karen Jordan. El equipo de avanzada de producción se trasladó al sitio a mediados de septiembre, seis semanas antes de la apertura, y trabajó junto a John Adkins, gerente de producción del KOAT, así como su personal.

Otros dos arcos fueron construidos, como en el festival del 2010, para acompañar al gran arco Galaxy. Una vez que Jeremy Thom decidió el aspecto arquitectónico deseado, Jo Marshall preguntó al ingeniero estructural Dragan Kusmanov acerca de los requerimientos para construir el arco principal. Esto dio lugar a la fabricación de un componente extraordinariamente fuerte con nuevos trusses, por Al Laith y Serious Stages. Cada uno midió cinco metros, todos con ángulos ligeramente diferentes. Riggers y escaladores pudieron pasar a través del truss de Galaxy de pie, lo que significó una gran ventaja para cualquier persona involucrada en colgar elementos en esa parte. El acero grado S355 en la armadura Galaxy se llevó desde el Reino Unido y fue trasladado en avión a Dubai, donde las secciones fueron soldadas para luego ser llevada luego en camiones a Doha.

 

 Lo anterior fue parte de un contingente de 94 camiones, coordinado por Al Laith, junto a cuatro envíos por barco y aire desde ell Reino Unido, lo que dio una gran capacidad en la construcción de todos los elementos del KOAT, además de una estructura de taquilla también en forma de arco y dos cúpulas de 20 metros situadas en la explanada al lado del recinto, para recibir los eventos del festival y realizar las distintas recepciones planeadas.

El arco Galaxy—doble y con más de siete metros de correas de acero reforzando sus orillas—, tuvo un peso de 26 toneladas. Cada una de las 54 secciones de cinco metros de estas trusses fueron montadas previamente por la compañía de iluminación CCG y marcadas para que los riggers de Al Laith los tuvieran en el orden correcto.

 
  Para levantar esta estructura, la sección superior se unió a la inferior, y fue levantada en el lugar con la ayuda de tres grúas de 500, 450 y 350 toneladas. Las secciones previamente armadas fueron levantadas de manera gradual; primero con la grúa de 500 toneladas, mientras que otras secciones fueron añadidas por el staff de Al Laith y con la ayuda de las otras dos grúas cuando alcanzaban cierto tamaño.

Debajo de la cubierta del escenario, éste y los dos arcos inferiores fueron afianzados con 80 toneladas de concreto y tirantes en forma de cruz. Diez personas de montaje y estructura de Atlantic Enterprises y Serious Stages del Reino Unido auxiliaron en la construcción del arco Galaxy, y la misión de dos noches para levantarla fue coordinada por Shane McCarthy de la compañía Atlantic. El colgado de la iluminación en el arco antes de que fuera construida resultó mucho más cómodo y ahorró un tiempo valioso. Llegar a la cima de la estructura Galaxy tardó unos 25 minutos para un escalador experimentado, y requirió cuatro luces de advertencia instaladas en la parte superior.

 Además de esta monumental construcción, el festival también incluyó otros elementos que pusieron a prueba la capacidad del equipo de producción, por ejemplo la instalación de aire acondicionado a lo largo de 1,600 metros cuadrados detrás del escenario y 1,100 más en un espacio subterráneo. Estos datos revelan que de hecho, la zona backstage pudo haber organizado su propio evento, además del que se desarrollaba en el escenario.

Todos los componentes de montaje, andamios y acero utilizado por encima o cerca del mar fueron cubiertos por una doble capa de pintura de óxido antes de su uso y fueron sometidos a estrictas revisiones diarias, a fin de evitar la corrosión y erosión propia de las playas.

A lo largo de la estructura —de las gradas al backstage— hubo una red de de pasillos, de modo que todas las áreas pudieran tener accesos del personal técnico en cualquier momento. Espacios completos de vestidores, oficinas y sanitarios fueron construidos y a 40 centímetros sobre el nivel del mar (calculado sobre la marea más alta), fue creada una barra de jugos y una terraza chill out para el staff.

Tres elevadores fueron integrados a la estructura. El primero se instaló en backstage, para acceder a los equipos entre el escenario, y hubo dos más en Front of House (FOH); el primero para personas VIP (para llegar a la parte superior de las gradas) y el segundo, un elevador funicular para subir una pendiente de 54 grados, para los invitados clave.

Los asientos de las gradas también incorporaron un estacionamiento totalmente integrado y un parque para unidades móviles, que los mantuvo de forma discreta dentro del recinto. La cabina de proyección, de diez por seis metros fue construida a 22 metros de altura en un sistema de apoyo totalmente independiente para minimizar la vibración.

Bloques de sanitarios VIP también fueron construidos en la parte posterior de los niveles más altos de las gradas. En el momento en que fue terminado, el lugar entero estuvo concluido según el diseño estipulado por Jeremy Thom, sin olvidarse de los detalles y las normas de cualquier espacio permanente de primera calidad.

