Desde los años setenta, Luis cayó fascinado por el efecto de la música disco y el ambiente que se formaba en los clubes de Acapulco. El gusto derivó en pasión, proporcionándole una trayectoria legendaria.
La vida nocturna evoluciona
“Yo empecé en 1973 como DJ profesional. Estaba en Acapulco, cuando el puerto era el rey del turismo de playa y el pionero de las discotecas reconocidas a nivel internacional. Mi familia es de la Ciudad de México, pero nos fuimos a vivir allá porque mi padre era comerciante. Me tocó vivir cómo se transformó la vida nocturna de los salones a la de los clubes, los tiempos en que nos llegó la idea del Tequila A Go Go, fundada por Teddy Stauffer, que fue la primera discoteca mexicana reconocida a nivel mundial, inspirada en el Whisky a Go Go de París, después de la Segunda Guerra Mundial, que luego se fue a Chicago y de ahí a Los Ángeles, para convertirse en todo un estilo de vida y de baile, porque antes eran orquestas”, recuerda Luis entusiasta.

Nuestro entrevistado es testigo de un tiempo que dio a Acapulco su reputación como epicentro de la fiesta, de cuando se construyó el Hotel Hilton y había filas para entrar al Tequila Go Go: “Acapulco era lo máximo a nivel internacional y se abrieron lugares como el Tiberius, donde había también música en vivo, y se daban tocadas de bandas de rock que sonaron en Avándaro, como los Dug Dugs, El Ritual y Peace and Love, porque había muy pocos lugares donde tocar”.
Cuando Luis comenzó a incursionar en la vida del DJ, hizo previamente su tarea y pudo viajar a Nueva York y Chicago para conocer la referencia del movimiento: “Fui al Paradise Garage a ver a Larry Levan, estuve en Chicago en “The Great Battle of the DJs”; conocí el Studio 54. El 70 por ciento de la gente que hizo el house era de color y latinos, como Ralphi Rosario. Viví eso y pude llevarlo al Baby O, cuando me convertí en su primer DJ, y marcamos la diferencia como uno de los mejores lugares reconocidos a nivel mundial, porque logramos hacer una propuesta a través de la música, para que el ambiente se genere. Esa es la función y responsabilidad del DJ”.
Fui al Paradise Garage a ver a Larry Levan, estuve en Chicago en ‘The Great Battle of the DJs”’ conocí el Studio 54. El 70 por ciento de la gente que hizo el house era de color y latinos. Viví eso y pude llevarlo al Baby O, cuando me convertí en su primer DJ”.

Respecto a cómo se adaptó a la evolución tecnológica en su quehacer, Luis destaca: “No había todavía un sistema para discotecas como tal. Entonces, los ingenieros tenían bocinas Altec Lansing y sistemas JBL que estaban de moda en los 60 y 70, junto con amplificadores McIntosh, los de bulbos, y las tornamesas, que eran de motor con banda y se fueron poniendo en las discotecas. Los mezcladores para audio de la época eran de seis canales monofónicos, pero en cada canal podías poner las entradas de las tornamesas con agujas magnéticas. Entonces, para poder mezclar, tenías que usar doble canal; se acababa uno y ponías el otro, porque no había cue para hacer la transición con audífonos”.
“El cambio fue en 1975, cuando compré unas Altec Lansing de teatro. Compañías como Showco, que se dedican a la iluminación, pero primero se metieron al audio, hicieron el primer mezclador tipo consola para DJs con el primer monitor y con ese abrimos el Baby O. En 1976 se hizo la conversión de la mezcla con entrada de audífonos y así se podía escuchar lo que se iba a poner antes de hacerlo, y así comenzó la mezcla de una canción a otra en Acapulco”.
“Cuando llegó el CD, creí que se escucharía mejor, pero como tenía acostumbrado mi oído al sonido anterior, ahí estaba la diferencia. Me llamó mucho la atención por la cuestión digital que se puso de moda y la facilidad del transporte de la música, porque llevar viniles eran cajas y cajas, era tremendo. Todavía tengo la primera máquina para DJ, una Technics”.

Los caminos se abren
Además de la vida nocturna, el gusto musical de Luis lo llevó a colaborar en la radio y en disqueras: “Estuve haciendo los carretes para Discoteque Stereorey de Stereo Rey, trabajé 20 años en el programa ‘Back to Disco’, y luego en Stereo 100, con Ricardo Valencia. También fui director artístico de una compañía disquera llamada Paramúsica, del ingeniero Peter Onerlager. Él llegó a México en 1986 y trabajó como ingeniero de mezcla para hacer los viniles de BMG Ariola, donde se regulaba la química de los viniles. Paramúsica hizo alianza con Disney y lanzaron todos los soundtracks de todas las películas animadas, además de lanzar a Tatiana con el CD ‘El patio de mi casa’. Se incursionó en la música de nightclub y me hicieron director artístico, con lo que pudimos también retomar la cumbia y salsa de Colombia de la firma Discos Fuentes. Nos fue increíble”.
“Luego entré a la música house, pero primero fue el R&B, soul y funk. Todavía no se llamaba música disco —eso ya fue a mediados de los años 80—, después de la película ‘Fiebre de sábado por la noche’. Hoy, el house sigue vigente, pero hay confusión por todo el tema de los sampleos, sin pensar mucho en arreglos y ofreciendo energéticamente lo que te da un instrumento: igual que Jimi Hendrix o que Carlos Santana, lo mismo aplica con los DJs y los productores, porque actualmente, la facilidad de las plataformas permite muchas cosas, pero la falta de esencia y energía hace la diferencia; esa conexión con lo humano y la música”.
Para Luis, cuidar ese vínculo humano con la música es la clave para trascender: “Hoy, a la música de night club la quieren englobar en música house, y además, está todo lo que traerá la inteligencia artificial. Parece un poco oscuro el futuro y, con la moda de los musicbars y que ya todo mundo pone discos de lo que sea y sus tornamesas, no hay un criterio para ello y eso afecta. Yo sigo disfrutando de esto y quisiera dejar un legado, sabiendo que hice lo mejor para que otras generaciones tomen algo de ahí y hagan lo suyo”.
Entrevista: Nizarindani Sopeña / Redacción: Marisol Pacheco



¿Qué equipos ha usado Luis Ortega?
En 1973:
- Tocadiscos Thorens TD 125 MKII SME 3009 en madera de peral
- Mezclador de sonido Sony vintage de 6 canales, modelo MX-14
En 2026
- Mezclador de perilla profesional Euphoria de Alpha Teta
- Dos Reproductores Pioneer CDJ 3000
- Dos Tornamesas Technics SL1200 M7L



