Valeria es muy joven. Tiene estudios de licenciatura en piano en la Escuela Nacional de Música de la UNAM (ENM) y una licenciatura en Arte por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Con 17 años comenzó su vida detrás de la consola en la Sala Nezahualcóyotl, convirtiéndose en ingeniera de audio tanto en grabación como en sonorización de conciertos en vivo. Su carrera también abarca edición digital y mezcla, además de producción discográfica, área en la que cuenta con más de cuarenta discos, todos en el género de música de concierto (o clásica como se llama más comunmente). Cuenta también con una larga trayectoria en grabación de música para cine. También ha sido asistente de dirección de escena en diversas óperas y desde 2009 ha sido productora ejecutiva de óperas como Il Postino, Muerte en Venecia y Únicamente la verdad, entre otras. En la parte docente, Valeria ha impartido diversos cursos de historia de la música, amén de fungir actualmente como tesorera de la Audio Engineering Society sección México, donde también ha impartido conferencias especializadas de producción musical y grabación de orquestas sinfónicas. Conozcamos entonces a esta mujer que vive por y para la música y el audio.

¿Cómo te involucraste en el audio profesional?
“Cuando estaba estudiando música en la ENM yo quería empezar a trabajar en algo relacionado con la música, y fue así como busqué la oportunidad en la Sala Nezahualcóyotl, porque sabía que ahí se grababan discos y me llamaba la atención el fenómeno de la sala de conciertos. Ahí conocí a Humberto Terán, que me adoptó como asistente. Empecé a conocer el universo del audio y fue fascinante para mí, aunque trabajé por lo menos un año sin paga”.

 
  ¿Con qué orquesta comenzaste a trabajar?
“Inicié cuando Humberto trabajaba con la Orquesta Sinfónica de Minería y me encargaba pequeñas tareas como sesiones de escucha y detecciones de ruidos; también hacía marcas en los DATs y poco tiempo después me llamó para darme un trabajo en el Instituto Mexicano de la Radio (IMER), que consistía en transmitir conciertos en vivo para la estación Opus 94. Luego de eso, me quedé de fijo como jefa de cabina en la sala Neza, grabando a la OFUNAM y todos los conciertos de la Dirección General de Música de la UNAM. Humberto y yo hemos grabado mucho desde entonces, en la Sala Neza, el estudio A del IMER, las salas Blas Galindo, Ollin Yoliztli, y Bellas Artes. Seguimos trabajando mucho juntos hasta la fecha”.

“Lo que he aprendido con Humberto ha sido sobre todo a escuchar con la conciencia del diseño de sonido, todo lo relacionado a profundidades, dinámicas y espacialidad, aprender qué sonido tengo en la cabeza y cómo utilizar las herramientas técnicas para llegar a lo que quiero. Para eso es indispensable conocer el lenguaje musical y escuchar todo el tiempo con oído crítico, así decides qué te gusta y por qué. Aprendes a refinar tu escucha. Hay criterios técnicos que no pueden evitarse, hay cosas en el audio que simplemente son correctas o incorrectas (como grabar fuera de fase, por ejemplo), pero hablando de gustos, es más complejo; no siempre es fácil encontrar los criterios estéticos que determinan qué suena bien y qué suena mal y por qué. A veces los diseños de sonido se ponen de moda en determinados momentos y luego cambian. Tenemos que estar enterados de eso e irlo incorporando en nuestras posturas como ingenieros para ir encontrando la belleza en tu propio sonido”.

¿Cómo se puede encontrar un estilo propio?
“En audio nunca paras de buscar. Es una actividad completamente viva y llena de posibilidades de desarrollarte y evolucionar. Hay que estar abiertos, y seguir estudiando mucho. Hay que intentar muchas cosas, probar y experimentar. Yo tuve la gran ventaja de grabar más de mil conciertos en la Sala Neza en doce años, así que pude probar de todo. Ya después grabé en otros lados y todo ha sido muy interesante, pero esa experimentación ha sido invaluable”.

