“Raza, ¡Caifanes a tus pies!”. Aquel primer mensaje de Saúl Hernández a las 70 mil almas que abarrotaron el Foro Sol, el nueve de abril de 2011, parecía una señal de que el reencuentro que costó 16 años a los integrantes de la mítica banda mexicana, se prolongaría. Y así fue.

Una semana después de su exitosa presentación en el Festival Vive Latino, Saúl Hernández (voz y guitarra), Alejandro Marcovich (guitarra), Sabo Romo (bajo), Diego Herrera (teclados y sintetizadores) y Alfonso André (batería), ofrecieron un segundo concierto en el Festival Coachella que contribuyó para reiterar al grupo que aún tenía una deuda pendiente con sus fans: la grabación de su primer álbum en vivo.

Seguro del ciclo que inició en el Vive, el grupo se embarcó en una ambiciosa gira que comenzó en septiembre en Chicago y que logró que la banda también se presentara durante seis noches en el Palacio de los Deportes de la ciudad de México con taquilla agotada, logrando reunir a más de 100 mil personas en total.

El resultado de esa serie de presentaciones en el Domo de cobre dará vida a un álbum en vivo, al cual se le sumaría un DVD, en el que Caifanes repasará lo mejor de su discografía, conformada por cuatro discos de estudio desde su formación en 1987. Considerada una de las bandas de rock más influyentes de México, la música de Caifanes destaca por su influencia del bolero, música vernácula mexicana y ritmos latinoamericanos. Pero amén de su música, los shows de la banda estuvieron soportados por un equipo humano que cuidó hasta el último detalle para que esta reunión tuviera muchos motivos para ser recordada.

De fan a productor
Dante Gudiño, jefe de producción de la gira de Caifanes, comenzó como muchos, siendo fan de la banda en cuestión. Comenzó como asistente de producción con Jaguares y evolucionó hasta convertirse en el productor del grupo y de la carrera en solitario de Saúl Hernández, cuando supo que se planeaban dos conciertos de reencuentro: “Así empezó la gira; tuve la ventaja de que conocía a la mayoría de los músicos porque habían sido invitados a otros conciertos de Jaguares y las fechas del tour fueron aumentando hasta llegar a 30 en México y los Estados Unidos”.

“El proceso comenzó con pláticas con la banda, acerca de lo que querían que la gente viera y escuchara y yo empecé a aterrizar esas ideas. Lo principal era que el público los tuviera muy cerca y los escuchara juntos, así que no se colocó demasiada parafernalia, pero tampoco significaba que no nos preocupáramos por la producción; el video era muy importante, de manera que las pantallas que se escogieron son enormes y todo está en alta definición, trabajando muy de cerca con el diseño de luces”, continúa.

“Ya que tuvimos las principales ideas establecidas, empezamos a juntarnos con la gente de cada área y a formar el crew. Comencé a tener reuniones con ellos y por ejemplo, la iluminación y el video empezaron a trabajar juntos y a hacer demos; hubo una gran cantidad de pruebas de diseños y renders. Yo era de alguna manera el filtro de esto con el grupo, hasta que llegamos a lo que queríamos”.

El jefe de producción comenta que era estratégico el tema de los técnicos para cada uno de los Caifanes, para atender todas sus necesidades en el escenario, además de los responsables de cada área de producción (audio en sala, monitores, video e iluminación y demás): “En efecto, se requirió un técnico para cada uno de ellos; necesitábamos a alguien concentrado en cada área porque el nivel de exigencia es muy grande. Cada uno en la banda tiene necesidades específicas y hay que cuidarlos mucho con una persona experta y que no sólo supiera su trabajo como técnico, sino que se adecuara a la forma de ser de cada quien, porque inclusive en el momento de estar tocando la comunicación debía ser muy particular. La cantidad de instrumentos es muy grande y no podía haber dos personas atendiendo a un mismo músico”.

