La historia musical del estado de Jalisco, México, siempre ha sido muy representativa del quehacer cultural del país. Entre el nacionalismo sinfónico de José Pablo Moncayo, Blas Galindo y José Rolón, y la canción romántica de Gonzalo Curiel y Consuelito Velázquez, se han escrito páginas que contribuyeron de manera decisiva a la grandeza de la música mexicana.

Entre dos mundos

Uno de los personajes que se mantienen activos en el quehacer de la composición, producción musical e ingeniería es el maestro Manuel Cerda Ortiz, quien a lo largo de las décadas ha alternado su trabajo entre la música de concierto y sus trabajos para gigantes de la música popular, como Vicente y Alejandro Fernández, y Pepe Aguilar, desde su trinchera particular: Álamo Estudios.

Él mismo narra sus orígenes: “Nací en 1949 en La Barca, Jalisco. Desde muy chico me entusiasmé por la música, escuchando oberturas y valses con la banda de mi pueblo, así como con la música que se tocaba en las iglesias, ya que mi padre tocaba violín. Inicié entonces participando en un coro infantil, y posteriormente empecé a estudiar piano, tocando en ceremonias religiosas y cantando. A los doce años, ya cuando tuve la primaria terminada, quise seguir estudiando y me trajeron a Guadalajara a una academia llamada Instituto Musical Rosalío Ramírez. Ahí empecé a estudiar piano, ya con un nivel y exigencia superiores, para después pasar a la Escuela de Música Sacra, directamente a estudiar órgano, ya que mi intención era ser maestro de capilla. Al hacer mi licenciatura, y por razones administrativas, no liberaron mi título, me retiré y me fui a la aventura. En ese año me fui a Puerto Vallarta buscando otros horizontes. Ahí me encontré con músicos con una visión diferente a la que yo tenía y empecé a aprender mucho de música popular”.

“Un día me llegó esa nostalgia de volver a estudiar. Regresé a la Escuela de Música Sacra, pero para ese tiempo surgió una oportunidad en la orquesta del maestro Arturo Xavier González (ilustre chelista jalisciense). No tenían quien tocara el piano, así que fui a hacer una prueba y me quedé ahí once años, prácticamente hasta que él falleció. En ese tiempo tuve la oportunidad de escribir y hacer arreglos, los cuales había empezado a hacer antes de irme a Puerto Vallarta. Le manifesté al maestro mi deseo de escribir y me permitió experimentar con la orquesta. Llegó el momento en el que yo tenía toda la responsabilidad de esa área. Posteriormente ingresé a la Banda del Estado, también como arreglista, así como a la Orquesta de Cámara bajo la dirección de Salvador Zambrano. En aquel momento, tuve la oportunidad de escribir para la Orquesta Sinfónica de Jalisco unos trabajos que me encargó la maestra Carmen Peredo: unas canciones de piano de José Rolón que orquesté”.

“En 1981 fui invitado a hacer jingles y entrar al mundo de la publicidad, en el que existía presupuesto. Trabajé muchos años orquestando y adaptando las ideas de los publicistas. Hicimos  infinidad de jingles para México y Estados Unidos. Poco después de eso me contrataron para dirigir grupos, entonces llamados románticos. Así trabajé para varias compañías, como Discos Fonorama, Discos Rocío y Discos Musart, y de esta manera entré en el mundo de la producción, haciendo arreglos para artistas como Manuel Ascanio. Después seguí mi actividad trabajando con numerosas bandas, que pasaron bajo mi supervisión musical, en la que yo respetaba lo que ellos hacían y yo sólo los corregía y los hacía llegar a la nota. Llegó un momento en el que me empezaron a ofrecer trabajos de producción formal y me nació la necesidad y deseo de fundar un estudio y lograr un sueño”.

Manuel Cerda cuenta cómo sucedió esto, a raíz de su proceso de comunión con la tecnología:  “Cuando yo estaba chico quise estudiar electrónica, pero nunca se me dieron las matemáticas y me di cuenta de que yo no era para eso, pero cuando empecé a trabajar en estudios de grabación, siempre me llamó la atención el paso del sonido desde la cabina y a través de la consola. Una ocasión tuve la oportunidad de asistir a una convención de la National Association of Broadcasters (NAB) en Las Vegas, y al pasar y ver tantas consolas, la cabeza me empezó a dar vueltas. En ese entonces, yo grababa en la Ciudad de México en los estudios de Musart y LAGAB, con muy buenos ingenieros como Horacio Saldívar, con quien realizaba cosas sencillas, como jingles y una que otra canción, o con Memo Gil, quien grabó y produjo éxitos para artistas como Maná o Rocío Dúrcal. Así pude trabajar y convivir con gente que tenía un conocimiento muy alto y reconocido.  Ya en los noventa, asistí a una convención de la Audio Engineering Society (AES) y por primera vez vi computadoras con todo el sistema de pantalla, cuando en México aún no llegábamos a eso. Empecé a conocer consolas de Neve y Solid State Logic y todo eso me entusiasmaba cada vez más”.

