Todo por ellas. Con su voz, Ely Guerra cura y protege a la chicas que se van de casa. La sirena rockera les anuncia una tranquila llegada a Puerto Vallarta a quienes estén escapando del tedio y los compromisos con lo establecido.
 
Hada hot & spicy. Compositora instruida que domina la guitarra Gibson, Pro Tools y los efectos vintage, Ely conoce los hechizos para volver a los orígenes. Como boomerang, concluye sus giras donde una vez las inició, y esta vez convirtió al escenario del Teatro Metropolitan en nuevo muelle. ¿La siguiente travesía? Un DVD en vivo con sus grandes éxitos a ritmo de jazz.

Producción guerrera. A las cuatro de la tarde todas las luces ya están arriba, los micrófonos abiertos y los proyectores enfocados por un nutrido staff que trabaja desde la media noche. Cuando llegamos a la calle Independencia del Centro Histórico del Distrito Federal, se siente una calma brisa. La que sopla solamente cuando las cosas van a tiempo.

Navegantes de la luna. Con la intención de conocer a los secretos del montaje, nos reunimos con la tripulación de Ely y conversamos sobre una bitácora que implica una coordinación cronométrica.

 
  Miriam Rodríguez. Jefa de producción
Su entrada a la industria del espectáculo fue casual: en 1994 su amiga, la productora Liz Gil, la invitó a trabajar y se convirtió en su maestra. Con Ely ya lleva dos años realizando su show.

En el Metropolitan: logística complicada. “Fue cuestión de reunirse con las distintas partes y ponerse de acuerdo con quién grabaría (Sala de Audio con Salvador Tercero), los del video en DVD y los camarógrafos”. A decir de Miriam, “lo más importante era juntarnos para que cada uno expusiera sus dudas y nosotros pudiéramos hacer lo técnico; todo como ellos lo requerían”.

Se empezó con la iluminación. “Porque necesitábamos tenerla arriba para poder trabajar en el escenario”, comenta la jefa de producción, “visualmente, se tuvo que preparar un diseño lumínico que acomodara a la televisión, porque el show normal es rockanrolero y con más movimiento”.


Gala de variedades. “De entrada, prepararon un set-jazz que nunca habían tocado en vivo; muchas canciones las hicieron en esas versiones. Creo que fue un concierto muy agradable y con la sorpresa de que Ely cantó jazz, con un sonido relajado”, describe Miriam, “esos fueron los retos que enfrentamos, trabajando desde las doce de la noche sin parar”.

Fueron 50 voluntades trabajando, “entre técnicos de video, escenario, luces, la gente del Metropólitan que siempre ha sido muy amable con nosotros”, reconoce la jefa de producción, “y siete personas de Sala de Audio. Fue un plus que se grabara para el DVD porque pusimos más empeño: el sonido tenía que ser impecable”. Miriam se despide: “Ely es amiga de Salvador Tercero. Han trabajado en proyectos y con la amistad que tienen desde hace años, ella no dudó en llamarlo”.

Chicho Juliano. Iluminación
23 años de brillar. El reconocido diseñador, quien operó una consola Avolite Expert con el software Titan durante el concierto de Ely, explica: “Fue un show bastante especial porque se grabó un DVD y hubo que tomar otras precauciones con respecto al de todos los días”.
 
Chicho enfoca: “Tuvimos todo nivelado con cámara. Sí: usamos correctores para tener la temperatura de color adecuada a cuadro. Nos juntamos con la gente de video y empezamos a ver que las trusses tuvieran diferentes alturas por la ubicación de las pantallas, lo que previmos juntos”, alumbra.

Lo mismo fue con la iluminación convencional de 60 Pares 64, 20 Leekos y Striplights, que con las robóticas Martin Professional MAC 101 LED wash y spot CYM 400: “para el video hubo que hacer un balance de todo, porque las cosas después podían verse mal”. Chicho evalúa: “es un trabajo en equipo”.

Adriana Arriaga. Video
“En este concierto cumplimos dos años de manejar la imagen de Ely; ha sido una gran aventura. Arrancamos con toda su confianza y hemos crecido mucho Jorge Orozco, Bernardo de la Rosa y yo. Nos ha dado el espacio para poder experimentar, hacer locuras sin restricción y hemos llegado a tener buenos logros”.