“Acerca de los equipos que llevamos a la gira, en México fue el mismo en todos lados, mientras que en los Estados Unidos me contacto con la producción de cada recinto para rentar el backline, audio, luces o lo que fuera necesario. Con Ocesa en nuestro país tuve juntas y ya que estaba montado el show les hacía saber qué necesitábamos, les daba el rider, sabíamos la disposición de los equipos y revisábamos la llegada de los trailers. La empresa se encargó de esa logística y de facilitar los transportes en México, para que la misma calidad de concierto fuera a todos lados. Mi trabajo es coordinar todos esos aspectos y asegurarme que los equipos lleguen bien. Junto con la gente de seguridad nos encargamos del llamado y los transportes de los músicos, e incluso de contar con ayuda médica en el escenario para afrontar alguna emergencia, debido a los problemas de salud que tuvieron Sabo y Alejandro, como se supo en su momento”, señala Dante.

Como conclusión, el jefe de escenario comenta acerca del aprendizaje en esta gira, esperada por muchos: “Primero que nada, me sigo emocionando cuando se apagan las luces y empieza el concierto de Caifanes, y aprendo mucho porque todas las oficinas de producción trabajan de manera diferente. Sin duda también he aprendido mucho de Marusa Reyes, manager de la banda, que tiene una gran capacidad de manejar muchas cosas. Entre ella y la producción estoy yo, así que tanto las felicitaciones como los reclamos vienen para mí. La mejor recompensa es ver que la gente se va feliz porque tu trabajo dio resultado, ahí se olvidan los desvelos y desmañanadas”.

 
  Talentos complementarios
La relación de Carlos Walraven, conocido productor de la escena rockera en México, con Saúl Hernández, se gestó hace tiempo. Desde hace algunos años ha fungido como ingeniero de audio en sala de Jaguares y luego se unió a la gira del proyecto solista del vocalista.

“La verdad es que ha sido una oportunidad increíble ver cómo reacciona la gente a la reunión de Caifanes, en todos lados en los que se han presentado, los shows han sido muy emotivos”, dice Carlos, quien también explica que seleccionaron como PA los sistemas d&b audiotechnik y como consola una Avid Venue Profile. “Hubo varias razones importantes para usar esta mesa; una de ellas es que las secciones de los snapshots por canciones es una forma de programar muy inteligente, que me permite hacer muchas cosas. Una de las intenciones era que cada canción tuviera los efectos de la época en la que se grabó, e hice una escena por tema, así que los efectos durante todo el show van cambiando”, explica. “Era muy importante, al mismo tiempo, que hubiera flexibilidad en los ajustes, ya que cada recinto es diferente. Todas las consolas pueden hacer esto, de alguna u otra forma, pero con la que más me acomodé fue con la Venue”, añade el otrora baterista del grupo Consumatum Est.


Carlos también recuerda que previo a la presentación del Foro Sol, los ensayos de Caifanes se hicieron con la misma consola, factor que ayudó en gran medida a que la banda sonara bien y tuvieran las escenas listas. “En cada escena es posible anotar cosas, y entonces como es un show largo, a pesar de que estés muy concentrado, se te pueden ir varios detalles. Es muy cómodo ver en la pantalla de la consola el guión de lo que va sucediendo, así no se me va ningún efecto”.

Para los conciertos en el Palacio de los Deportes se utilizaron 12 subwoofers y fueron colgados ocho más, de modo que la gente de las otras secciones pudiera escuchar mejor. El responsable del audio en sala añade: “A pesar que las d&b serie J tienen un ángulo más grande, hay un triángulo enfrente que no se logró cubrir con ellas, entonces pusimos altavoces Meyer Sound a los lados, más un sidefill”.

