Sin precedentes. La Fonoteca Nacional es la primera en su tipo de América Latina y se fundó por la necesidad de salvaguardar nuestra herencia sonora. El 12 de agosto de 2004, la Secretaría de la Función Pública (por medio de la Secretaría de Educación) cedió para su acondicionamiento la Casa Alvarado al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

Tras una intensa restauración y nueva obra civil, la Casa Alvarado y un nuevo Edificio de Preservación, la Fonoteca Nacional abrió sus puertas el 10 de diciembre de 2008.

Baluarte equipado con tecnología de punta
Para conocer a fondo la labor del equipo de investigadores, profesionales de la restauración e ingenieros, visitamos las instalaciones de la Fonoteca y conversamos con Eduardo Sánchez, Jefe del Departamento de Audio; músico e ingeniero en audio, quien así refiere las bondades de este Baluarte sonoro:

 
  “El trabajo está dividido en dos grandes partes: la primera y más importante es la realizada por el área de digitalización. Debemos tomar la señal exactamente como viene de los soportes de cinta, casete o disco; no se vale arreglarlo. Hay que preservar tal cual, intacto”, plantea Eduardo,” parece muy sencillo hacer las cosas pero en realidad no porque que hay ver el año de publicación de la cinta y ajustar la máquina. Cuántas cintas tengas, equivale al número de veces que vas ajustar; dependiendo de dónde, quién calibró y con qué”.

Uno de los factores clave, es revisar cuántas micras mide la cinta. ”Para usar la máquina correcta, hay una técnica que revela cómo está grabada”, señala: ”tienes que esperar algunos minutos para tomar la mejor decisión y evaluar si existe un problema electromagnético o un problema físico/químico que altere la escucha. Es muy complicada esa área pues lleva una parte de investigación y de inversión en tiempo para lograr que la cinta suene perfecta. Creo que nada más aquí nos podemos dar ese lujo. En TV o radio, nunca”.

Oídos alerta, los procedimientos
Para el trabajo de preservación de medios digitales, el uso de software especializado para almacenamiento e identificación, ha sido clave. ”Para el que distinguimos como nuestro Flujo de Trabajo A, que son cintas masivas, tenemos un software que se llama NOA”, expone el ingeniero y añade: “un programa de origen  austriaco que nos permite digitalizar tres cintas a la vez, con diferentes velocidades de sampleo, que puede trabajar como si fueran tres estaciones independientes”.

”El software genera tres copias de seguridad y una de escucha, para la Audioteca. Es bastante sencillo; tiene control de calidad, nos muestra una gráfica de lectura de ruido de fondo y correlación estéreo; aunque muestra cifras interpretativas y no conclusivas”.

Otro software se aplica para materiales conflictivos. ”Muchas cintas vienen encontradas: tienen información al derecho y otra al revés porque así las grabaron por error. Para determinar cuál es correcta, la mandamos al Flujo B. La digitalizamos de una sóla forma y, ya en el dominio digital, las empezamos a manipular; a ponerlas al derecho y ver qué pasa. Sin estresar el soporte”.

En esta labor, el apoyo en Pro Tools es necesario: ”Lo tenemos como interfaz de 96 kHz a 24 bits, que es el estándar que manejamos, trabajamos esta parte. Hacemos la exportación y finalmente la llevamos al NOA”, reitera el ingeniero. “Debe pasar por el NOA pues es nuestra entrada a todo el sistema de controles.

Valor histórico a la carta
Tras cumplir el proceso de archivo, la tarea de clasificación cierra el ciclo de esta encomiable tarea de preserva y difusión sonora. “Tenemos personal que se dedica a poner todas las fichas técnicas y el contenido a disposición del público; por eso tenemos que usar el software NOA para que la metadata (toda la información que se genera de cada archivo) y el audio queden ligados. Se generan las copias de seguridad en la base de datos de las cintas y se mandan a la Audioteca. Ahí pueden accesar y poner los nombres como si fuera una etiqueta de iTunes. ”Se pueden escuchar desde charlas con Octavio Paz, hasta discursos presidenciales, de radio o colecciones privadas”.

Para audiófilos
La manipulación de registros para fonógrafos y gramófonos implica, desde luego, un tratamiento aparte y, por la delicadeza del proceso, se acaban de adquirir diferentes tipos de aguja. ”La recomendación es tomar la última tecnología y adaptarla, para que sea menos agresiva con los soportes. “Usamos diferentes medidas de aguja porque cuando hacían 78 rpm no había un estándar; cada quién diseñaba la suya y tuvimos que comprar un kit especial de agujas para reproducir lo que llegue”.

 
 
En el Departamento de Audio 18 personas se reparten la tarea de digitalizar, producir, restaurar y hacer audio en vivo; se hacen cargo de conferencias, hasta conciertos multi canal en formatos no convencionales (como lo son 12.2 o en 8.0), siempre en atención a lo que el artista que acuda a la Fonoteca requiera.

Las situaciones adversas que han enfrentado los acervos audibles en México afortunadamente sirvío para propiciar una institución dedicada a difundir, preservar, conservar y recopilar los testimonios sonoros. Su misión será hospedar una de las herencias más frágiles y desatendida del siglo pasado. Ahora, es tarea de artistas y visitantes darle vida a la memoria. La Fonoteca Nacional los está esperando.