 

Por otro lado, Al Laith también diseñó y fabricó un conjunto impresionante de piezas de estilo industrial de acero curvado para conectar el escenario con la parte de asientos VIP. A pesar de su magnitud, estos fueron envueltos en todo el espacio del auditorio e introdujo una sensación de intimidad que fue central en la visión de Jeremy para la experiencia del invitado.

El lugar de los eventos
El escenario fue un espacio de 36 metros con una media cúpula añadida en la parte posterior. La pantalla, de 20 metros de largo, fue provista por la empresa Showtex y estuvo ubicada en una especie de trampa en el suelo del escenario, ya que éste también tenía la función como área de actuación.

Treinta de los escaladores más importantes de Al Laith trabajaron en el proyecto al lado de unos 40 habitantes de Qatar, todos ellos supervisados por el jefe de la empresa productora, Suresh Thapa. El número del staff alcanzó hasta 120 personas durante los períodos más intensos de la construcción, con la ventaja de tener un tiempo de vuelo de sólo 45 minutos desde Dubai. Además de este personal, hubo 12 carpinteros de Al Laith, así como un especialista en elevadores y dos maestros carpinteros del Reino Unido, que se ocuparon de añadir detalles importantes y toques finales.

 
 
Ya que fue el segundo año en que Al Laith realizó el proyecto, muchas cosas fueron más fáciles; sin embargo, otros parámetros y el hecho de que se trataba de una construcción única presentó enormes desafíos. La magnitud de la operación y la logística fueron los verdaderos retos, junto con la elaboración de transporte, horarios y factores inesperados, como el tiempo necesario para que los camiones completaran sus viajes desde Dubai, lo que podría ser entre cuatro y ocho días. También tenían que haber la suficiente flexibilidad para dar cabida a numerosos cambios evolutivos que sucedían una vez que la construcción en sitio hubo comenzado.

Jo Marshall comenta: “Estamos muy orgullosos de trabajar en el DTFF, construimos sobre lo que aprendimos en el 2010 y creo que se logró un resultado realmente espectacular. Fue una gran experiencia trabajar con personas como Michael Petrovich y Jeremy Thom, quienes tuvieron la imaginación y la confianza para resolver los asuntos técnicos y de producción e hicieron posible a todos nosotros formar parte de la creación de algo completamente diferente”.

Proyección y audio, temas esenciales
Los expertos en el tema de la proyección, de la compañía Boston Light & Sound, de los Estados Unidos, proveyeron un equipo de 19 técnicos para el festival, y suministraron los sistemas de proyección de 35 milímetros para el KOAT, así como la película y las plataformas digitales de proyección en los seis lugares temporales del DTFF. También fueron responsables de los sistemas permanentes instalados en otros dos otros recintos.

Los proyectores de 35 milímetros fueron dos Norelco FP20 con lámparas de xenon de 7 K, operadas como un par redundante. La proyección de cine digital constó de dos proyectores Barco 32B 4K habilitados con lámparas de xenón de 6.5 K y salida de 35,000 ANSI lúmenes, considerados los más brillantes proyectores de cine digital en el mercado.

El material de origen fue almacenado en servidores DoReMi y equipos de video Sony HD. Todas las salas de cine habilitadas para el festival fueron equipados con reproductores Alcorn McBride.

Dos sistemas sonoros fueron instalados en el KOAT —uno para el sonido envolvente en las películas y otro para el sistema en vivo—por los artistas presentados antes de las funciones y la cantante Leona Lewis, quien actuó en la noche de clausura del evento. Ambos sistemas fueron suministrados por la empresa CCG. El sistema de cine 5.1 fue una combinación de altavoces L-Acoustics y EAW, diseñado por la compañía Boston Sound & Light e instalado y diseñado por CCG. Al fondo de la pantalla hubo tres brazos con gabinetes Kudo, mientras que en el escenario hubo subwoofers LA18, amplificados con dispositivos LA8.

Los arreglos del primero y segundo surround comprendieron cuatro gabinetes EAW 760, mientras que en la parte trasera hubo ocho arreglos de dos 730. Todos estuvieron amplificados por Lab.gruppen PLM 10000Q.

Por su parte, en el escenario hubo 36 monitores, una mezcla de altavoces EAW y Meyer Sound, mientras que las bandas sonoras de los distintos filmes fueron escuchados a través de un sistema Dolby. Con un total de 128 gabinetes, el de este festival fue uno de los mayores sistemas de sonido envolvente de cine al aire libre construido hasta la fecha.

El sistema de audio de los conciertos realizados comprendió dos arreglos colgados a ambos lados del escenario, con seis altavoces Meyer Sound MILO cada uno, completados con EAW 850 en sidefill y NT29 en frontfill, además de dos subwoofers a cada lado. Estos fueron apilados en el suelo a ambos lados del escenario, junto a otros cuatro subs SL 1000, sólo en caso de necesitarlos.