Por su parte, para que el sistema de grabación multitrack no tuviera ningún problema, quedó como encargado Pepe Martínez, quien gracias a su experiencia resolvió todo de la mejor manera: “Ocupamos la consola Avid Venue Mix Rack con el sistema Pro Tools HD, y grabamos en tiempo real el sonido en tracks separados para que después se pueda postproducir la mezcla. Grabamos todos los conciertos en el Palacios de los Deportes”.

En el soporte técnico a todo este sistema, de parte de Avid estuvo Erick Moreno: “De entrada, podemos tener 48 canales y todavía se puede ‘jugar’ con la mesa porque lo único que se toma para la grabación es la etapa de ganancia, la versión de fase, si es que la aplicas, el convertidor analógico digital, y se envía directo a Pro Tools”.

“Supongamos que esta consola (Mix Rack) se usara para monitores o sala, no molesto al ingeniero porque yo puedo grabar mis tracks; obviamente se revisa, como en cualquier grabadora, que en cada uno de los canales el archivo esté bien; así puedo descartar problemas del sistema o si hay algún inconveniente, sea en la etapa de snake, micrófono o algo así”, refiere Erick, que también señala, que, en todo caso, lo que se requiere es el tiempo para revisar que cada uno de los tracks esté en perfecto estado. “Así como entra directo a la mesa es como se graba, es como si estuviéramos en el estudio. El ingeniero se preocupa porque el show suene en el foro, pero la grabación está diseñada para que cuando llegue el ingeniero que trabajará en el estudio tenga exactamente las mismas condiciones, pero sin verse forzado a hacer ajustes para que suene bien el lugar, y en ese sentido, dé rienda suelta a su creatividad”, explica.

  Otra de las ventajas que Erick destaca de la Venue Mix Rack es que sus amplificadores son totalmente transparentes. “A lo mejor a mucha gente no le suena a nada esto del audio digital, es tan transparente, tan crudo, que no le suena a nada, entonces ya cuando tengo el material en la computadora, listo para mezclar, depende del ingeniero que grabó y de la persona que lo esté mezclando”.

La exigencia que se cubre en un segundo
Fernando Guzmán, operador de monitores de Caifanes, inició su relación laboral con la banda a través de Dante Gudiño. Ambos también colaboraron en giras de Jaguares y se unieron posteriormente al proyecto de este tour de reunión. “Me uní al proyecto desde el principio, cuando se trabajó en la fecha del Vive Latino y luego Coachella”, indica Fernando, quien también comenta que la decisión de los equipos fue premeditada, pero también un poco al azar.

“Como bien saben, en el rider se solicita la opción A o B. En este caso, trabajé con la Venue Profile y sistemas de monitoreo personal Shure PSM 1000 y PSM 900”. Fernando explica que cada músico y cada técnico traen un clon de in-ears del músico, en diferente frecuencia y en equipos independientes: “Cada uno trae un technician, que atiende su solicitud. Con la banda me baso mucho en señas, realmente durante el show casi nadie me pide nada, quizá el que tiene más contacto conmigo es Diego Herrera, quien pide que mueva un poco sus teclados. Saúl, al principio del show pide que se ajuste su voz, y donde quedamos ahí seguimos”.

“También usamos monitores de piso, en los que cada uno tiene una mezcla diferente. Con Sabo uso una mezcla en monaural; con Saúl en estéreo en piso; Alejandro tiene una mezcla en estéreo en piso más una  extra para posiciones de solista, cuando va al frente del escenario”, continúa el encargado de monitores, “con Alfonso André no traigo monitores, sólo un shaker que se pone al banco y que tiene un amplificador. Diego tiene una mezcla en mono al piso. Pero los in-ears son la base”.

El ingeniero de monitores explica que no hay un sistema de preamplificación: “Utilizamos los plug-ins que tiene la consola, no me complico mucho con este tema porque en monitores hay que resolver muchas cosas en un segundo, así que prefiero estar simplificado, pero que todo suene muy bien”.

