Músico, ingeniero y productor, Roy Cañedo ha sido baterista de la banda Thermo y cómplice en las gestiones musicales de Discos Intolerancia. Lo que surgió como un proyecto salvavidas para contrarrestar los efectos emocionales de la pandemia, se consolidó en un disco instrumental, grabado en casa y nombrado VRIL. “Empecé haciendo como cuarenta tracks y terminé sacando doce. Me valí de mi experiencia como ingeniero de sonido, pero sobre todo con la actitud de grabar con lo que se tiene. Usé una grabadora mp3 para capturar sonidos de la calle y de lo cotidiano, luego usé Pro Tools para extender el audio y generar tres cosas: el tiempo, bajar el tono y que el mp3, cuya peculiaridad en su compresión rara es que permite explotarlo para generar armónicos, me sirviera como base sonora, para tener un disco de diseño sonoro, ambiental y no musical”, revela Roy.

Inspirado en el libro de ciencia-ficción “Vril, el poder de la raza futura”, de Edward Bulwer-Lytton y el mes de abril, durante el confinamiento sanitario en la Ciudad de México, Roy se trazó un referente narrativo para dar límite a este trabajo: “Creo que en esta circunstancia, como es una experiencia colectiva, quizás nos está pasando a muchos esta reflexión y al estar encerrados sí se esté generando este Vril colectivo que no sabemos justo hacia dónde va, pero está generando una potencia creativa muy grande y creo que se está viendo con la cantidad de contenido que se produce y cómo se está consumiendo. Lo empecé a agregar a mi concepto y me permitió mantenerme ocupado de forma creativa más allá de la música, porque creo que ésta siempre tiene que contar algo. Cuando vi la cantidad de tracks que tenía, supe que podía ser un disco”, expuso el baterista y también cineasta.

Para Roy, grabar es un tema de instintos, experiencia y preferencias estéticas —tanto en lo creativo como lo técnico—, y así sacar partido de un set que incluye microfonía Shure (57, KSM32), Manley Reference, unos de juguete de Sony, otros como para dar discurso de Phillips, una interfaz Focusrite Safari 24 de cuatro canales, preamplificadores SSL de cuatro canales y monitores Adam S3A; el toque con el que se corona esa labor es saber acomodar el equipo y entender la física del sonido.

La mezcla y masterización de Vril también la llevo a cabo en su hogar: “Usé Pro Tools y los plug-ins de Waves, pero tengo una cosa con la que hice el master, el Wedge de Alesis, un multiefectos que se supone es un reverb, pero con él se puede controlar los parámetros en tiempo real y lo que fui haciendo fue remezclar al mismo tiempo que hacía el mastering, porque tiene limitadores, convertidores de 8 bits y con eso ya suena raro, distinto a lo que acostumbramos ahora. Entonces, entre la conversión de la grabadora de MP3 y la conversión de este equipo, se generaron efectos peculiares que para mí ayudan a dar una textura que no hubiera logrado si me iba directo a la cajita y los plug-ins. Me gustó mucho el resultado”, afirma Roy.

Con la certeza de saciar un momento distinto en su vida, Roy también se encuentra estudiando para proveer de nuevas visiones que enriquezcan cómo ayudar a la estructura de la gestión independiente: “El concepto de disco está cambiando mucho y creo que las herramientas y medios en que se comparte están formando una nueva estructura de lanzamiento. Tengo con este disco líneas temáticas, lo voy a dividir y cuando termine de hacer esas entregas, sacaré el disco en forma para así tener más pretextos de comunicación porque la forma en que se están consumiendo los medios pide estar generando contenidos muy constantemente”, concluye.

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Entrevista: Nizarindani Sopeña / Redacción: Marisol Pacheco