Una muestra del trabajo que realiza la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del programa Cultura Comunitaria y sus Semilleros Creativos a nivel nacional, es el evento Tengo Un Sueño, que ha tenido lugar en el Auditorio Nacional (2019, 2021), donde niñas, niños y jóvenes exponen lo aprendido en danza, artes visuales, teatro y música. Un espectáculo titánico que puso en escena a más de 600 niños en 2021 y que requirió un preciso control del trabajo en sala y monitores para coordinar equipos inalámbricos, sus frecuencias y la mezcla de voces y música: más de 100 canales simultáneos.

La producción técnica del audio en la edición del 2021 estuvo a cargo de Annette Fradera, quien ya había participado en el proyecto en 2019 y que cuenta con una amplia trayectoria en la producción musical, de eventos, enseñanza y gestión cultural. Ella convocó a un equipo de audio de alta gama con Humberto Terán y Luis Quiñones en audio en sala, Jorge Soto y Everardo Cano en monitores y Alejandro Peralta en gestión de radiofrecuencias (RF).

La conquista del sueño

El antecedente en la producción de este tipo de eventos para Annette fueron el concierto Música en Armonía de 2014, donde contó con Humberto Terán y Jorge Soto, y luego Tengo un sueño del 2019: “Llegamos a tener 150 niños en escena, entre coro y orquesta. Trabajé con Humberto en sala y Jorge en monitores y todo salió muy bien; después llegó este otro proyecto Tengo un sueño, al que primero fui como observadora y donde pude compartir a la dirección de Fomento Musical mis notas para mejorar ese evento, que tuvo 600 niños. Para mí, el reto estaba en la parte de audio, donde el secreto es uno y solo uno: tener el mejor equipo posible de ingenieros”.

“A este grupo de ingenieros los adoro; no había tenido el gusto de trabajar con Alejandro Peralta ni con Luis Quiñones, pero logramos muy buena química entre todos y eso fue fantástico. Se pidió una ampliación de proscenio de ocho metros para separar artes escénicas y los números musicales con el coro, la orquesta y los invitados. La orquesta requería poco monitoreo porque se usaron una gran cantidad de diademas, como ahora, y el manejo de RF fue extensísimo y complicado. Ahora se atendió mejor y pudimos entrenar a los niños sobre cómo usar su bodypack en los ensayos previos que hubo al concierto durante un campamento que se hizo en Oaxtepec y donde pudimos tener una parte importante del audio, particularmente RF, donde Alex y todo su equipo pudieron ir elaborando un guión y asignar los micrófonos”.

“Además pudimos estar casi todos y observar cosas y detalles que había que tomar en cuenta para el Auditorio Nacional donde también se ensayó. Estos eventos son atípicos y por eso insistimos mucho en tener ensayos durante el campamento que se arma para reunir a los niños; no es un show donde estás girando a un mismo artista y lo conoces; aquí hubo mucha gente, muchos micrófonos y un espacio complicado. En mi opinión, este tipo de eventos es una celebración, la darle a los niños y jóvenes una experiencia distinta”.

Hubo un inventario de 117 frecuencias que además coexistían con los requerimientos de la transmisión en video inalámbrico y cámaras en una frecuencia de 5Gigas.

El objetivo: precisión

Por la magnitud y necesidades del evento, la manera en que se optó por trabajar las labores en sala y monitores fue separar lo musical y lo vocal, asignándose una consola para cada tarea; así lo relata Humberto Terán:

Everado Cano

Jorge Soto

Annette Fradera

Humberto Terán

Alejandro Peralta

Luis Quiñones

“Al principio se pensó que serían más participantes, el doble de lo que tuvimos y fue entonces que separamos la parte musical de la parte vocal; reasignamos los roles, invitamos a Luis Quiñones para que se hiciera cargo de todos los inalámbricos porque había que abrirlos, cerrarlos, asignarlos y reasignarlos y se necesitaba un especialista y profesional de alta gama como Luis y Alex Peralta. La importancia del evento fue técnica, estrictamente porque todo fue precisión. El manejo de frecuencias de Alex, la continuidad de las escenas de Luis con las voces de los niños y los monitores con Jorge y Everardo Cano lo elevaron a una alta gama y lo único que teníamos que hacer era cultivar y planear la precisión de las cosas”.