“Desafortunadamente también existen el estrés y la presión del tiempo tanto en grabación como (y tal vez mucho más) en sonorización. Es cuestión de tomar decisiones para sacar el proyecto lo mejor posible y ser operativos, lamentablemente a veces se afecta la belleza del sonido porque no logras sutilezas y detalles. En audio en vivo a veces tienes tres o cuatro horas para resolverlo todo, pero así se va ganando la experiencia para escoger tus prioridades. Muchas veces los factores técnicos que no tienen que ver con la belleza musical o sonora son los que te quitan el tiempo y la concentración, pero hay que sobreponerse y seguir trabajando en detalle. Con los años me he dado cuenta de que no hay fórmulas para eso, cada quien tiene que seguir su camino y llegar a sus propias conclusiones. Lo más duro sigue siendo no sucumbir a la dura prueba de la cotidianidad y la presión de sólo ir sacando las chambas”.

Con el tiempo que tienes de experiencia, ¿cuáles son los elementos que se han modificado en el audio para música sinfónica?

“Ahora hay más eventos masivos de música clásica, eso es bueno porque más gente tiene acceso. Aunque el cambio más significativo sin duda ha sido con la inclusión de la tecnología digital. En grabación, edición y mezcla tienes enormes ventajas, y puedes hacer muchas cosas más rápido y más fácil que antes. Desafortunadamente los artistas a veces dejan de hacer su trabajo para que los ingenieros lo arreglen después. A mí me gusta mucho trabajar muy de cerca en lo musical, pero no está bien que tantos avances técnicos demeriten el trabajo artístico”.

“Por otro lado, como la tecnología digital es más accesible a todo público, casi “cualquiera” puede grabar y postproducir en su casa, entonces se pierde la dimensión del valor de tener un estudio profesional y la conciencia de que se debe pagar por él.”

¿Existe mucha gente que se dedique al audio profesional para música clásica?
“No hay mucha gente que se dedique al audio profesional en música clásica. Para dedicarte a esto, y yo diría para todo el audio y la música, se necesita mucha vocación, además de un gran conocimiento musical. Todos los ingenieros debemos tocar algún instrumento y saber leer música. No necesariamente de manera profesional pero sí formal, sobre todo para la música sinfónica; ahí no se puede editar de oído y se debe conocer muy bien el repertorio”.

 
  “Se requiere mucha vocación porque no siempre el trabajo es bien remunerado y aun así tienes que dedicar mucho tiempo y mucho corazón. También está la grabación y producción de música para cine, aunque está un poco en crisis porque no se aceptan presupuestos grandes para grabar orquestas. Ahora prefieren ahorrarse ese dinero y producir todo con samplers. Muchos estudios tienen dificultades para sobrevivir y eso afecta el mantenimiento adecuado de sus equipos”.

“Desde hace ocho años también hago producción ejecutiva para ópera, donde tengo que ver con todas las áreas además del audio y la música; escenografía, iluminación, contrataciones, calendarios, presupuestos y demás. Empecé en esto con Ana Lara en el Festival Música y Escena en 1998; sólo éramos ella y yo haciendo todo, así que aunque comencé en el audio, terminé encargándome de muchas otras cosas que me han ido formando para la producción. Actualmente tengo una sociedad con Juliana Vanscoit llamada Torre de viento, y producimos toda clase de espectáculos escénicos”.

El audio es un medio predominantemente masculino, ¿has encontrado alguna dificultad para trabajar en él?
“Realmente nunca me he sentido rechazada, aunque a veces sí percibes algunas resistencias por el hecho de ser mujer, y sobre todo cuando llegas a ser jefa de proyecto. Siempre trato de llegar lo mejor preparada posible, así puedes ser muy concreta en pedir lo que necesitas y la gente comprende que estás capacitada para hacer tu trabajo y entonces te respetan. Creo que sigue habiendo mucha misoginia pero no sólo en audio, sino en general en el mundo. Te perdonan que seas mujer, sólo si eres perfecta. Tienes que ser muy buena en lo que haces, no equivocarte nunca y además ser bonita. Eso es terrible y lo combato todo el tiempo. Tenemos el mismo derecho que los hombres a dedicarnos a lo que queramos, y a equivocarnos mucho en el camino. Y muy importante; nuestro aspecto físico es irrelevante.

Actualmente, Valeria es parte de la mesa directiva de la Audio Engineering Society sección México como tesorera, labor que realiza gustosa: “Estoy muy comprometida con esta labor, porque yo me formé gracias a mucha gente que fue generosa y compartió sus conocimientos conmigo. Me gusta pensar que regreso eso a través de compartir mis experiencias con las nuevas generaciones. No me importa demasiado si hay más hombres o mujeres en el medio, sino que todos tengamos la misma oportunidad de hacer lo que nos gusta, y que estemos muy comprometidos”.