Contar con la presencia de una personalidad como Gavin Lurssen, que ha ganado varios Grammys y Latin Grammys en las categorías Álbum del Año, Mejor ingeniería y Mejor Álbum Histórico, así como premios TEC en el rubro Mejores instalaciones y Trabajo excepcional, gracias a su trabajo en su estudio Lurssen Mastering, siempre es un lujo, y continuando con el recuento de charlas realizadas a propósito de la más reciente sound:check xpo, toca el turno a este ingeniero de masterización, quién participó en el Programa Educativo de la Audio Engineering Society México, impartiendo una conferencia titulada Tecnología vs. Mentores, ¿quién gana?, presentada también gracias a The Latin Recording Academy.  
  El tema central de la conferencia fue analizar los problemas y soluciones que se han dado debido a que la tecnología está cada vez más al alcance de la gente. Hoy cualquiera puede crear, grabar, editar, mezclar y masterizar música prácticamente sin la necesidad de un maestro o mentor, y eso tiene consecuencias. Las fronteras entre esas distintas etapas están cada vez más borrosas. Es importante entender dónde termina una mezcla y dónde comienza una masterización, incluso desde el punto de vista del tiempo y el dinero. Es imperativo entender la estructura económica para poder permanecer en la industria y también considerar los cambios que se dan debido al acceso a tecnología (de alta calidad) barata y la práctica denominada compartir software.
La industria de la música se encuentra en una encrucijada. ¿Cómo ves el futuro? ¿Qué crees que se podría hacer para disminuir el problema que es a veces la práctica de compartir el software?
“Estoy convencido de que, de continuar, esta práctica acabará con las respectivas industrias. Hay una gran necesidad de motivar a la gente para que pague por el software y la música que usa y la motivación viene de los incentivos. Me gustaría pensar que en algún momento alguien encontrará la manera de usar las redes sociales, que son una forma de conectar a la gente, para lograr un programa de incentivos para que la gente aprenda el valor de los datos y de la labor necesaria para crearla, ya sea música o software. Así la gente podrá aprender el valor de las cosas que se pueden bajar fácilmente de una red y que son intangibles pero que la gente usa y al comprender ese valor, estarán dispuestos a pagar por ello”.
También sostienes que en el mundo hay pocos ingenieros de masterización. Háblanos un poco más de eso.
“Se trata de un campo altamente especializado y es difícil establecerse como un especialista en el procesamiento del audio. Sin embargo, en los últimos años ha habido un gran crecimiento en el interés por el trabajo de los ingenieros de masterización y eso es bienvenido con gusto, ya que la gente creativa que se incorpore a la industria contribuirá a la producción artística de la sociedad y eso siempre será algo bueno”.

¿Qué opinas de que la misma persona sea el ingeniero de mezcla y masterización de un proyecto?
“Es algo que ocurre mucho en la industria. Algunas veces los presupuestos obligan a que así sea y creo que está bien; es mejor que la música salga al público a que se congele por falta de presupuesto  para un ingeniero de masterización, pero existe el peligro de que se pierda la objetividad durante este proceso, ya que el trabajo de un ingeniero de masterización implica escuchar el proyecto completo cuidadosamente y encontrar qué se debe hacer para que suene mejor, y es difícil hacer eso si uno mismo lleva ya algún  tiempo involucrado con el proyecto, lo ha escuchado muchas veces y ha intervenido en su sonido”.

 
 
Un tema que llama mucho la atención es la re masterización de álbumes clásicos. ¿Cuál es el propósito de hacerlo y qué es lo que se hace?
“Esto es un arte. Esos álbumes van a parar a manos de la gente que creció con los discos originales y quieren revivir su juventud pero viven en el mundo de hoy; el secreto es lograr que revivan esos tiempos pero con un sonido actual. Antes no había la necesidad de empujar tanto los niveles de intensidad sonora y eso se encuentra en la memoria de la gente, pero también están influenciados por el sonido de hoy. Se trata de hacer que suene vintage pero bien para los estándares actuales”.

Háblanos un poco sobre tu trabajo en masterización para cine; ¿Has encontrado alguna diferencia en  una película de animación como Ratatouille y otra distinta como Across the Universe?

“A fin de cuentas es música. Los proyectos en los que he participado han tenido compositores excelentes. Los de Ratatuille son los mismos que los de la serie Lost y son muy buenos. Los proyectos para cine generalmente involucran música de orquestas grandes y hay que tratarlos de esa manera. Me ha tocado trabajar con grabaciones de excelentes ingenieros de grabación y en mi experiencia, lo mejor de colaborar en esos proyectos es que no ha habido la necesidad de empujar el nivel sonoro, sino que se escuchara bien”.

¿Qué tan lejos puede llegar la magia de la masterización? ¿Se puede hacer que algo que viene mal desde el principio suene bien?
“El trabajo no se hace más difícil. De hecho creo que es hasta más fácil cuando suena mal porque sabes qué tienes que hacer para arreglarlo, pero cuando suena bien hay que saber qué hacer y cómo. Yo lo veo así: lo mejor que puedo hacer por un cliente es que su proyecto suene como si yo nunca hubiera estado ahí. Si de alguna forma se llega al momento en el que tengo que ejercitar mi equipo y usar mucho procesamiento, empieza a sonar a que alguien estuvo ahí; si empieza a sonar así, siento que es mi deber llamar al ingeniero de mezcla y decirle que tal vez es necesario hacer ajustar eso”.

“Mi sonido sí tiene un color y cierto ambiente, no de una forma consciente de mi trabajo, sino en una manera que hace pensar en la música misma, sin que sea necesario saber mi nombre”.

“Por último, me gustaría decir a las nuevas generaciones de ingenieros en masterización que el tema más importante que veo es la desaparición de las fronteras entre los distintos servicios que proporcionan los participantes en un proyecto y que causa confusión, debido a que el equipo y la tecnología han reemplazado a los mentores y maestros”.

“Quienes se informan y acuden a los eventos de capacitación como los que AES organiza, saben que hay una necesidad de conectar con los demás y piden ayuda para mejorar. Los que van empezando necesitan construir una gran confianza en sí mismos; tienen mucho que escuchar y tienen que interactuar con mucha gente”.

Es muy importante seguir haciendo música y nunca debemos censurar nuestro arte. Es sencillo: para que la industria continúe es necesario pagar lo que cuesta desarrollar las herramientas que usamos para hacer nuestro trabajo y también lo que cuesta producir la música que escuchamos; sólo así se podrán hacer más y mejores equipos, para producir música nueva”.