Mérlindon es guitarrista y durante cuatro años colaboró con la banda Kerigma. Posteriormente, su camino solista lo ha llevado por diferentes caminos, aunque ha tenido sus altas y bajas: desde 1995, fue diagnosticado con artritis reumatoide crónico degenerativa y no ha descansado en su lucha por vencer los momentos complicados, mismos que han sido su motivación para formar la fundación Más allá de la adversidad, que se dedica a informar y ayudar a personas con este tipo de condición. Uno de los objetivos de Mérlindon es grabar un disco con su guitarra y músicos invitados, también para ayudar a la causa. Ésta es su historia, de perseverancia, resiliencia y amor por la vida.

El arte musical como terapia

Mérlindon explica el inicio y los alcances de Más allá de la adversidad: “Me constituí como donatario autorizado como director general de la fundación y tenemos varios proyectos. Nos dedicamos a apoyar a personas con enfermedades reumáticas y lesiones músculo-esqueléticas y una de nuestros objetivos es consolidar avances en la calidad de vida de los pacientes, lo que implica informarlos y asesorarlos. Este tipo de enfermedades son la segunda causa de discapacidad en nuestro país y aún no son muy divulgadas; no se sabe cuántos tipos hay y cómo impactan. Atacar la falta de información es uno de nuestros primeros objetivos”.

“De mi caso hay material de video en internet, del Colegio Mexicano de Reumatología y el de Ortopedia, he estado en foros con pacientes y eso ha hecho que me dé cuenta de que la tarea del paciente reumático es vencer la adversidad todos los días. Existe un mito urbano de que esta enfermedad es para gente mayor, algo que se ha venido desmintiendo en eventos como congresos de escala mayor en diferentes hospitales mexicanos”, explica Mérlindon.

“Por otro lado, el programa de información es uno de los proyectos que más tengo en mente con respecto a la fundación. Dado que ya tenemos donataria autorizada, cualquier persona puede donar y apoyar al programa. La parte interesante es cuando los empresarios pueden vincularse a la causa”, menciona el guitarrista.

Los motivos fundamentales

“Soy guitarrista profesional”, señala Mérlindon; “vivía de la música. Cuando ya no tenía cadera, estando en el hospital, pedía que me sacaran al lobby, con silla de ruedas y todo, y me salía a tocar en las tardes. Porque no había música. Mi guitarra se escuchaba en todos los pasillos y la gente me preguntaba si saldría a tocar”.

“En los noventa estuve con Kerigma durante cuatro años. Grabé con ellos Tres Lunares. Entré a los 19 años, mientras que los demás ya me llevaban once años de carrera. Tuvimos buenas oportunidades: abrimos un show de Rod Stewart en el Palacio de los Deportes y como había buena relación con Joaquín Sabina, llegamos a presentarnos con él en programas de televisión y cosas similares, así como en el Auditorio Nacional. También hice música de fines comerciales y trabajé mucho con Pancho Ruiz, que ahora es bajista de Mijares”.

“En abril de 1995, tocando con Paty Manterola, descubrí que tenía artritis reumatoide. Me retiré, fue muy fuerte y no toqué la guitarra en quince años. Volví a hacerlo, aunque me llevó mucho tiempo volver a hacer arpegios. Todo ha sido batallas: soltar la guitarra, regresar. Ahora estoy tocando rumba-flamenco. Mi mano está prácticamente dañada, pero al tocar suceden cosas interesantes”, señala.

Mérlindon nunca ha dejado de ser tratado por los médicos, quienes están gustosos de que él no se deje vencer: “Hay un video del Colegio Mexicano de Reumatología que se mostró a nivel nacional, desde Cancún, junto con el laboratorio Bristol-Myers Squibb, que después me contrató como ponente, en el que se mostraba cómo con mi mano yo estaba tocando guitarra eléctrica. Me presentaron como un paciente balanceado y con buenos tratamientos. A pesar de que padezco de un poco de osteoporosis y no tengo la misma fuerza en las articulaciones para hacer acordes, grabé mi disco. Un día, acompañando a mi amigo Luis Quiñones a sound:check Xpo, me sorprendí, porque vi a mucha gente a quien conocía y que ya había ascendido a lugares importantes, mientras que algunos otros ya se habían ido o habían enfermado. Me pregunté qué hacía, porque yo sólo tengo una guitarra”.

Luis hizo el gran favor de presentarme a Salvador Tercero, quien me acogió muy bien. Estuve previamente asesorando y prestando el equipo al guitarrista de Pablo Milanés y en 2013 grabé con Salvador, Pancho Ruiz en el bajo, quien también coprodujo, todos temas míos, instrumentales. Julio Morán estuvo en la batería, así como Daniel Zlotnik en el saxofón. Sobre el disco pasaron cinco años en los que nunca pude sacarlo… hubo que institucionalizar la fundación, tener madurez y actitud. Tanto en Más allá de la adversidad, como en la música, yo represento la causa. Vinculé la idea de que a través de la música podíamos recaudar fondos para la fundación. Cuando grabé el disco, se me vino a la mente la idea de cómo regresar de una manera digna. En estos años decidí detener el álbum porque no estaba dispuesto a detener mis operaciones; sin embargo, mi disco ya está masterizado y maquilado“.

Mérlindon piensa también contar con un sitio web en el que cualquier músico pueda pedir consejos y contar sus historias y que, por ejemplo, el ex-presidente del Colegio Mexicano de Ortopedia ofrezca consejos al respecto de cómo evitar tendinitis y enfermedades similares. “Me gustaría también tener un canal en las redes sociales en el que muestre la música desde otros enfoques, el modo de hacer composiciones teniendo condiciones físicas distintas, desde otra área y cómo poder vencer la adversidad”.

Entrevista: Marisol Pacheco / Redacción: Michel Loeza