“Aquí se trataba de precisión y había que tener una coordinación en la que Annette fue el motor logístico, técnico y administrativo. Pudimos estar en los ensayos en Oaxtepec para trabajar con los niños y que aprendieran a usar los inalámbricos y las diademas. La prioridad, y lo manifesté desde un principio al equipo, era Alejandro Peralta con las frecuencias, con el rol de los inalámbricos y Luis abriendo las escenas puntualmente”.

Gestión de RF, el pilar

Con la petición de equipamiento cubierta como indicó Alex Peralta (Axient Digital de Shure, sistemas SR2050 de Sennheiser y el Spectrum Manager AXT600 de Axient), su labor de monitorear alrededor de 117 frecuencias fue posible: “El trabajo de Annette fue titánico en el aspecto de empujar para que tuviéramos lo que se necesitaba, yo estuve insistiendo mucho en que me dieran la información de los sistemas para poder determinar si se podía o no hacer. Era un reto fuerte porque en 2019 fueron 80 frecuencias y en esta ocasión yo tuve un inventario de 117 frecuencias que coexistían con los requerimientos de la transmisión en video inalámbrico, cámaras proyectando en tiempo real en una frecuencia de 5Gigas y estar atento a todo eso que aparece en el ambiente. El trabajo con los niños fue una cosa tremenda porque logramos que aprendieran a usar los equipos para que no movieran la posición o cambiaran la respuesta de frecuencia. Eso se hizo a un gran nivel, para el que conté con un equipo técnico del que estoy mega orgulloso porque dieron el ancho y todo se corrió como debía”. Este staff estuvo formado, ademas de Alejandro, por Jessica Alinne Acosta Garcia, Fermín Ramirez Sánchez, Santiago Morúa Quesada, Gustavo Cancino Guerra, Luis Rossell, Ilse Gabriela Casillas y  Eréndira Contreras Santamaría.

Tengo Un Sueño ha tenido lugar en el Auditorio Nacional, y niñas, niños y jóvenes exponen lo aprendido en danza, artes visuales, teatro y música en un espectáculo titánico que puso en escena a más de 600 niños.

Imagen sonora congruente

Encargado de monitores y hacer un ajuste del campo cercano del sistema de PA del Auditorio Nacional, Jorge Soto usó una consola Solid State Logic y así describe cómo ejecutó su tarea con el apoyo de Everardo Cano:

“Con las adecuaciones ya dadas de cuántos niños tendríamos junto con la orquesta e invitados como Eugenia León y Javier Camarena, creo que no hubiéramos salido tan bien librados si no hubiésemos estado en los ensayos desde el principio como estuvimos, prácticamente cinco días para checar por secciones (cuerdas, maderas y metales), luego el ensayo con la orquesta juntos y el coro… se fue creciendo y eso fue algo bonito de ver”.

“Por la magnitud de lo que íbamos a hacer y la complejidad de cómo se iban a manejar las mezclas y el monitoreo, con peticiones específicas tanto de Humberto como del maestro Eduardo García Barrios, el director de la orquesta, llegamos a 82 canales de receptores de Axient, más 16 unidades de ULXD; sumamos 20 canales duplicados al estilo teatro para no perder de vista a los niños, fueron más de 100 canales de inalámbricos y más de 100 canales que teníamos de orquesta. Everardo me ayudó mucho con la mezcla musical de Javier Camarena y para cuidar no contaminar los micrófonos de la orquesta y ahí Humberto trabajó un diseño puntual de microfonía; se asignaron diademas extra y tuvimos un guión lo más detallado posible”.