También hubo un cluster central de cajas de arreglo lineal EAW 760 para los presentadores y anuncios, que a su vez, ofrecen una gran cantidad de headroom. El audio fue mezclado con dos consolas Digico D5 (para sala y monitores), y CCG suministró dos cables de fibra óptica Optocore (para iluminación y control de audio, respectivamente). Esta compañía también brindó una cantidad considerable de equipo de sonido para backstage y otras áreas, así como sistemas para otros recintos del festival. El reto fue que los equipos fueras lo suficientemente flexibles como para proporcionar dos sistemas muy diferentes, pero ricos y de gran claridad, así como adaptarse a los cambios necesarios en las sedes.

Iluminación de cuento
La colosal tarea en el diseño de la iluminación arquitectónica, de interiores, show y efectos, recayó en  Adam Bassett del Reino Unido, quien ha trabajado en el DTFF desde sus inicios en 2009.

Las estadísticas lumínicas fueron impresionantes: incluyeron 5,600 luminarias en total, provistos por CCG y PRG de la Gran Bretaña Reino Unido. Fueron alrededor de 700 luces móviles, 3,100 convencionales y 1,500 fuentes LED, para iluminar las 17 áreas diferentes del recinto. La escala y complejidad de la supervisión de instalaciones simultáneas fue la reactivación del proyecto.

La asistente de Adam fue Miriam Evans, quien trabajó con los diseñadores de iluminación asociados Williams Seb y Gary Collins, además de un equipo de 20 técnicos, junto con el staff de 69 personas de PRG y 38 de CCG, crew local suministrado por la compañía Gulf Crewing de Dubai y staff local de Doha.

Los equipos de iluminación del KOAT incluyeron 800 luminarias en total, con otras 124 piezas en la alfombra roja. El diseño tenía que ser lo suficientemente dinámico como para cubrir los shows previos y el entretenimiento en el escenario, lo bastante íntimo como para preparar el terreno para la proyección de películas y para el concierto de Leona Lewis. Por sobre todo esto, los requisitos más importantes de la iluminación arquitectónica añadieron una dimensión espacial totalmente diferente, lo que requirió un tratamiento especial. Así, se puso mucho énfasis en la iluminación del arco Galaxy, que era visible 20 kilómetros a la distancia.

Adam Bassett también quería que el KOAT tuviera una atmósfera épica; una fusión de emoción y anticipación. Ambos lados del arco Galaxy se encendieron con un total de 72 estrobos Martin Professional Atomic y 144 piezas de PAR 64. A sus pies, luces Griven Powershine D LED fueron instaladas, así como otras más en el centro y las secciones a la mitad de los arcos inferiores, apuntando hacia arriba. Los arcos más bajos fueron iluminados con 22 unidades PAR.

Adam también creó una secuencia de 45 minutos que pudo apreciarse todos los días, cuyos tonos se modificaban gradualmente desde ámbares profundos hasta rojizos y naranjas, que se admiraban justo cuando el sol se hundía en el horizonte. Los arcos bajos del KOAT fueron utilizados como puntos de montaje en el sistema principal de sala para el escenario y el público (una combinación de Clay Paky Alpha Spot y Wash 1500 y 1200: 27 en total en cada arco), con luces ETC Source Four Profile para iluminar las escaleras y como luces clave en el escenario.

Más luces móviles se han instalado en los arcos de tres escenarios (una mezcla de Alpha Wash y Spot 1500, Alpha Beam 300, Shot Lights y Sharpies, mismos que realizaron círculos alrededor del arco del primer escenario, delineando el espacio como uno de los objetivos principales. Luces móviles de piso fueron provistos y variaban de acuerdo con lo que pasaba durante la noche. En las esquinas traseras de cada lado del escenario hubo un grupo de reflectores Griven Imperial 4K de xenón.

El exterior del KOAT fue iluminado con unidades Alpha Beam 1500, instaladas a lo largo de la base y la parte superior, para entregar haces luminosos estrechos y dramáticos de luces de colores de arriba a abajo en la parte frontal del edificio. Esto fue aumentado con un baño de color iridiscente proveniente de luminarias Griven Stroker LED a lo largo del piso.

La iluminación de la arena del KOAT fue programada por Alex Passmore, usando la consola MALighting grandMA2 full size, con una más de respaldo y otra grandMA2 ultra-light.

A medida que el entusiasmo y bullicio de la noche de apertura llegaba, el aroma de la pintura recientemente aplicada y las alfombras de aserrín dieron paso a las fragancias caras y el paso elegante de los famosos en la alfombra roja. La transformación de la obra en un evento mundial muy importante fue completa. Fue un momento de clase mundial en el que el equipo de producción completo pudo tomar unos segundos preciosos para parar, respirar y apreciar lo que sus esfuerzos colectivos y energía lograron.