Con el lanzamiento de su disco homónimo —el segundo larga duración de su carrera—, el músico, productor, compositor y ganador del Latin Grammy colombiano, Juan Pablo Vega, nos deja conocer algunos de los factores clave en sus procesos creativos y sus perspectivas sobre la actual industria musical, una industria que él ha sabido entender muy bien y teniendo a la colaboración como un pilar muy fuerte.

“Siempre va variando la composición, no hay un solo modo de hacerlo; sin embargo, he podido detectar ciertos espacios y formas para poder construir una canción”.

De inicio: discos completos

“Mi génesis como músico ha sido escuchando discos completos; por fortuna empecé mi carrera con un álbum completo y con cierta ingenuidad, porque en ese momento no estaban en auge las plataformas digitales y se compraban los discos físicos y en línea. Después empezaron las transformaciones coyunturales y empecé a darme cuenta de que sacar álbumes podría no ser tan proactivo, porque el algoritmo le daba solamente importancia a dos o tres de 12 que hacía. Opté por hacer EPs, porque empecé a descubrirme como artista y a darme cuenta de que había muchísimas complejidades que me gustaba explorar y para mí era más fácil empaquetarlo así, con cuatro o cinco canciones. Saqué paquetes distintos para poderlos mercadear y para que tuvieran una vida propia”, expone el cancionista.

Equipado con herramientas vintage, como sus pianos Rhodes y Wurlitzer, además del Hohner Clavinet y un piano vertical, su batería Ludwig del 68, “de mis objetos súper preciados”, afirma el cantautor nominado al Latin Grammy y revela que para conocer no ha fijado una sola vía:

“Siempre va variando la composición, no hay un solo modo de hacerlo; sin embargo, he podido detectar ciertos espacios y formas para poder construir una canción. Tengo esta especie de cabeza mixta entre productor y artista y muchas veces, siendo productor de mí mismo, lo primero que hago incluso sin tener clara la letra, es la construcción del beat. Empiezo a grabar la guitarra que me gusta, el bajo y después me enfrento a un track ya un poquito construido al que le pongo letra y melodía; eso puede ser una forma y lo he hecho últimamente. Otra es volver a la construcción de canciones desde la guitarra y la voz, usando notas, grabando ideas y haciendo como una colcha de retazos con un poquito de cada nota de voz para ir construyendo la canción. Y tal vez una de mis formas favoritas es cuando hay cierta simpatía y sinergia entre dos cabezas: me gusta reunirme a coescribir y aliarme con otros compositores”.

“Hoy, donde hay procesos un poco más efímeros y se pueden sacar armonías de librerías digitales y construir una canción, yo busco llamar al músico y grabarlo”.

Versatilidad en la producción

Sin aplicar una preproducción como tal, el bordado de las canciones de Juan Pablo Vega parte de grabar en simultáneo sin proceso previo:

“Tengo mi estudio en Bogotá, que se llama Fishaman Records; es el espacio donde tengo todos mis equipos: monitores KRK, unos Adam 7X y próximamente daré el salto a unos monitores ATC. De micrófonos, me ha acompañado y me gusta mucho un Royer R-121 que adoro pero, el que últimamente me llevo a todos lados y me funciona es un SM7B de Shure; con ese y mi interfaz Universal Audio Arrow armo muchas cosas. Dejo para grabar después cosas como la batería y el piano, pero siempre apostándole, y me parece que es importante, a la grabación de los instrumentos. Hoy, donde hay procesos un poco más efímeros y se pueden sacar armonías de librerías digitales y construir una canción, yo busco llamar al músico y grabarlo; contar con esa voluntad en función de la música me parece preciosa dentro de la grabación. Tampoco es un absoluto para mí, pero trato por lo menos de exigirme y seguir llamando músicos”.

De eso deja registro el reciente álbum, que lleva por nombre “Juan Pablo Vega”: “Hubo músicos de distintas latitudes de Latinoamérica y grabamos a algunos en el estudio El Desierto —en CDMX—, como a José Antonio Márquez en la batería, Miguel Rico en los pianos; Orestes Gómez de Venezuela, Pablo González en el bajo, Abstin Caviedes en los trombones y bueno, la colaboración de gente como Vanesa Zamora, de México, y Esteman y Mabiland, de Colombia… gente que sumó muchísimo dentro del proceso de grabación, al igual que Daniel Bitrán y JC Vertti en la ingeniería de audio, que son como mi equipo en la construcción de este disco y que estuvieron muy pendientes del audio. En El Desierto grabamos como el 75 por ciento de él y lo demás en Medellín y Bogotá”. Tan crucial considera el colombiano la labor de Daniel Bitrán en el sonido, que a él dejó también la tarea de mezcla.

Desde el año pasado durante su aparición, el disco ha tenido promoción virtual debido a los tiempos de cuidado sanitario que corren, aunque ya ha tenido un par de conciertos en Bogotá. A ello se sumará una gira por España (Madrid y Barcelona) y luego, México:

“Estaré produciendo a Caloncho y estamos planeando una gira en marzo por Colombia; de ahí, una de las cosas que más quiero es ir a México, el país donde más hemos girado, incluso más que en el mío, y no veo la hora de volver y tocar para el público mexicano que es muy especial y ha sido un peldaño y columna de mi proyecto”.

Entrevista: Nizarindani Sopeña / Redacción: Marisol Pacheco

Juan Pablo Vega elige KRK

Habiendo sido criado en un hogar muy musical, el productor, cantante, compositor y guitarrista, después de ser nominado como Mejor Artista Nuevo en los Latin Grammy 2014, llevó su carrera musical al siguiente nivel al perfeccionar sus habilidades de producción, que lo llevó a ganar su primer Latin Grammy de producción musical en 2016 y su primera nominación al mismo galardón, en la categoría de Productor del Año en 2019. A lo largo de los años, Juan Pablo Vega ha producido y/o coescrito una variedad de pistas y álbumes para artistas latinos como Fonseca, Morat, Piso 21, Mike Bahía, Marc Anthony, Danny Ocean, Manuel Medrano, Monsieur Periné, Esteman, Fer Casillas, Alejandro Sanz, Debi Nova y muchos más. Como fanático de KRK desde hace mucho tiempo, el músico actualizó sus monitores de estudio CLASSIC 5 a los ROKIT 8 G4 de nivel y espera continuar creciendo junto con la marca.

“He tenido mis monitores de estudio KRK CLASSIC 5 durante mucho tiempo y todavía los uso como monitores de referencia en el estudio de mi casa. Aunque son pequeños, tienen unos graves hermosos y mis oídos confían en su sonido. Cuando actualicé a ROKIT 8 G4 para mi nuevo estudio, noté la diferencia en el sonido: tienen un tono plano y son fieles a la música que produzco, y definitivamente están por encima de la competencia. Con ellos implemento la aplicación KRK Audio Tools para tener una interfaz extremadamente intuitiva que me ayuda a aprovechar al máximo mis monitores. Como productor, necesito una solución rápida y fiable y los monitores y la aplicación KRK me dan lo que necesito”.