Para toda la vida. Watagushu es un santuario adolescente con equipo world class. Dedicado a producir música original para audiovisuales, les pasa hacer demos de cuatro piezas y maquilar rock aguerrido. El talento humano está conformado por Jorge Vilchis (La Gusana Ciega), Alfredo Fernández (Mamá Pulpa), Lino Nava (La Lupita) y el ingeniero Luis Yáñez (Petróleo).  Cuatro experimentados guitarristas que han grabado con éxito en sus respectivos proyectos.

Desde el patio de recreo. Su historia nació en la secundaria, cuando empezaron a grabar con ayuda de Pablo Lach algunos ensayos de Santa Sabina. Ahí se les ocurrió su nombre: Watagushu, palabra inventada en lenguaje de la secu, código propio para decir cosas sin que nadie se entere.

En realidad no tenían local y hacían grabaciones con equipo prestado, pero después consiguieron una máquina de cuatro pistas y un poco de equipo histórico. Para prepararse formalmente, Luis Yáñez se inscribió a la carrera de Ingeniería Electrónica y a los seminarios de audio que organizaba Hans Mues de Estudios Tequila.

 
  Desde hace seis años, Watagushu es un espacioso plantel con audio profesional, gran equipo vintage, cabinas individuales y lo mejor del mundo digital. Lo mismo se enfoca en pre producir nóveles conjuntos, que a coordinar la maquila de los discos. Con el fin de conocer más sobre estas ventajas, visitamos este salón de música y conversamos con Alfredo, Luis y Jorge.

¿Podríamos hablar sobre el sonido que sale de aquí?¿Cómo está hecho el estudio?
Luis (L): “El diseño acústico lo hizo Héctor Castañón. La idea fue tener un cuarto de control como los de antes: grande y con los altavoces empotrados a la pared. Quisimos bocinas de tres vías, como se mezclaba Led Zeppellin”.

“Fuimos a un estudio que había hecho Héctor con las bocinas empotradas y estuvimos oyendo a Steely Dan. Las cosas que se mezclaron así, se oían bien en el campo cercano. Actualmente, todo mundo mezcla en campo cercano y a la hora que ponen la canción en un PA en algún antro o lugar más grande, la mezcla se destruye. Se botan cosas”.

¿Y las cabinas de grabación?
Alfredo (A): “Queríamos hacer sesiones de grabación en vivo, con cada músico en un cuarto y sin contaminación sonora. A Héctor le pedimos que hubiera cuartos con sonidos distintos. El de grabación más grande tiene el techo muy alto y cuando lo estaban haciendo él se dio cuenta: ‘te va a salir caro hacer un cuarto tan alto’. Y Luis dijo: ‘necesitamos que sea así, para que haya espacio y un sonido distinto”.

Vendría otra idea de Luis: “hacer ciertas paredes de ladrillo, que dan un tono muy particular. Hay otros cuartos muy secos, encerrados, para otro tipo de sonido. Queríamos tener opciones donde grabar voces y pensamos: ‘vamos a aprovechar el pasillo; podremos tener ahí a un guitarrista con su amplificador y otro acá. El vocalista al pasillo y el baterista en otro cuarto. En el control room, al bajista por línea. Grabamos en Pro Tools y si ensayaron bien, registramos un disco en medio día”.

 

¿Cuáles son las estrellas de tecnología en el estudio?
L: “Las joyitas son los preamplificadores API, Universal y Vintech Audio, que es una especie de Neve. El Tape Delay también es una joya, así como la grabadora de cinta. El reverb Fender es de los años cincuenta y nuestra colección de amplificadores y guitarras también es vintage, así como los micrófonos RCA, los Neumann y los over heads de la batería. El espacio también es una joya… y Luis”.

¿Qué otros servicios incluyen?
A: “La idea es que, cuando lleguen grupos nuevos podamos pre producirlos en sus ensayos, que vaya alguien de nosotros para que cuando lleguen acá, estén perfecto y aprovechen todo el tiempo aquí. Nos enfocamos en que suenen bien, para que el día que llegue la sesión sea fluida y los tengamos menos tiempo”.

“Queremos dar un servicio integral. A partir del disco de Mamá Pulpa nos dimos cuenta que podemos ser nuestro propio sello. Aquí los grabamos, editamos, post producimos y entregamos discos; si necesitan más, se hacen más, y así el grupo puede ser su propia disquera”.

 
 
Watagushu ofrece
Composición, musicalización para cine o televisión y producción de música de todo tipo, como la regional mexicana: “generamos una librería de música tradicional. En el mundo existían librerías de todo tipo; pero no una de música mexicana. Hicimos la primera y a partir de eso podemos generar de otro tipo. Si viene alguien y quiere una librería de reggae, perfecto: tenemos músicos y equipo. Podemos generar música de los años veinte, un cuarteto de cuerdas o lo que sea”, comenta Jorge Vilchis.

Para terminar: ¿cómo ha sido tener en sus filas como socio a un músico como Lino Nava?
A: “Los tres nos preguntamos: ‘¿quién nos puede traer súper poderes?’. Analizando, dijimos: ‘los de Lino son perfectos’. Es el embajador del rock nacional; porque lo encuentras en todos lados y es una personalidad del medio, con mucha presencia. Es un guitarrista dotado y comparte nuestra onda de coleccionar guitarras, sintetizadores y bajos clásicos. Lino había comprado un mini estudio; pero tenía muchas ganas de tener uno más grande. Hace un año y medio que está con nosotros”.

Refrescante. Entre la distinguida clientela que ya vivió una Experiencia Watagushu, se encuentran Amandititita, Pardo Vandaik, Polen, La Gusana Ciega, La Lupita  y Mamá Pulpa.
       
                     Redacción: Víctor Baldovinos