Javier es un profesional en la industria del entretenimiento que ha trabajado detrás de la música de bandas como Maná, y quien también ha sido coordinador musical para programas musicales de Televisa. También ha trabajado con Miguel Bosé, La Quinta Estación y Jessy & Joy en el rubro de management. Con una amplia historia que lo ha hecho ver su carrera (y su vida), de una manera distinta, Javier habla acerca de su desarrollo en el medio y de sus labores actuales, siempre orientadas, además de la música y el espectáculo, a ver por su bienestar y el de otros.

“Mi abuelo fue director de orquesta y director de banda en Yucatán”, comienza Javier; “yo crecí con partituras, entre instrumentos. Más tarde entré al curso propedéutico de la Escuela Nacional de Música, después de la Ollin Yoliztli. Siempre quise tocar batería, así que estudié en Casa Veerkamp, con la condición de que jugara tenis, porque tenía que hacer algún deporte como condición de mis padres. A los trece años hice mi primera banda de rock, como cantante y guitarrista. Después estuve con otros grupos más aquí en México con los que tuve oportunidad de relacionarme con Aleks Syntek, Memo Méndez, y ahí realmente me di cuenta de que como músico y cantante era muy malo” (ríe); “entonces me empezó a gustar el audio gracias a que Tony Méndez me comenzó a dar oportunidad de trabajar en Rockotitlán como ingeniero, los domingos”.

“Para ese entonces, en 1993, ya trabajaba haciendo audio para algunas bandas en las noches, así que puse un estudio de grabación. No recuerdo cuántos discos hicimos ahí, pero se llamaba Cusco Producciones. Por ahí pasaron desde Luzbel, Víctimas del Doctor Cerebro y Aurora y la Academia, entre otros, hasta que empecé a conducir un programa en TV Azteca que se llamaba Sobre-expuesto, pero también seguí con el estudio. En el 2001, ya habiendo trabajado con muchas bandas en vivo y en estudio, ya estaba haciendo audio para muchos eventos de Televisa y por azar del destino me llamaron para supervisar los programas Telehit, Ritmoson Latino y BandaMax como coordinador musical, con la instrucción de no meterme en la producción… y fue lo primero que desobedecí: a los tres meses, creamos La gira Universitaria de Telehit, que yo produje. En esa época fui papá, así que no podía solamente esperar vivir del estudio; me volví un ejecutivo y me fui a trabajar al corporativo de Televisa, donde no aguanté mucho tiempo”, recuerda Javier.

“De 2001 a 2008, llevé los canales musicales de Televisa y después abrí una oficina de management con Roxana Drexel, Fernando Pérez (ingeniero de Maná) y Luis Olmos. Ahí trabajamos con La Quinta Estación y Edith Márquez, entre otros, y al mismo tiempo hacíamos producción, como los conciertos en el Auditorio Nacional de la Quinta Estación, un DVD a Edith Márquez y muchos otros proyectos”.

El cambio que da la paz

Javier reconoce que su estilo de vida en ese entonces no le ayudaba mucho: “En ésa época (2006), fumaba mucho, pesaba 136 kilos y llegó un momento en el que mi salud estaba muy mal. Entonces hice un viaje a la India y a China a estudiar yoga. Al regresar a México la gente no se lo creía. Decidí mudarme a Miami e hice un cambio radical. Me quedé haciendo audio para muy poquitas personas; hice Viña del Mar para Maná y Rock in Río en España y en Las Vegas. Mezclé algunas cosas para Carlos Santana y otras para Maná, y de los artistas más recientes que he hecho han sido Jessy & Joy, Laura Pausini y Miguel Bosé, Maná, pero especializado en el audio para televisión. También incursioné en hacer programas de yoga para ese medio”.

Nuestro entrevistado continúa viviendo en Miami, y tiene dos hijos en la Ciudad de México. “Hemos empezado a producir nuevas cosas y actualmente estoy trabajando con Yamaha, con interfaces y equipo de grabación. Todo lo que hacemos actualmente con el software es espectacular: Maná en Rock in Río lo grabé directo a la laptop y honestamente, lo empecé a mezclar con mis audífonos en el avión, porque ya sabía yo que iba a usar ciertos plug-ins. Ahora manejo cerca de sesenta canales de audio con plug-ins y no hay ningún problema”, menciona; “una de las ventajas que hay en el mundo digital es el costo de las cosas, pero no todo es rosa, porque también es cierto que mucha gente perdió su trabajo”.

Respecto a lo análogo, Javier comenta: “Hice una prueba con un artista muy importante, de poner toda la batería en la consola física, una SSL. Grabamos, copié las ecualizaciones de la consola al software, vaciamos un LR de cada cosa y después de unas cinco o seis pasadas; ya no me acordaba cuál era cuál, porque existe  diferencia en amplitud y volumen, pero una vez que se masteriza (y más ahora que todo lo comprimen muchísimo), ya no se notan las diferencias entre lo análogo y lo digital”.

“El sonido de las SSL siempre me ha encantado para mezclar una banda de rock”, menciona Javier; “tuve mis preamplificadores API, con ruido sucio, pero muy lindo. Marcas como Yamaha han sido muy versátiles para mí. En eventos como Viña del Mar 2013 la hemos usado y nos ha funcionado muy bien. También me gusta trabajar con Cubase y para mí el paso a Cubase 9 fue fantástico; la librería de sus samplers está espectacular”.

Sobre lo que Javier cree del futuro de las personas quienes ahora quieren dedicarse el audio, él comenta: “Hay que estudiar mucho, leer mucho, y aunque las redes sociales enseñen muchas cosas, yo sigo creyendo que hay que bajarse el manual del software. Cuando tú lees, tienes que imaginarte algo distinto y por lo tanto encontrarás una manera distinta de hacer las cosas. La tecnología va a cambiar y va a evolucionar si tú evolucionas. Yo tengo grandes amigos como Francisco Miranda y Jorge Avendaño, gente que tiene sus estudios de grabación impecables y son muy profesionales”.

“Actualmente hago también contenidos de salud y aprovecho los viajes para hacer entrevistas a ingenieros y músicos sobre cómo y qué usan para sus labores. He entrevistado a gente como Ricardo Larrea, que hace música incidental para televisión y todo lo hace con samplers. Estuve también con Lalo Carrillo, baterista de Ágora, para que nos explicara cómo usa distintos softwares. Me encanta hacer este tipo de cosas, a la par de mi trabajo profesional”.

Protagonista de grandes aventuras, viajero sin descanso, Javier Olmedo se dio cuenta a tiempo de que valorar el cuerpo que la naturaleza nos dio trae la paz necesaria para afrontar todos los retos. No lo pierdan de vista.

Entrevista: Nizarindani Sopeña/Redacción: Michel Loeza