Tal vez se podría pensar que las producciones teatrales escolares son carentes de calidad, insípidas e incluso muy austeras. Se podría pensar que sólo sirven para cubrir un requerimiento curricular y que no tienen la mayor importancia; sin embargo, para el colegio Argos de Toluca nada de eso es verdad, considerando el desarrollo artístico de sus alumnos como una pieza fundamental en su educación. Es por esto que invierten fuertemente en capital humano, tiempo y recursos en general para una puesta en escena como la de “El Gran Showman”, presentada en el Teatro del Seguro Social de la capital mexiquense.

Vocación para encaminar las aptitudes

“Proyectos como éste tienen el objetivo de ser verdaderamente formativos”, afirma la maestra Karla Páramo, directora vocal del colegio Argos. El grupo responsable de la producción está formado por especialistas en cada una de las disciplinas que los alumnos deben desarrollar para una obra de este tipo, que es comedia musical. La dirección corre a cargo de Avisay Méndez, quien ha estado con la escuela desde hace siete años produciendo teatro, de los cuales los últimos seis han sido de comedia musical. La coreógrafa es la profesora Paulina Méndez, quien cuenta con amplia experiencia especialmente en el baile “tap”, mientras que los directores vocales son Gabriel Siles y Karla Páramo, quienes suman conocimientos en canto popular, canto clásico y técnica coral.

Los preparativos de la puesta en escena son un aspecto interesante en este proyecto, ya que involucra un proceso de muchos meses: “Lo que hacemos en el colegio es darles preparación a los alumnos durante medio año. Tienen dos profesores de canto, dos coreógrafos y clase de teatro. Posteriormente, el resto del año lo dedicamos al montaje de la obra”, afirma el maestro Isaí; “uno de los elementos que hacen este trabajo desafiante es el hecho de que no existen audiciones para participar en las obras, aquí entran todos los que quieren, se abre convocatoria y se recibe a todo aquel con el deseo de colaborar. Esto nos lleva a que las clases de desarrollo vocal sean grupales y no individuales como se usa frecuentemente, ya que el tiempo no lo permite”, relata la maestra Karla Páramo. “Esta obra ha sido especial, ya que hemos tenido que ensamblar partes a tres voces con jóvenes que jamás en la vida han cantado, así que Gabriel se encarga de transcribir las particellas, analizamos si es razonablemente posible para los alumnos que la canten y de ahí partimos”.

Aunque se trata de un musical con una estructura ya armada previamente, esto no quiere decir que sólo se pueda correr la obra canción tras canción, tal y como está. En vez de eso, se tienen que hacer adaptaciones que en momentos pueden ser muy complicadas. El maestro Avisay explica: “nuestra base son las pistas pregrabadas evidentemente; sin embargo, esto puede significar otro tipo de preocupaciones. Por ejemplo, a veces las pistas no dan el tono necesario; es ahí donde entra Gabriel y hace los arreglos necesarios. En el caso de “El Gran Showman”, solamente una canción está en español, así que una vez más, Gabriel y otros compañeros adaptan las letras originales a una versión en español, pero el resultado de esto es que en algunas ocasiones, el texto ya no va con la escena y es debido corregir, hacer cambios en el guión. Otro ejemplo más: debido a las necesidades específicas de la compañía, en muchas instancias introducimos personajes extra que no están originalmente en la obra, por lo que debemos hacer nuevas adaptaciones y frecuentemente incluso agregados para enlazar momentos. Así que todo esto en conjunto representa una ardua labor”.

La coreógrafa, la maestra Paulina Méndez, tuvo que enfrentar dificultades similares. “En este caso, también la tenemos que preparar con sólo una clase a la semana con muchos alumnos que nunca antes han bailado. El gran problema surge cuando tenemos que conjuntar el baile con el canto, porque la coordinación motriz puede significar una gran labor para cada uno de los alumnos. Y luego, simultáneamente debemos asegurarnos de que haya una actuación y una expresión en esa actuación”.

