Todo cambió. Un trío romántico domina la escena. Desde 2005, Camila es un fenómeno de masas femeninas: dos grabaciones, miles de discos vendidos, presentaciones en España y América Latina son cotidianas para estos nuevos ídolos.

Integrado por Mario Domm, Pablo Hurtado y Samuel Parra Samo, para delirio de las adolescentes enamoradas, los creadores de Mientes se han presentado en su gira más reciente (para promover su disco Dejarte de amar) con éxito arrollador en el coloso de Río Churubusco en cuatro ocasiones. Ni más ni menos.

Para entender la perfección a la que ha llegado la banda en sus conciertos, el staff de producción descubre sus secretos en esta ocasión, compartiendo el enorme trabajo que la gente detrás del escenario realiza cada noche y que no es visto por el público pero que resulta vital.

 
 

Una gira en crecimiento
Profesional en tour desde hace muchos años, Pablo Calderón proviene de una buena escuela de producción y valora a sus maestros y vivencias. Organizador que está completamente al día y hace lo que le corresponde, sabe trabajar en equipo, trae la camiseta de Camila bien puesta como jefe de gira y éste es el resultado. En sus propias palabras: “El grupo estuvo involucrado en el concepto de show; Mario lo tenía claro, porque hay veces que arrancas una gira y sobre los conciertos vas poniendo o quitando. Esta vez, el escenario se montó previamente y estuvimos encerrados 16 horas diarias corriendo el show, probando todo. Cuando salimos a la calle, ya estaba detallado el show”.

“Los primeros tres días de ensayos fueron para cuidar luces, secuencias, audio y video. Después se invitó a gente de la disquera y los medios. Se corrieron seis canciones para darles una probadita de lo que iba a ser. Es algo que no todos hacen, porque es un gasto montar un escenario una semana, pero creo que lo bonito de este proyecto fue que no se pensó en limitaciones: se pensó en grande y así sido todo”, señala Pablo.

Por fortuna, la publicidad boca en boca del show de Camila logró un círculo perfecto, como lo asegura su jefe de gira: “En América Latina hemos tenido una excelente respuesta, los empresarios saben que la banda llenará recintos y ofrecerán un gran show. Los tres hacen arriba magia y es muy emotivo ver un estadio con veinte mil personas cantando. Somos afortunados en trabajar en un proyecto tan importante; sobre todo, justo en el proceso del segundo disco. Mientras ellos grababan, Mario Domm nos habló y dijo que sería un gran disco. Él es muy seguro y sabe lo que tiene; fue una llamada para avisar de alguna manera que Camila iba a un gran nivel y necesitaba que todos estuviéramos igual”.

“Las adaptaciones de producción para la gira están mayormente en los tamaños de los lugares; no son muy distintos entre sí, por lo que únicamente hacemos pequeños ajustes entre uno y otro; el show es igual en todos lados”, asegura el jefe de producción y finaliza: “Es importante dejar saber que en México se trabaja bien. Esa es nuestra particular forma de decir que aquí hay grupos grandes y es satisfactorio cuando se acerca la gente o los empresarios y reconocen nuestro trabajo”.

Atención personal, en todo momento
Como en la mayoría de los casos, Rodrigo Díaz Coco empezó hace muchos años en la industria del espectáculo por la invitación de un amigo, al que le grabaron una canción, le firmaron un disco y le dijo: “ven conmigo a rodar por todos lados”. Para Rodrigo, manager personal de Camila, el suyo es un trabajo bendecido.

“En cuanto a esta gira, ha sido complicado porque hemos hecho conciertos en diferentes países, pero está muy bien planeado. Hacemos en un país tres conciertos juntos; cambiamos de país y hay un día de descanso para el artista, pero no para la producción, porque hay que montar otro escenario”, agrega Coco.

 
  Camila está en los cuernos de la luna, pero tal y como afirma su manager personal: “Es algo que tiene este medio: si te metes y trabajas, subes. Ahora estamos con el grupo que más vende, que hace más giras en América Latina, pero muchas bandas locales están bloqueadas, porque no hay apoyo económico y la piratería está acabando con ellas. Lo mejor de mi trabajo es que aprendes mucho y aunque a veces es cansado, al final del día es una bendición viajar y conocer gente. Cuando se apagan las luces y se oye el primer grito, cuando el artista va a salir, ahí cobras todo. Lo difícil es irte quince días y alejarte de la familia, pero lo demás, lo compensa la vida con dinero, salud y viajes”.
Producción, día a día
José Luis Torres, PT, como es conocido en el medio, siempre gustó del trabajo bien hecho y es un veterano de los escenarios. Colaboró por más de diez años con el reconocido productor Sergio Serrano y ahora, jefe de producción, cuenta los elementos más importantes de su trabajo con Camila: “Somos 17 en el staff de producción, más los artistas. Llevamos un rato girando y aparte de ser equipo, somos una gran familia. Si le preguntan a cualquiera de nosotros, dirán que somos una comunidad hippie en la que nos llevamos bien y así se demuestra en el escenario. Aquí no hay tú-más-yo-menos: tenemos artistas que siguen siendo amigos y cuando hay día libre en el tour, la fiesta es general. El proyecto es tan demandante, que resulta prioridad para todos. Es como se mantiene reunido el equipo”.