Nace Álamo Estudios

El maestro Cerda comparte el proceso por el que fundó el proyecto de su vida a nivel técnico: “Un día, la familia y yo nos juntamos y logramos fundar Álamo Estudios. Empezamos a construir en 1991 y terminamos a finales de 1993. Finalmente, inauguramos a principios de 1994, ofreciendo servicios de grabación, producción y arreglos. Cuando llegó el momento de comprar equipo, me decidí a hacerme de la que consideraba la mejor grabadora de dos pulgadas: Studer, y me fui por ella. La consola que lograba la calidad que buscábamos y que se equilibraba con nuestro presupuesto, fue la Trident Vector 432, con la que seguimos trabajando hasta la actualidad”.

“Al principio, todas las cosas que grabábamos aquí, las llevábamos a mezclar a la capital y así empezamos a aprender a trabajar con automatización. Después llegó Pro Tools a Mexico y consecuentemente lo adoptamos, además de continuar manejando la máquina de dos pulgadas. Aunque prefiero que la gente joven lo maneje, puedo ver las numerosas ventajas que hacen de este sistema una maravilla, y es el con el que trabajamos los discos de Alejandro Fernández, quien tiene varios Grammys ganados. En Álamo siempre hemos sido muy cuidadosos en tener muy buenos preamplificadores  y micrófonos. Tenemos lo mejor de ambos mundos”, menciona.

El bagaje musical del maestro Cerda se manifiesta en su obra sinfónica, de la cual nos hace un resumen: “Puedo mencionar entre mis composiciones formales una obra llamada “Influencias”, precisamente sobre todo lo que he escuchado en mi vida. Esas influencias han dado muchas vueltas por ahí, ya que han sido interpretadas por varias orquestas, no solo mexicanas, sino en el extranjero.  Mi  Concierto para Clarinete, ha sido tocado entre otras por la  Orquesta Filarmónica de Querétaro, la Filarmónica de Jalisco,  la Filarmónica de la Ciudad de México y la Sinfónica de la Radio de Zagreb. Tengo también mi Suite para Guitarra, que me estreno hace dos años Mauricio Díaz, llamada “Agaves, campo y tradición”. La cual se ha tocado en Francia  España, Portugal  y Polonia.  La última obra sinfónica que hice es un concierto para diez metales y orquesta”.

Pasado, presente y futuro

“En el estudio sigo haciendo arreglos para Pepe Aguilar y Vicente Fernández, y hace poco me invitaron a la producción del hijo de Alejandro. He estado participando en todos esos campos y recién retomé la composición formal, la cual dejé 25 años para dedicarme a eso que busca cualquier persona: estar bien para que tu familia y los que te rodean estén bien. Yo quiero seguir en el medio, seguir escribiendo y estar un poco más tranquilo. Con respecto al estudio, continuará hasta donde llegue, ya que todo tiene un principio y un final”

Don Manuel hace una reflexión final: “He sido muy afortunado, porque he estado en muchos proyectos que han implicado gran responsabilidad y pasión. Yo siempre fui muy inquieto y me acerqué con grandes músicos que me enseñaron el camino. Creo que no es suerte, sino búsqueda y diversificación, además de acercarte a la gente que sabe. Otra cosa muy importante es mantener los pies en la tierra. Mi padre siempre me dijo: “siempre habrá alguien mejor que tú”.

Catálogo escogido

Orquesta Filarmónica de Querétaro

  • Tres compositores mexicanos. (Concierto para clarinete y orquesta. Compositor: Manuel Cerda)
    • Director: J. Gpe. Flores
    • 2010
  • Sinfonía Bicentenario “Feñu Heni”. Compositor: Manuel Cerda)
    • Director: J. Gpe. Flores
    • 2010
  • Stravinsky/Bartók
    • Director: J. Gpe. Flores
    • 2009
  • Mariachi sinfónico
    • Recuerdos de mi vida
    • Mariachi Los camperos de Naty Cano
    • Director: J. Gpe. Flores
    • 2008
  • Mariachi Vargas Sinfónico
    • Mariachi Vargas de Tecalitlán
    • Director: J. Gpe. Flores
    • 2006

Como director musical

Arreglos

  • Pepe Aguilar
    • Y tenerte otra vez
    • Con orgullo por herencia
  • Vicente Fernández
    • Los 2 Vicentes
  • Alex Jr.
    • Sencillo “Te amaré”
    • Año: 2018
  • Julio Preciado
    • Con mariachi entre amigos

Entre otros trabajos