A cinco cámaras. “Entre las de grúa, tomas cerradas y abiertas. Son cámaras Canon 7D y 5D, Sony y Panasonic P200. Las switcheamos con un Emicast de Sony”, resume la videoasta, “tenemos en la mezcla de medios tanto animación previamente hecha y circuito cerrado, como video en reacción interactiva (Streaming Live Video)”.

 
 
Con el circuito cerrado. “Alimentamos computadoras Mac G5 y Mac Pro para registrar el audio por canal para hacer cosas audiorítmicas; procesamos la imagen y la regresamos a tres pantallas redondas; todo en tiempo real”, se despide Adriana.

Hugo Cuéllar. Jefe de escenario
15 años esforzándose. Hugo comenzó siendo asistente con Santa Sabina durante la gira del CD Símbolos en 1995. Más adelante, organizó los destinos del escenario para La Gusana Ciega, Eugenia León y Susana Zavaleta. “Ely toca con un amplificador Fender Twin de los 60, increíble”, considera de entrada.

Acerca de las guitarras que pulsa la intérprete de La Habitación, el jefe de escenario cuenta: “una es la Gibson J-45 Flat Top también de los 60. La eléctrica fue construida por el maestro Eduardo Castellanos, con un corte Telecaster bastante interesante. Éste fue su último concierto con Ely porque se regaló en un concurso”.

Efectivos pedales vintage. “Ely usa un Wah Crybaby, vintage; un micro amplificador MXR, un pedal de distorsión Maxon SD-830, un Electro Harmonix Bad Stone, una especie de phaser difícil de conseguir  y el pedal de volumen”, concluye Hugo Cuéllar.

Gonzalo Peniche. Ingeniero de audio en sala
Escuela metalera. Gonzalo comenzó sonorizando grupos heavy extranjeros que el promotor Carlo Hernández presentaba en la Arena López Mateos de Tlalnepantla. Con 20 años de carrera, sus oídos han nivelado desde Ángeles del Infierno, La Gusana Ciega y Panteón Rococó hasta Timbiriche. Hace dos años que se embarcó en la nave de Ely Guerra.

Suerte: “En el Teatro Metropolitan tuvimos PA L-Acoustics V-Dosc y consola Avid Venue. Tuve la fortuna de ser en México el primer usuario de Venue”, se alegra Gonzalo, “en su momento, Benny compró la primera mesa. Antes de eso, llevaba diez años coleccionando plug-ins para mi estudio y fue un placer darme cuenta que puedo usar en vivo esas 150 licencias”, plantea, “y no necesariamente los propios de la máquina. Esto nos permite lograr un sonido particular”.

Plug-ins boutique. “Los recursos crecen. La consola se vuelve una herramienta más allá de lo que se pudiera esperar; lo mismo uso flangers o chorus, que otras cosas para vestirla permanentemente”, concretiza, “recursos que veíamos en foto y ahora existen en plug-ins del siglo XXI. Ya no suenan casi-como, sino muy bien”.

Según Gonzalo, jamás imaginó que los conciertos pudieran llegar a funcionar así. “Nunca pensé que se iba a matrimoniar el audio en vivo con la magia del estudio. Venue es mi consola favorita. La verdad, si tuviera que traer todo lo que está insertado, serían varios racks, conexiones y miles de variables. Eso no está sucediendo”.

Desde el susurro hasta el grito. “Básicamente, a Ely la traigo amarrada a mi dedo. Su voz es algo que voy controlando dinámicamente durante todo el show”, enfatiza, “uso compresión, pero es suave. Una compresión media. Lo demás es trabajo con fader: desde lo más matizado, hasta lo extremo”.

Juegos con el fader. “Cuando ella está en su momento de ocho cilindros, expulsando la voz, tengo que diluirla con la música; la pinto con efectos”, contrasta, “cuando está susurrando, subo el fader a tope. Sin duda, lo más dinámico en el show es la voz de Ely”.

Luis Quiñones. Ingeniero de monitores
Dos décadas sonorizando. Durante seis años fue parte de la empresa Meyer Sound México. Posteriormente, fundó Zero Phase Sound Designs Consultants, empresa que ofrece servicios de alineamiento, optimización y consultoría en audio; entre otros, para Magos Herrera, Moenia y Motel. Con la autora de Yo no llevaba cuatro años operando sala, pero en los últimos 24 meses, Luis ha estado al frente de los monitores.