“Quisimos tener una sola consola de monitores y la otra como control remoto y respaldo para Everardo, pero necesitamos duplicar canales, meter efectos y mandar los auxiliares y hacer grupos que iban y venían. Ahí fue cuando nos fuimos con dos consolas que interconectamos vía MADI; tuvimos 32 canales para ir y venir y eso nos facilitó mucho que cada quien trabajaba a su ritmo. Fue a cuatro manos que estuvimos trabajando”.

Sobre esta labor en monitoreo, Everardo Cano reflexiona: “En lo personal es muy satisfactorio ver que hay gente que se está preocupando porque nuestras tradiciones y cultura se puedan manejar a un nivel de respeto y profesionalismo tan bueno como el que hubo en este evento. Técnicamente debía ser perfecto y como prácticamente me la pasé con una consola SSL en casa, la conozco muy bien y sabía que podíamos hacer o manejar todavía más, como el tema de los canales, que incluso si hubiéramos tenidos los preamps, listos hubiéramos llegado hasta 280 canales, pero más que todo eso es el sonido de la mesa. Para mí en lo personal, las facilidades y lo que han hecho con la máquina y los plug-ins que trae, sé que no los tendré de ninguna otra: la conversión y el manejo interno son ventajas que llevo al máximo con esta consola”.

Por la magnitud y necesidades del evento, la manera en que se optó por trabajar las labores en sala y monitores fue separar lo musical y lo vocal, asignándose una consola para cada tarea.

En sala, Humberto Terán optó por la consola Venue D-Show y puso énfasis en la selección y acomodo de micrófonos: “Se necesitaban ciertas características de direccionalidad y de resolución para que, si salía un violín o entraban jaranas, hubiera una máxima resolución del micrófono. Ahí puse el énfasis, en el diseño de micrófonos, porque no podíamos poner micros de clip a los músicos tradicionales. Opté por tener micros puntuales para esa sección central de la orquesta: una combinación de micros Schoeps y Neumann 184, que funcionó bien y puntual en las arpas; los tradicionales Shure SM58 y los clips de DPA. Me enfoqué en eso para cambiar la escena, llevar los compresores y regresar a la escena y desactivarlos. Con la D-Show he podido mejorar y controlarla dinámicamente, poniendo en la cadena entre el procesador de bocinas y la consola, el Finalizer de TC Electronic, y puedo utilizar al igual que en la SSL, mi TC Electronic 4000 como reverb principal”.

La contraparte vocal que llevó Luis Quiñones, la operó desde una consola Yamaha PM7D: “En el evento del 2019, junto con Humberto y Alex, hice monitores y teníamos 120 canales y, de hecho justo porque teníamos eso y no alcanzábamos más, Humberto hizo una mezcla de orquesta que me mandó a monitores y yo hice otra de los grupos de sones jarochos y se la mandé. En otro evento, donde también estuvo Humberto, ya habíamos usado esta consola y me acomodé muy bien, gracias a la capacidad que tiene de canales, procesamiento y demás”.

“En mi consola cayeron varias cosas. La microfonía inalámbrica de las intervenciones actuadas, voces, diálogos y cosas que llegaron y que ya no cupieron en la consola del evento, a las que les hice un par de mezclas para un par de actos con 7 u 8 arpas y las tubas y cosas adicionales, no sólo para el evento estrictamente, sino canales para maestros de ceremonias y los spares, entre otros. Ese fue mi complemento al trabajo musical que llevó Humberto. Fue una cuestión de repartir el trabajo en un evento tan complejo”.

La planeación, el tratamiento quirúrgico del factor técnico en el audio que debía imperar para llevar a buen puerto este magno evento, además del énfasis en cumplir procesos fundamentales como los ensayos y estar abiertos a incluir nuevos talentos que tomen el desafío con profesionalismo y aptitud, indican un camino de excelencia al que no se debe renunciar ni poner concesiones. Sabiendo, además, que lo dirigen y ejecutan profesionales de alta gama, como bien denominó Humberto Terán a los participantes de esta producción.

Entrevistas: Nizarindani Sopeña / Redacción: Marisol Pacheco