Kuma – (ola), palabra griega que describe los efectos periódicos que tienen el sonido y la vibración de la materia hoy conocida como Cimática.

A lo lejos se escuchaban voces cantando a un ritmo pausado; no entendía qué era lo que sonaba, por lo que poco a poco me fui acercando y fue entonces que comencé a sentir en mi cuerpo vibraciones mucho más presentes que provocaron inmediatamente una reacción en mí. De pronto, sonidos agudos de metales sonaron, haciendo un contraste con la tranquilidad del lugar.

Se escucharon mis pisadas e inmediatamente salió una persona que me invitó a presenciar una de las experiencias más importantes en mi vida.

Experimentos que abrieron la puerta

La Cimática es el estudio del sonido visible; por medio de ondas crea patrones impresionantes muy similares a los que encontramos en la naturaleza, como el diseño de los dibujos del caparazón de una tortuga, las manchas de los leopardos en su piel o formas de plantas/flores como los girasoles.

Uno de los primeros científicos occidentales que estudió con seriedad el fenómeno de las ondas fue Ernst Chladni (1756-1827), músico y físico alemán que es conocido como el padre de la Acústica y que demostró con sencillos experimentos visuales que el sonido afecta la materia, un fenómeno que se conoce como “patrones o figuras de Chladni”. Estos experimentos consistieron en la generación de patrones visuales de resonancia en membranas y platos metálicos.

Un día, Chladni tomó el arco de un violín y lo talló sobre el canto de una placa de metal cubierta con arena fina, de la misma forma en que tocaría las cuerdas de su instrumento. Para su sorpresa, la arena de inmediato se acomodó de una manera geométrica. Después repitió el experimento varias veces con vibraciones producidas por diferentes frecuencias y la arena dibujó varios patrones, todos ellos simétricos y muy estéticos.

En los años sesenta, el doctor Hans Jenny (1904-1972), médico y científico suizo, expandió el trabajo de Chladni utilizando varios líquidos y amplificación electrónica para generar frecuencias de sonido; fue entonces que construyó el fundamento de una nueva ciencia a la que llamó Cymatics (Cimática).

Hans Jenny probó enviando ondas sinusoidales simples a través de un recipiente con agua, donde pudo observar patrones formados en el líquido que dependiendo de la frecuencia que emitía, hizo que se dibujaran figuras diversas, notando que entre más alta sea la frecuencia, los patrones se hicieron más complejos, además de que estas formas son repetibles y no aleatorias. Es increíble ver cómo se forman patrones que nos remontan a la naturaleza.

El agua es altamente impresionable; es decir, puede recibir y retener las vibraciones gracias a su elevada capacidad y sensibilidad de resonancia y su disposición interna para resonar. El agua responde inmediatamente a todos los tipos de ondas acústicas.

A medida que agregamos sólidos al agua, obtenemos resultados mucho más complejos; por ejemplo, si mezclamos almidón y agua, comenzarán a formarse diversos patrones totalmente diferentes y es como si tomara vida, transformándose en un organismo en movimiento. Tal vez los principios de la vida sucedieron así.

La idea del sonido como elemento del universo es quizás una de las teorías más antiguas de la humanidad, presente en múltiples culturas y con una importancia especial en filosofías y religiones orientales. En el idioma de los incas, uno de los imperios más grandes de la América precolombina, se conocía al cuerpo humano como “Alpa Kamaska”, lo que significa literalmente tierra viviente.

Al inicio narré la experiencia de entrar a un templo budista y escuchar a los monjes tocar sus campanas y recitar mantras (palabra sánscrita que se refiere a sonidos o frases que se recitan o cantan y su significado literal es “instrumento mental”), una experiencia que me lleva a reflexionar acerca de lo que generan las vibraciones en nuestro cuerpo. Hay muchos ejemplos, como los cuencos tibetanos o un concierto clásico de rock, que generan vibraciones que absorbe nuestro cuerpo y definitivamente generan una reacción.

Nigel Stanford, en su video “Cymatics”, nos muestra de una forma muy clara algunos fenómenos, utilizando diversos dispositivos, como los siguientes: 

El plato de Chladni

Consiste en un altavoz con una placa de metal adjunta. Se vierte arena en el plato y se reproducen varios tonos a través del altavoz. Las vibraciones de la placa mueven la arena en diferentes patrones, según el tono de los sonidos.

El tubo de manguera

El siguiente experimento fue la manguera. Existen varios videos que nos han despertado mucho la imaginación, porque podemos ver que el agua pareciera congelarse en forma de onda sinusoidal. Esto realmente está sucediendo, pero hay que hacer la programación correcta en la cámara: si el altavoz vibra al mismo ritmo que la velocidad de fotogramas de la cámara, el agua estará en la misma posición cada vez que se tome un fotograma y parecerá que se congela. Además, para lograr este efecto, hay que generar un tono fuerte prolongado y sostenido.

Plato altavoz

Consiste en un plato de líquido encima de un altavoz, algo que podemos observar si llenamos un cuenco con agua y generamos vibraciones. Es la imagen más común relacionada a la Cimática.