“Lo que hicimos en el Teatro Metropolitan para monitoreo fue nuevo, en el sentido de que a Ely, estando separada del grupo, necesitamos cubrirla con más mezcla instrumental de la normal, porque está aislada”, muestra el consultor, “al mismo tiempo, tenemos que llenar los huecos del escenario por donde se pueda mover. Y estamos probando el formato trío de jazz”.

Avid Venue Profile en monitores. “Estas consolas son buenas”, señala Luis, “lo único que hicimos fue complementar con nueve monitores de piso Meyer Sound MJF-212”, y hace números, “manejamos un total de 12 mezclas: nueve para los MJF-212, el drumfill (dos altavoces Meyer Sound UPA con  un subwoofer 650P), los sidefills (un arreglo de dos cajas MSL-4 y un 650P por lado)  y  un gabinete L-Acoustics 215 para Cecilia Eljuri, guitarrista invitada”.

Sin in-ears. “Lo único que tuvimos fue un envío en audífonos regulares de cable para la batería”, detalla Luis, “que llevaron secuencia y clic. Hernán Hetch escuchó el drumfill, pero también la secuencia con clic en sus audífonos”.

Ely, con patrocinio Shure. “Tenemos microfonía de batería, voz y para su guitarra”, asegura el ingeniero sonoro, “el kit de batería es bastante completo: Un Beta 52 en el bombo de jazz, el 91 para el bombo de rock, Beta 56-A en los toms, 57 en las tarolas y tres overheads KSM-141”.

Luis Quiñones habla sobre su estrella, “para el amplificador de guitarra con Ely usamos dos micrófonos SM-27 de condensador que nos han resultado maravillosos”. Ella tiene un backline especial. “Siempre viaja con su Fender Twin vintage. Es un amplificador que suena muy bonito y los micrófonos SM-27 nos ayudan a captar la guitarra con calidez y precisión”, destaca.

“Para su voz estamos usando el KSM-9, pero todo es por cable. No hay nada inalámbrico”, y finaliza, “a Ely no le gusta el sonido inalámbrico, ya tenemos un tiempo usando esto y para su voz nos ha funcionado increíble”.

Salvador Tercero. Ingeniero de grabación
“Nos trajo Ely porque hemos grabado con ella dos proyectos en vivo y es nuestra alumna preferida”, califica Salvador, “fue madrina del centro de capacitación Sala de Audio y también cuenta con certificación en Pro Tools. Tenemos tiempo trabajando juntos; hay confianza y cariño. Desde la planeación, en cada detalle que fuéramos a requerir, ha estado muy pendiente, ordenando una planta de luz específica para nosotros y el audio; no tenemos ruido y estamos muy protegidos”.

Un sistema complejo. “Desarmamos el estudio y nos trajimos la consola Amec”, señala Salvador, “tiene una preamplificación exquisita, ecualización seria, es cómoda de manejar y suena muy rico. Manejamos un snake de tgres puntas en forma analógica para volcarlo a un sistema Pro Tools HD de 48 canales, más un respaldo en Alesis y una mezcla de referencia a la gente de video, para que puedan editar mientras se hace con calma la de 5.1 en estudio y empaten los dos formatos después”.

18 canales de preamplificación externa. “De bulbos; desde Focusrite, sistemas HHB, compresores, ecualizadores. Hay cosas vintage DBX”, recalca, “el montaje tomó siete horas, porque fue una conexión muy cargada, con 400 líneas de micrófono entrelazadas. Revisamos que todo llegara bien y a las siete de la mañana empezó el line check, verificando cada línea y conexión”, afirma Salvador.

“Eran las diez cuando entró el backline. Al mediodía hicimos la primera prueba de sonido y a las cuatro llegó Ely con el grupo. Grabamos el segundo sound:check para que ellos pudieran apreciar otra perspectiva”, concluye el fundador de Sala de Audio, “y lo maravilloso fue que hicimos las veces de una cabina de grabación; el monitoreo fue Dynaudio. Así, tuvimos la posibilidad de saber cómo sonará el proyecto final”.

Emocionante concierto. Sensual por ingenua, Ely Guerra cautivó a más de tres mil almas con derroches de energía en la voz y atrevidos pasos. Demostrando que el romanticismo con su público crece, la sirena jalisciense entonó Jurame, a capela y sin micrófono, siendo premiada con una larga ovación. Cantó sincopadamente Messy, You love me y Mi condición, para finalmente dejar encendida su dualidad rockero-jazzista. Hechicería de luna llena.