Nominada al Globo de Oro 2021 en la categoría de Mejor Película de Habla no Inglesa, la cinta guatemalteca “La Llorona”, de Jayro Bustamante, fue el lienzo sonoro para que Pascual Reyes (cantante de San Pascualito Rey), volviera a saciar su creatividad haciendo el score de la cinta con el apoyo de Juan Manuel Hernández.   

Los inicios del proyecto

Se trata de la tercera película en la que Pascual colabora con Jayro Bustamante (también lo hizo en “Ixcanul”, de 2015 y nominada a Mejor Música Original en los Premios Latino, y “Temblores”, 2019), y la segunda en la que Juan Manuel colabora atendiendo desde la logística con los músicos para las sesiones de grabación, así como la mezcla y edición. “Mi trabajo haciendo música para películas y series inició en 2009, con el documental “Rehje” de Raúl Acosta y Anaís Huerta, y de ahí se me empezaron a abrir varias puertas. Hice después “Cefalópodo” con Rubén Imaz, “Chalán” con Jorge Michel Grau, un medio metraje y de ahí para adelante. He colaborado mucho con Herminio Gutiérrez, supervisor musical, sin duda de los más importantes en México y con quien tenemos que compartir ahora esta nominación porque él me presentó a Jayro”, recuerda el compositor.

Fue en el verano de 2019 cuando inició el proceso de composición para “La Llorona”: “El director sabe lo que quiere, pero a veces no sabe comunicarlo musicalmente y no tiene por qué, pues no es músico. Entonces, como músico para películas debes estar muy receptivo, abierto y paciente para ver hacia dónde quiere mandar la música que ayude a contar la historia. En este caso, la logística es distinta a la de una serie para televisión, porque en la película yo voy armando todos los cues a lo largo de la línea del tiempo y cuando ya tengo la comprobación del director, entonces entra Juan Manuel, a quien le empiezo a mandar mis sesiones en MIDI y él a su vez pasa éstas al copista y empieza a mezclar y preparar las sesiones. A Juan lo conocí porque trabajó en el disco de San Pascualito Rey “Todo Nos Trajo hasta Hoy” y me gustó mucho su trabajo”, relata el cantante.

En el home studio de Pascual se hicieron las voces y las chirimías, instrumento prehispánico que ocupó para dar con el concepto sonoro prehispánico del score. Ahí, el compositor tiene su estudio de composición con lo necesario, como preamplificadores, sintetizadores, monitores, micrófonos varios e interfaz; Rubén Coatl le ayudó con el aislamiento acústico de este espacio. “Cuenta con páneles y trampas de bajos, de manera que si puedo grabar acá todo, lo hago. Cuando se trata de ensambles o instrumentos más grandes, o más de una persona, lo grabo en BHD Studio de Alex De Icaza, post productor que tiene muchas películas en su haber. Su espacio es post productora de audio y diseño sonoro y tiene su estudio para grabar”, explica.

Buen trabajo en conjunto

Existe ya un flujo de trabajo coordinado entre el equipo, como relata Juan Manuel Hernández: “Vamos enviando las sesiones al copista para que vaya armando todas las partituras de los músicos para el día de la grabación y también coordino las sesiones que vamos a usar ese día. En este caso, debido al confinamiento sanitario, fue a distancia y nos sirvió mucho tener ya todo muy preparado. Trabajamos regularmente con Hugo Santos, que es ingeniero de grabación y también con Carlos Medina, otro amigo ingeniero. Ya tenemos el flujo de trabajo muy definido: yo les mando las sesiones listas y ellos preparan la sesión; ya sabemos qué es lo que nos funciona en cuanto a microfonía y eso nos ayuda bastante. Yo hago una pre mezcla para ir adelantando y, ya que tenemos la grabación final de lo que sea que se vaya a grabar de instrumentos, integro la premezcla que tengo y voy construyendo sobre la grabación final”. 

Fueron dos sesiones de grabación, una para voces y otra para las cuerdas en BHD, con la ayuda de su ingeniero residente. El concepto tradicional de acento prehispánico de la cinta tiene como pilar la participación vocal de Juan Pablo Villa, “que sin duda es el artista vocal más grande de Latinoamérica”, afirma Pascual Reyes. “Cuando lo grabé traté de sacar texturas de su voz e inflexiones, que no estuviera cantando como tal, sino que necesitaba texturas vocales. Después le llamé a Alejandro Méndez, miembro de Tribu, una banda mítica que hace música prehispánica, para que tocara la chirimía, un instrumento nativo de Guatemala, y otros instrumentos de vientos prehispánicos. Usé luego otros de mano, sintetizadores y luego ya las cuerdas. Para grabar esto, tuvimos de aliado a Israel Torres Araiza, un gran violinista a quien buscan para hacer películas y series y por lo mismo no pudo estar con nosotros, pero coordinó y dio llamado a todos los músicos. Sabe perfecto cómo trabajo y cómo me comunico con ellos. Este equipo es el que ha venido repitiendo”.

Acabada las sesiones de grabación, Juan Manuel atendió la mezcla y dependiendo de la cinta, apoyó su trabajo indagando sobre géneros y películas afines. Suma las notas de Pascual como compositor o de Jayro como director, tratando de encontrar un balance entre lo que ambos solicitan. “Toda la comunicación la tengo con Pascual; él tiene la batuta en la parte creativa sobre la cuestión musical y la dinámica que tenemos es que mezclo y hago un primer pase de todo, se lo mando, hace revisiones y me envía un documento con las peticiones y así estamos hasta que ya tenemos la versión final. Él tiene la comunicación con el director. Siempre hay cambios y correcciones y como él siempre está al tanto de los cortes que se hacen de video y todo esto también mueve cosas, cambian cues, agregan; siempre hay cambios, inclusive en las versiones finales hay correcciones pero son procesos bastante padres y fluidos; yo los siento hasta divertidos”, detalló Juan.

Una estética lograda

La propuesta sonora para este filme de terror logra exponer la localidad a través de la música tradicional y las sonoridades de los instrumentos prehispánicos; Pascual Reyes tuvo la confianza de Jayro: “En general, creo que le gustó lo que hice y es un director que no se clava en detalles porque al final de cuentas a él le llegan los stems y también puede hacer algunos ajustes con el THX; la mezcla se realizó en Guadalajara. Para mí es un placer hacer películas y un honor compartir con Juan Manuel, con Hugo Santos, Marco Laredo y Juan Morales, quienes me ayudaron con la música adicional y han colaborado conmigo en series. Somos un gran equipo”, concluye orgulloso el compositor.

En espera de tener en plataformas la película, celebramos la notoriedad que sigue logrando el trabajo sonoro, de mezcla, edición y musicalización de mexicanos para la industria cinematográfica del mundo.

 

Los estudios bhd

Las instalaciones donde se realizó parte del trabajo del sonido de “La Llorona” se encuentran en la Ciudad de México, y cuentan con seis salas, además de una sala de juntas y un departamento totalmente amueblado para hospedar clientes:

  • Estudio A: Para grabación y mezcla 5.1, con capacidad para veinte músicos.
  • Estudio B: Para diseño sonoro 5.1.
  • Estudio C: Para mezcla audiovisual y regrabación 5.1.
  • Estudio D: Para edición de diálogos y sonido directo.
  • Estudio E: Para edición de sonido, ambientes y efectos.
  • Estudio F: Para grabación de ruidos incidentales y foleys.

 

Entrevista: Nizarindani Sopeña / Redacción: Marisol Pacheco