Con tres años de existencia, Seigan es una banda en formato de power trio que fusiona electrónica con rock y progresivo que encontró en la labor de divulgación del científico Carl Sagan una fuente de inspiración para nombrar al grupo y llevar su mensaje con un contenido musical. El grupo participó en la edición 2021 de la convocatoria Disrupción de Bandas del programa “Tracker”, que se transmite por la radio de la Universidad Iberoamericana (Ibero 90.9), cuyo premio fue grabar un EP en Estudios 19.

“Afortunadamente, tanto la audiencia como los jueces se fijaron en algo de nuestra música que se hacía distinto y así llegamos a Estudio 19”.

“Tracker” tiene la dinámica de transmitir sonidos de bandas independientes y nuevas, además del concurso para que graben en Estudio 19 su primer EP. Teníamos un demo preparado y decidimos entrar a la competencia, que estuvo muy reñida, con músicos muy capaces y profesionales. Afortunadamente, tanto la audiencia como los jueces se fijaron en algo de nuestra música que se hacía distinto y así llegamos a Estudio 19”, hace recuento Isaí Mendiola, integrante de Seigan.

La banda es un proyecto con background electrónico y dub armado en Ableton, que funciona como base electrónica para hacer rock y añadir tintes progresivos e incluso un poco de metal; su referencia viene de las bandas de los años noventa post punk y grunge. El EP que grabaron fue de cuatro canciones: “Enki”, “Fire Stella”, ”Drone Ehécatl” y “Baja Bat”, música cuyo mensaje es de reflexión sobre la naturaleza y cuestiones filosóficas, bajo la producción de Rodrigo Mendoza y Luis René “Boro” Cárdenas en la ingeniería de grabación, mezcla y masterización.

Salir de la zona de confort para evolucionar

Ésta fue la primera experiencia en estudio para Seigan, que entró a sesión en tres momentos distintos de la convocatoria (un live tracking, un multi tracking y finalmente la grabación del EP), como comparte Isaí:

“Sabíamos de lo legendario de Estudio 19; nos voló la cabeza cuando supimos que ganamos y la experiencia fue incrementándose hasta que llegó el momento en que tuvimos el estudio para nosotros. Esto no hubiera sido posible sin el apoyo de “Boro” y Rodrigo, que son dos maestros con los cuales nos sentimos súper agradecidos y emocionadísimos de trabajar”.

“Rodrigo entendió la música que estábamos tocando de manera súper directa, nos sorprendió esa conexión cálida con él. Desde que entramos al estudio por primera vez se mostró muy propositivo y para nosotros fue salirnos de la caja y escuchar cómo el oído de alguien puede llegar a influenciar lo que estás haciendo de manera tan positiva. Rodrigo nos dio también la confianza hacia nosotros, hacia lo que estábamos haciendo y, sobre todo, el bagaje que tiene musicalmente es de una persona profesional y un músico muy entregado. Fue una experiencia muy padre trabajar con él, nos dejó un sabor de boca muy bueno, para  seguir haciendo, creando y saber hacia dónde vamos”, expone entusiasta el músico.

“Entonces llegas a Estudio 19, lleno de historia, y trabajas con dos leyendas de la música mexicana que lo dan todo y, realmente debo decir, la experiencia nos cambió”.

Transformación total

La sesión se hizo con todos tocando haciendo seis tomas por tema. “Boro” pudo experimentar con equipo que no había usado de Estudio 19 y así proponer un sonido que le gustara a ambas partes (productor y grupo); así relata su labor:

“La propuesta se prestó artísticamente. Es la segunda vez que hacemos mancuerna para este proyecto Rodrigo y yo y nos entendemos bien. Al ser una banda con más cosas electrónicas, nos enfocamos en microfonear las guitarras y bajos, los elementos acústicos que trajeron. Usamos Shure, Audix y Electrovoice; pasamos la señal por Pultec, Neve y reverbs que para mí fue el aderezo de este disco analógico, junto con equipos como Lexicon y de TC Electronic. Por el concepto y dotación de instrumentos, además de la confianza, el atractivo con ellos fue usar reverbs, todas de hardware, que le dieron el espacio y la definición necesarios al proyecto; fue el adorno que llevamos al sonido de estos muchachos”.

En la mezcla se cuidó ese tratamiento cargado de ambientes, con reverbs y delays, que logró darle continuidad a los temas, con el extra de haber pasado la mezcla final por cinta analógica. La masterización también quedó en oídos y manos de “Boro”. “Para la canción con instrumentos prehispánicos (tres flautas hechas artesanalmente por un maestro otomí, un huéhuetl, además de una jarana), pusimos microfonía en estéreo para hacer el sonido en movimiento desde la grabación; esa fue parte de la propuesta que benefició mucho”, apunta el ingeniero de grabación y educador.

Con la planeación en el punto de tener listo el material para subirlo a plataformas, hacer un tiraje en físico y prever alguna presentaciones en vivo, la banda ha llevado su propuesta a un nuevo nivel de riqueza sonora; uno que sólo hace posible la experiencia y recursos de un lugar como Estudio 19:

“Vivimos una era donde uno ve tutoriales y nos autoeducamos, pero eso es muy limitado en cuanto a lo que crees que está bien respecto a un sonido que ya tienes viciado y estás acostumbrado a oír. Entonces llegas a este estudio lleno de historia y trabajas con dos leyendas de la música mexicana que lo dan todo y, realmente debo decir, la experiencia nos cambió: nos dimos cuenta de que el sonido tenía muchísimas más posibilidades, vivía como en una caja un poco cuadrada y de pronto se hizo redonda y tenía curvas, sonidos por aquí, por allá, paneos, reverbs y delays… fue una fiesta de música ambiental con rock and roll y muchísimas cuestiones que nos dejaron sorprendidos. La transformación que tuvo fue total”, afirma extasiado Isaí.

“Por el concepto y dotación de instrumentos, además de la confianza, el atractivo con ellos fue usar reverbs, todas de hardware, que le dieron el espacio y la definición necesarios al proyecto”.