Para el puesto de production manager no hay escuelas y su presencia no es tan notoria hasta que llega un grupo como Camila: “Es una cuestión muy sencilla: son métodos. Hay caminos para todo. Ahí es donde hemos entrado al personal de producción varios personajes con experiencia y decidimos cómo se harán las cosas, pero sí se necesita ir a la escuela, porque todo va evolucionando. Antes, los grandes artistas como José José hacían temporadas largas en El Patio. Dejaban todo montado, llegaban y cantaban durante un mes; todo se quedaba instalado, pero ya no es así”, señala PT.

“Han cambiado tanto las cosas, que presentarse en el Palacio de los Deportes es éxito. Antes, hacer treinta fechas en un centro nocturno era el logro: tenían dos ingenieros, un chico en staff y se acabó, porque estaba todo montado. Nada más prendían y sólo había que preocuparse por el consumo de bebidas. Ahora, es una travesía: la publicidad, seguridad, las camionetas, sillas, graderías, el avión, boletaje, los hoteles, patrocinadores y permisos; son cien cosas”.

“La base de cualquier espectáculo es la pre producción. Si la haces bien, después es cuestión de correr el show y hacer los montajes. Estamos en comunicación constante para lograr esa buena pre producción en todo. En el caso de Camila, hemos trabajado mucho tiempo con los mismos proveedores quienes nos rentan equipos”.

Demos un paseo por el escenario. Todo a tiempo y donde se necesita. Así de preciso es el trabajo de los responsables de escenario; soldados al pie del cañón que es el escenario, esta figura de producción requiere resistencia, movilidad y sobre todo paciencia. El stage manager de Camila, Gerardo Arrazo El Buitre, acompañó al grupo durante la grabación del segundo CD, así como en los ensayos y el diseño para la correcta operación del show. Lleva cuatro años integrado a la banda. “Los grandes retos de mi trabajo son los objetivos de perfeccionarlo y que se demuestre que manejo bien el escenario, tengo buenos tiempos, todo en orden y a la hora que se requiere. Junto a mí está PT, quien coordina que todo llegue a la hora indicada. A mí me entregan el escenario y lo que se va a ocupar, y desde ahí empieza mi trabajo, tomando medidas, ubicando las posiciones de cada quien y marcando las salidas. Hay que coordinar bien, tener tolerancia y tiempo”.
 
 

Juntos en la batalla para que el show continúe
Abel Villegas, ingeniero de sala de Camila, inició su carrera en la compañía SGI, donde colaboró diez años, hasta que en 2008 pasó a formar parte de Audio Concepto, con la que sonorizó distintos proyectos como la gira Amigos por Siempre, de Televisa. Operó monitores para Yuri y tiempo después llegó a La Academia de TV Azteca en la primera y la segunda generación) además de Desafío de Estrellas. Viajó en las giras de Yahir, Miriam y Víctor hasta que tuvo dio la oportunidad de entrar con Camila.

“Para el concierto del Palacio de los Deportes usamos una consola Digico SD-8, pero la consola que traemos en la gira es una Soundcraft SI-2 que compró el grupo. También hemos usado Yamaha PM-5 o Soundcraft VI-6 pero ahora probaremos la SD-8. Hablé con la gente de Música Moderna, nos apoyaron y trajeron la mesa. Vino el mismo ingeniero Everardo Cano a darme un tour por la consola y ya estamos listos”, comenta Abel.

“Esta consola tiene muchas posibilidades; cuenta con compresores multibanda y ofrece muchos efectos y herramientas, por ejemplo, tengo la opción de usar 12 VCAs y para mí es muy cómodo, porque tengo la facilidad de agrupar toda una batería a un solo fader y en los remates que tiene El Chamaco puedo subir toda la batería para que impacte bien”.

El sonido de la banda está muy cuidado por Mario Domm, como comenta su ingeniero de sala: “Lo principal son las voces, pero a él le gusta que suene con potencia. Es el reto en este grupo. Nosotros usamos con ellos pastillas Neumann con micrófonos Sennheiser 5200, ambientales, para todo el grito de las niñas. Entonces, tenemos que estar luchando contra eso, pero todo sale bien. En cuanto al piano, vamos jugando con los niveles, para que cada acorde que den, impacte a la gente y que no sea tan plano. Estamos sobre la consola todo el tiempo y es divertido”.

