Por Mérlindon Crosthwaytt*
Para comenzar, les comparto con emoción que me encuentro en la producción de un nuevo disco con un cantante bastante conocido y querido en la industria, y durante los próximos meses grabaré en Pieza Estudios. Además de tocar la guitarra y componer con él las canciones, tengo la gran oportunidad de dirigir y producir este proyecto original gracias a la confianza que nuestro querido cantante ha depositado en mí.
Conversación entre ingenieros, músicos y productores
En una ocasión escuché una frase que, con el tiempo, he comprobado: “Las mejores sesiones son aquellas en las que se habla menos y se escucha más”. Desde entonces comprendí que la intuición musical y la conexión entre quienes participamos en una producción constituyen una virtud mental y, me atrevería a decir, también espiritual. En un estudio profesional, la rapidez para resolver retos, anticipar problemas y tomar decisiones oportunas depende, muchas veces, de esa capacidad para escucharnos antes de hablar.
Es difícil explicarlo, pero basta observar a un productor, un ingeniero y un músico trabajando en armonía para descubrir que muchas decisiones no requieren palabras. Una mirada, un gesto o incluso un silencio oportuno pueden comunicar más que una larga explicación. Con el paso de los años he llegado a pensar que esa comunicación invisible es uno de los recursos más valiosos de una producción, porque permite que la creatividad fluya sin interrupciones y que la técnica se ponga al servicio de la música. Ese equilibrio es, quizá, una de las mayores satisfacciones que puede experimentar cualquier equipo de trabajo.
Cuando existe confianza entre los participantes, los problemas suelen resolverse con mayor rapidez. Los ingenieros anticipan necesidades, el productor identifica oportunidades, el director saca lo mejor de los músicos y el músico puede concentrarse plenamente en su interpretación.

Como guitarrista, siendo guiado por los ingenieros
He tenido la oportunidad de colaborar con distintos ingenieros y conocer de cerca la forma en la que determinadas herramientas contribuyen a fortalecer ese lenguaje compartido. He notado en varias sesiones que, al grabar mi guitarra acústica, he visto que los ingenieros optan por micrófonos como el Soyuz 013 FET, cuya capacidad para capturar el detalle de la madera y el ataque de la plumilla es bastante nítido. He pasado por diferentes estudios y en muchos de ellos noté que disponen de la interfaz Universal Audio Apollo, cuya estabilidad y respuesta me han brindado confianza desde la primera toma. No es casualidad que sea una de las interfaces preferidas por numerosos profesionales.
Algo muy familiar en las sesiones de grabación de voz es el uso de los micrófonos Shure SM7B para registrar voces de referencia o incluso tomas definitivas, obteniendo un resultado sólido y consistente. Hoy, que me corresponde producir la voz principal y los coros de este nuevo disco, enfrento el reto de escuchar una enorme cantidad de arreglos vocales para construir una identidad propia que permita personalizar el trabajo que realizaré con el cantante y sus coristas. Las canciones son un terreno muy distinto a la música instrumental de mi disco titulado “Mérlindon / Horizontes”.
Quizá la mejor producción no sea aquella en la que más se habló, sino aquella en la que todos aprendieron a escuchar. Y quizá sea esa la diferencia entre grabar un disco y construir una obra capaz de permanecer en la memoria del público.

Cadenas coherentes de equipos
En otras experiencias, los ingenieros han utilizado cadenas de preamplificación de API, Neve o Chandler Limited. Ellos mismos me han explicado que estos equipos aportan carácter, profundidad y personalidad a la señal antes incluso de iniciar la mezcla. Lo interesante es que, con el paso del tiempo, llegan a conocer el comportamiento de estas herramientas de la misma manera que un músico conoce su instrumento. Es una intuición técnica que solo se adquiere con la experiencia. Cuando eso ocurre, las decisiones se vuelven más rápidas y precisas. Mientras yo como músico me concentro en interpretar, el ingeniero ya sabe qué herramienta utilizar.
Algo similar experimenté al escuchar los monitores Adam A77X en Pieza Estudios. Su claridad me permitió percibir detalles y texturas que facilitaron la toma de decisiones sobre el sonido que busco para las canciones. Más allá de sus características técnicas, estas marcas se han ganado el reconocimiento de la industria porque generan confianza sonora. Esa confianza favorece el trabajo colectivo y permite que todos hablen un mismo lenguaje.

Cuando existe confianza entre los participantes, los problemas suelen resolverse con mayor rapidez. Los ingenieros anticipan necesidades, el productor identifica oportunidades, el director saca lo mejor de los músicos y el músico puede concentrarse plenamente en su interpretación. Lo describo de esta manera porque ahora, mientras ejecuto la guitarra, compongo las canciones junto con el cantante, dirijo y abarco conceptualmente toda la producción, me encuentro realizando múltiples tareas de manera simultánea para sacar adelante este nuevo disco.
Lo anterior no significa que desaparezcan los desafíos técnicos o creativos, sino que existe una capacidad colectiva para afrontarlos con mayor eficiencia. Quizá por eso, las mejores sesiones que recuerdo no son necesariamente aquellas donde utilicé el equipo más costoso o trabajé en el estudio más grande, sino cuando las personas lograron conectarse alrededor de una misma idea musical. Al final, comprendí que aquella frase que escuché hace años sigue teniendo razón: “las mejores sesiones son aquellas en las que se habla menos y se escucha más”. Quizá la mejor producción no sea aquella en la que más se habló, sino aquella en la que todos aprendieron a escuchar. Y quizá sea esa la diferencia entre grabar un disco y construir una obra capaz de permanecer en la memoria del público.
*Guitarrista, compositor y productor. Ex-guitarrista del grupo Kerigma (1989 – 1993), grabó el disco “Esquizofrenia”. Como solista, sacó su primer disco instrumental “Horizontes” en sound:check Xpo 2018. Psicólogo educativo, psicoterapeuta corporal y de pareja, conferencista, consultor en sexualidad, cuenta con el Postgrado CORE Institute of New York. Es empresario, filántropo, fundador y director de la fundación Más allá de la Adversidad AC, para apoyo de personas con enfermedades reumáticas.