Tubo de Rubén

Consiste en una tubería larga llena de propano. Al tocar tonos que coinciden con la frecuencia de resonancia del tubo, se forman zonas de gas de alta y baja presión, lo que afecta la altura de la llama.

Bobina de Tesla

Las bobinas de Tesla generan una cantidad de chispas por segundo y el sonido que generan es como de una nota distorsionada. Algunas bobinas permiten controlar la sincronización de las chispas, con lo que podríamos controlar el tono y tocar melodías directamente en la bobina, aunque el sonido es muy peculiar.

Fluido ferro

Es un líquido magnético. Existen muchos artistas visuales que han utilizado este material debido a su impecable textura e interesantes figuras que se forman utilizando imanes de muy alta potencia (dependiendo de la cantidad del líquido utilizado).

Con todo esto en mi cabeza y mi curiosidad de buscar y vivir experiencias relacionadas con vibraciones y sonido, visité a mis amigos de Cuencos Tibetanos México, con quienes realicé varios ejercicios e incluso pude mezclar algunos conciertos con los sonidos de cuencos. Éste fue un concierto que disfruté mucho porque pude entender un poco más las melodías que ayudé a transmitir a través de los altavoces, llegando a todas las personas para generar bienestar y tranquilidad.

Algo muy importante a nivel de mezcla es conocer los instrumentos y en este caso, hay que considerar que el acomodo de los mismos micrófonos debe ir de acuerdo a la nota que emane el cuenco, por lo que al hacer el paneo en nuestra mezcla, debemos respetar el arreglo original.

¿Cual es el efecto de las vibraciones en nuestro cuerpo?

Los cuencos tibetanos, increíbles instrumentos ancestrales, emiten maravillosos sonidos que estimulan la actividad de ondas cerebrales de tipo Beta, Alfa, Theta y Delta. Al escucharlos, las vibraciones entran a nuestros cuerpos y generan un masaje a nivel celular que estimula la circulación energética en nosotros y hace que los sistemas biológicos funcionen con más homeostasis (propiedad de los organismos que consiste en su capacidad de mantener una condición interna estable), tranquiliza nuestra mente y con ello el cuerpo y también logra efectos emocionales que influyen en los neurotransmisores y neuropéptidos (moléculas pequeñas formadas por la unión de tres o más aminoácidos y que muestran acción sobre el sistema nervioso), por lo que ayudan a regular el sistema inmunológico.

Otro caso muy interesante es el del investigador Masaru Emoto, quien declaró que las palabras, oraciones, sonidos y pensamientos dirigidos hacia un volumen de líquido (agua), influirían sobre la forma de los cristales de hielo obtenidos del mismo; por este motivo, comenzó a fotografiar la cristalización del agua de manera casual y fue entonces cuando descubrió la formación de patrones hexagonales, pentagonales y octagonales, que aparecen cuando se generan frecuencias e intenciones específicas.

Sin embargo, Masaru Emoto descubrió que dependiendo del origen del líquido, éste respondía diferente; esto es, realizando el mismo ejercicio con agua proveniente de la ciudad a un rio de campo, la primera no tuvo ninguna reacción, mientras que el agua pura de río formó patrones hermosos cuando se congeló.

El agua es parte fundamental para el ser humano, ya que es el principal componente de nuestro cuerpo, con un setenta por ciento de ella aproximadamente, al igual que la superficie terrestre está cubierta por agua con este mismo porcentaje.

¿Se imaginan entonces la cantidad de energía y movimiento que sucede dentro de nuestros cuerpos al estar expuestos a vibraciones? ¿Quizás estamos recibiendo frecuencias que nos enferman? ¿Hay, quizá, frecuencias que nos curan? ¿Es por este tipo de cosas (aparte de otros factores), que las enfermedades cancerígenas se han desarrollado tanto en los últimos tiempos? ¿Hay música buena y música mala? ¿Música que nos sana y música que nos enferma?

Después de muchos años de experimentación, diversos científicos han comprobado que el mayor o menor grado de complejidad molecular y evolutiva de un ser depende de las frecuencias de energía que reciba su cuerpo.

¡Hasta la próxima!

Bibliografía

Nigel Stanford, “Cymatics”

Masaru Emoto, “El poder curativo del agua”

Cuencos Tibetanos México, “La meditación, la vibración y el sonido de los cuencos tibetanos”

Cherry Harrison Photography

Cimática, La vibración como principio del Universo Visible

Por Carolina Anton*

Ingeniera de sonido, sistemas de audio en sala y monitores con más de quince años de experiencia; ha colaborado con artistas y producciones distinguidos en más de veinte tours a nivel nacional e internacional. Ha mezclado para artistas como Kool & The Gang, Gloria Gaynor, Natalia Lafourcade, Mon Laferte y León Larregui. Actualmente se encuentra realizando mezclas en formatos de sonido inmersivo. Es cofundadora de la empresa 3BH, que desarrolla proyectos de integración tecnológica para estudios de post-producción y música en México y Latinoamérica y a partir del 2016 comenzó a representar a la organización Soundgirls.org en México, apoyando a las mujeres a profesionalizarse en la industria del espectáculo.