El trabajo que hace Abel en cada concierto de Camila tiene detrás el trabajo en diseño de sistemas que realiza Jorge Andrés Peña, chileno que llegó a México para trabajar en Música Moderna, calibrando sus sistemas de audio. Hace nueve meses fue contratado directamente por el grupo para viajar en la gira sudamericana. Él mismo explica: “Todo parte con el diseño y el dibujo arquitectónico del lugar. Luego, se hace la selección del equipo y los altavoces, dependiendo del tamaño del lugar, la cobertura angular, el nivel de presión sonora de los gabinetes acústicos y su cantidad”.

“El software que uso para la predicción acústica es Mapp On Line de Meyer Sound. También uso el Galileo, con Compass, para lograr la calibración. La medición la hago con el SIM 3 y un micrófono DPA 4007. El tipo de lugares como el Palacio de los Deportes nos tocaron mucho en Centroamérica, además de que las mujeres gritan mucho; hay que ganarle a eso”.

Jorge continúa: “En este concierto, el sistema principal es un Meyer Sound M3D. hay catorce altavoces por lado, con un downfill de MILO 120. Como lateral, montamos doce cajas acústicas MILO, más cuatro MICA. Hay subwoofers 700 HP flotados detrás del arreglo, en cardioide. Tengo una línea abajo, también cardioide, de subwoofers M3. La idea es que no se meta energía, porque los micrófonos son demasiado sensibles”.

“Los gabinetes UPA van de frontfill, para las primeras filas. Hay un delay arriba: la función de éstas cajas en la zona final es darle claridad a la parte más lejana. Al poner eso, hace el sonido más homogéneo”, concluye el ingeniero de sistemas de Camila.

Y sobre el escenario, como parte vital del audio, en este caso para los músicos, la tarea recae en Héctor Álvarez del Castillo, encargado de monitores. Héctor destacó como monitorista en los Conciertos Exa, donde conoció a Mario Domm. Se integró al staff de Camila hace seis años y para el concierto en el Palacio de los Deportes, usó lo siguiente, como él mismo explica: “Trabajo generalmente con una consola Yamaha PM5D. Todas las mezclas son estéreo y solamente usan los sistemas personales PSM900 de Shure. Ni piso ni side fills. Creo que es un grupo de la siguiente generación; porque si Camila hubiera tocado con monitores de pisos y side fills, difícilmente se hubiera podido hacer lo que se logra ahora”.

La mezcla de monitores es como sigue, de acuerdo con Héctor: “Samo gusta de oír su voz como si estuviera en una iglesia maravillosa, por encima de todo y con una pintadita de instrumentos. A Pablo le gusta más escuchar su guitarra. Y Mario es el más exquisito de todos; es el productor de los discos y le gusta que suene como en el estudio. Todos buscan tener un aspecto de sus amplificadores, como si estuvieran sentados con su instrumento, en el cuarto de ensayo”.

Luces y video, se cierra el círculo
Profesional de las luces, Mariano Alfayo, diseñador de iluminación del trío mexicano, tiene en su menú de artistas a figuras como Aleks Syntek, Fobia o Moderatto. Estaba trabajando para Yuridia cuando Mario Domm notó su talento y desde noviembre de 2009 lo integró al largo viaje de Camila. Explica su trabajo: “El diseño de las luces del show lo dibujé en  en WYSIWYG y unos renders con el software ESP”.

“Con la consola Whole Hog III en particular me acomodo muy bien. El show va caminando bien, por la posibilidad de reemplazar lámparas. El concierto ya está programado, pero me da la posibilidad, si tengo que empezar en una hora, de que salga y sea el mismo, además de que puedo cambiar algunas partes”.

Para esta gira, Mariano está trabajando con luminarias Martin Professional MAC 2000 wash y 28 spot; 12 Atomic, 12 minibrutos y 12 ETC Source Four PAR, que usamos para hacer una cortina”.

En los recursos visuales, que para los conciertos de Camila gozan de una buena cantidad de dinamismo, está Andrés Valadéz. Diseñador visual, desde hace tres años es parte del despacho Altered VJ Company, la que ha provisto de buena imagen a Caifanes, Alejandra Guzmán y Juan Gabriel. Así narra su experiencia: “Para el diseño visual, ocupamos programas como Maya, After Effects y Motion. En vivo usamos el Modulate, que es una interfaz de video que puede manejarse en tiempo real, hacer más lento o más rápido el visual; puede invertir colores o añadirlos, hacer loops, correr plays, panear de un lado y usar diferentes pantallas. La empresa proveedora de los equipos fue HMD”.
“Están armadas dos pantallas de LED SMD y se puede decir que son translúcidas. Se puede poner una lámpara atrás y sale la luz. Son dos pantallas, dos señales diferentes tratando de crear una sola superficie que está partida y cree iluminación de fondo hacia los músicos, para hacer ese efecto de duplicidad”.
 
Dejarte de amar. El nuevo disco de Camila ha ubicado a estos mexicanos en la cima del panorama pop. Un grupo maduro, de músicos altamente talentosos, es sin duda, un trío con mucho futuro.