Círculos que se cierran gracias a la luz
El concepto lumínico en la gira de Caifanes nació del deseo que Saúl, Alejandro, Sabo, Alfonso y Diego tenían por mostrar el cierre de un ciclo entre la banda y el público. El elegido para ejecutar dicha idea fue Jesús Guevara, quien también ha colaborado en muchas ocasiones con grupos como Maná, y que esta vez estuvo a cargo del diseño de iuminación.

“Este concepto está basado en la intención que ellos tenían de cambiar un poco la iluminación con base en los videos que se proyectan. Las primeras ideas eran recrear algo circular o semicircular, entonces se nos ocurrió un círculo dividido, que según mi idea, los músicos cerraban junto con el público. Siento que da una sensación que te une a ellos”, indica Jesús.

Después de tener una idea clara del concepto que llevaría el diseño de iluminación, se pensó en las luces a emplear. El diseñador lumínico se inclinó por las Vari-Lite VL3500 Wash y Martin Professional MAC 101: “Las luces hacen muchas labores en el escenario; una de éstas es que se vea el grupo al mismo tiempo que ellas. Con este diseño estamos cuidamos mucho la iluminación para video, para que no compitan entre sí”.

Jesús recuerda que al inicio del proyecto, el reto fue muy grande, pues debía cuidar la iluminación de todos los integrantes de la banda, especialmente la del guitarrista Alejandro Marcovich, que junto con Saúl Hernández, era el foco de atención del primer show en el Vive Latino: “Hubo varias pláticas sobre eso, muchas inquietudes, no podía haber estrobos o muchos movimientos de luces de hertz muy altos. Debíamos trabajar de uno a tres hertz máximo, lo cual significaba un adiós a los estrobos”, recuerda.

Después vino el segundo reto: el video. La experiencia como diseñador de iluminación le mostró a Jesús que la iluminación debía ser básica y total: “Lo más importante es que todo el tiempo la gente los vea. El grupo se ha acostumbrado a los followspots (seguidores) en iluminación; estos son uno de los secretos que tenemos y son lo más importante para el video. Es básico que estén muy bien nivelados y a partir de eso la luz puede hacer lo que quiera”, advierte el iluminador.

Jesús Guevara trabaja en una consola Martin Professional en esta gira, específicamente la M1: “Con ella no tengo que moverme más de un metro de mi lugar, todo lo tengo cerca, me resolvió todo en uso práctico. Tengo mis faders, mis botones ejecutores y una pantalla táctil. En el tour de Caifanes estoy manejando más de 110 lámparas y tengo cuatro universos sin problema”, señala.

Imágenes que acercan
El diseño de iluminación y video van muy de la mano en los conciertos de Caifanes, razón por la que Jesús Guevara y Luis Enrique Cuanda trabajaron en conjunto para crear un concepto que pudiera atender la petición del grupo: que el público pudiera verlo muy cerca todo el tiempo.

“Se planteó el tema de que el video fuera circuito cerrado todo el tiempo; con las nuevas tecnologías todo el equipo es de alta definición, desde los proyectores y los switchers hasta las cámaras. Esto es básicamente una idea de ellos, que se vean con la sincronización que requieren”, cuenta Luis.

Respecto al equipo utilizado, el responsable del tema del video explica que se utilizaron cuatro proyectores de 22 mil lúmenes Barco; dos pantallas laterales, una de 10 por siete metros y una central de 15 por cinco, y para control se empleó el switcher Encore, también de Barco. “Esto lo usamos para las cámaras en vivo, ponemos las imágenes en blanco y negro o las teñimos de colores para que sean diferentes, pero sobre todo, que el público se sienta cerca de cada uno de ellos”.

Con esta gira, los que tenían la espinita por ver reunida a esa banda llamada Caifanes por fin fueron satisfechos, con la ventaja que tal vez no tenían hace veinte años: los equipos tecnológicos que hicieran todos sus sueños realidad. Porque los recursos humanos seguramente siempre los tuvieron.

Redacción: Natalia C.