Casi nunca se dan cuenta, pero están ahí, están siempre y en todo; son guerreros que llegan días antes del evento, trabajan largas jornadas, duermen poco, comen a deshoras y dan todo por hacer realidad el espectáculo. Son personas con convicción, luchadores que por más demandante que sea la jornada, jamás cambiarían de trabajo.

Rara vez los voltean a ver, pero existen: son los ingenieros, técnicos, operadores de audio, video, iluminación, backline y escenarios; son los representantes, promotores, productores, comercializadores, arrendadores, transportistas, guardias de seguridad, reporteros, fotógrafos y profesionales del espectáculo; los pueden ver en conciertos, eventos sociales, corporativos, políticos, deportivos o religiosos; los encuentran en salas de conciertos, auditorios, teatros, iglesias, hoteles, salones de baile, discotecas, palenques, estadios, centros educativos, parques temáticos, foros, arenas, estudios de grabación, o incluso en lugares inverosímiles al aire libre.

La mayoría de las veces son imperceptibles, pocas veces se dejan ver, pero son los héroes desconocidos de todo artista en cada evento; a ellos se debe que todo salga como fue planeado en tiempo y forma. Gracias a ellos el público disfruta a plenitud, pero difícilmente se les aplaude.

Es tiempo de voltear a verlos, valorarlos y ayudarlos. No tenemos que esperar otra epidemia, estamos a tiempo de reaccionar para mitigar los daños que ha causado la parálisis mundial provocada por el distanciamiento social.

Querida Industria: ayudemos a quienes más lo necesitan, nosotros no tenemos que sensibilizarnos, lo estamos; identifiquémoslos y apoyémoslos de acuerdo a nuestras posibilidades.

Público, fanáticos, apasionados del espectáculo: no pidan devolución de ningún evento pospuesto, al apoyar al artista apoyan a todos los que lo rodean. Paguen por ver sus videos, compren boletos para sus conciertos en línea, escuchen su música en la plataforma a la que estén debidamente suscritos y siempre ténganlos en cuenta.

Autoridades gubernamentales: sólo queremos ser considerados, que nos mencionen en sus discursos, que entiendan que nuestro trabajo se deriva del arte y debe ser catalogado como una industria estratégica, esencial, de primera necesidad. No pedimos dádivas ni que nos regalen nada, sino que propicien el marco ideal que nos proteja y nos permita servir a nuestra sociedad.

Entiendan que somos miles de familias que dependen de la Industria de la Música y el Espectáculo a lo largo y ancho de la República Mexicana.

Porque, finalmente, para qué vivir, si no es para apreciar el arte, el alimento del alma.