Como una banda formada hace siete años en su tiempo de universidad en Bogotá, Colombia, Oh´laville, ha crecido y madurado su concepto musical a partir de ensayar fuertemente y de creer en el poder del trabajo en las canciones. Con tres visitas a tierras mexicanas, el grupo ha abierto su panorama y están decididos a seguir sembrando semillas para cosechar la lealtad del público en distintos lugares. Andrés Sierra (bajo), Andrés Toro (guitarra), Luis Lizarralde (batería) y Mateo Paris así lo explican:

Andrés Toro (AT): “Hemos tenido una evolución en nuestro sonido, que ha sido pasar de un tono más cálido a un color más oscuro, con el uso de modificadores sonoros. Esto se ha dado por el paso de la banda en el ensayo y la grabación, hasta en el desarrollo de hacer canciones más robustas para conectar con la gente en concierto. Nosotros decidimos no tener un género para etiquetarnos; al principio, podríamos decir que estábamos en el folk, pero después nos dimos cuenta de que somos un grupo de canciones, lo que nos da mucha libertad para crear y la gente nos lo ha agradecido”.

Mateo Paris (MP): “Desde la primera vez que grabamos, empezamos a formar un equipo de gente muy importante, como Kiko Castro, que fue ingeniero de sonido del primer disco, que grabamos en Audiovisión, y fue producido por Santiago Deluchi. De ahí en adelante, siempre pensamos en Kiko para la producción, así como en Audiovisión para grabar. Como banda, nos conocemos de toda la vida y hemos formado esos núcleos”.

Luis Lizarralde (LL): “Nos identificamos como una banda de canciones; esta decisión se dio por la forma en que hemos entrado al estudio y hemos hecho nuestras composiciones. Se dio más naturalmente lanzar canciones sueltas y eso nos ha ayudado mucho por la manera en que se está consumiendo la música actualmente. Con cada lanzamiento de una canción podemos causar más impacto y no dejar ir temas que son muy buenos”.

Andrés Sierra (AS): “Es por ello que nuestro proceso de trabajo es que, cuando estamos trabajando canciones, nos ponemos la meta de tener el “esqueleto” de una o dos canciones en una semana. Cada quien muestra lo que tiene y las letras son también todo un proceso de escribir mucho. Kiko Castro escucha lo que vamos teniendo, nos da su opinión y de ahí hacemos ajustes. Nuestro camino es darle a la canción lo que necesita y hemos grabado de muchas formas: en bloque al principio, pero lo hemos hablado con Kiko y nos hemos dado cuenta de que a veces no es tan necesario. También hemos grabado juntos, por separado y en varias combinaciones”.

RT: “Desde nuestra forma de trabajo como banda de canciones, hemos re-entendido el disco desde un proceso muy riguroso, canción por canción, que va al fondo en cada una de ellas. Queremos que el disco se construya con el tiempo. Nuestras tres canciones recientes (“Primitivos”, “No ha muerto el sol” y “Olvida la tierra”), las mezcló Kiko Castro y se masterizaron en el estudio de Eduardo Bergallo”.

En vivo, el grupo tiene la siguiente dotación de instrumentos: Mateo Paris toca una guitarra Martin de doce cuerdas y una Gretsch Semi Hollow Body, mientras que Luis Lizarralde pide en los riders una batería también Gretsch o el equivalente, con platillos Sabian V8 y baquetas de timbal. Andrés Sierra toca un bajo D’Angelico EX Bass pasivo, que brinda una gran ganancia  y y un tono muy bueno. Utiliza pedales Tech 21 Samsamp, que sirve como caja directa y overdriv. En amplificadores, Aguilar son los que mejor funcionan a Andrés.

Por último, Andrés Toro usa una guitarra Stratocaster hecha en México, además de una Takamine G-Series, con pedales de efectos de tiempo Fishman, delay de la misma marca Fishman y amplificador Fender Deville.

Cada canción de Oh’laville es una ocasión especial. Esperar vale la pena y así también ocurre en sus conciertos. Escuchémoslos en todas las plataformas y en vivo, seguramente volverán a estar muy pronto en nuestro país.