Arte y técnica en evolución

Técnicamente, los grandes desafíos se encuentran en el audio y en la iluminación, debido a que, por un lado, todos, absolutamente todos los alumnos llevan micrófono, y por el otro, el tiempo del montaje de iluminación es siempre muy reducido. Para cubrir esta necesidad se encuentra Federico Anaya, quien tiene una larga trayectoria en el campo del audio para teatro. “Desde la primera vez que contratamos a Federico hubo una excelente química. Entendió perfectamente de lo que se trataba esto y nos comunicamos de una manera muy fluida”, comenta el maestro Avisay, director de la obra.

El diseño de luces es responsabilidad de Avisay Méndez; no obstante, muchas otras personas están involucradas para entregar el producto que finalmente el público aprecia. “En un solo día antes del estreno se monta todo. No tenemos ninguna otra oportunidad para redondear y finalizar las ideas de iluminación. Previamente, el maestro Méndez nos comunica el concepto general de lo que tiene pensado para cada caso y nosotros pensamos en lo que podría funcionar, y es así como elegimos el equipo que vamos a llevar para el día del montaje. En ese momento tenemos la asistencia de todo el staff y ex-alumnos que estuvieron involucrados en la compañía en años anteriores”, comenta Federico, que emplea una consola High End Road Hog 4 y cabezas móviles Martin Mac Aura XB, seguidores de LED Chauvet y Pares 64 de 1,000 watts.

“El maestro Méndez es también quien nos hace llegar toda la información musical y los directores vocales son quienes nos indican cuántos micrófonos se van a utilizar, así como las entradas y las salidas, lo cual nos ayuda mucho en esta puesta en escena para poder grabar nuestras escenas de una manera más adecuada”, afirma Federico, quien hace uso de 36 sistemas inalámbricos Shure. “Posteriormente, preparamos todos los micrófonos con la misma ecualización para tener una base. Luego, individualmente, uno a uno, sacamos el sonido que mejor le acomoda; sin embargo, tratamos de tener todo de manera muy estandarizada, para que al momento de que grabemos cues y corramos la función, podamos tener la mayor eficiencia posible, tanto en sala como en monitores”. Todo esto es manejado desde una consola Digico SD8, la cual, según Federico, es una opción óptima: “la calidad de los preamplificadores de esta consola nos facilitan muchísimo el trabajo y sus funciones hacen que el proceso de mezcla y envío de audio sea mucho más intuitivo y eficiente”.

Por otra parte, los gabinetes elegidos para esta presentación fueron Martin Audio CDD15, Meyer Sound HP700 y PSM 2, así como db Technologies. “Consideramos que estos equipos se adaptan bien a esta situación, donde tenemos alrededor de 450 personas, y donde se necesita un monitoreo muy puntual, debido al tipo de micrófonos que estamos usando (Countryman B3 o Lavalier Shure Twinplex, por ejemplo). La sala ya la tenemos muy bien conocida; sin embargo, siempre hacemos un análisis acústico muy detallado, porque aunque el lugar es el mismo, las necesidades de la obra son diferentes, lo que podría ocasionar problemas”, relata Federico.

Con una producción escolar hecha con tal profesionalismo, no se puede dudar en asegurar que el colegio Argos está imponiendo un nuevo estándar en el arte dramático de este nivel, que aunque hecha por estudiantes, se pone en ello un empeño profesional, que quién sabe, tal vez puede entusiasmar a algunos alumnos a seguir una carrera en la industria del espectáculo.

Equipos para El Gran Showman

Sistemas sonoros

  • Martin Audio CDD15
  • Meyer Sound HP700 y PSM 2
  • db Technologies

Micrófonía

  • Countryman B3
  • Lavalier Shure Twinplex

Consola

  • Digico SD8

Iluminación

  • Luminarias Martin Mac Aura XB
  • Seguidores Chauvet LED
  • PARes 64
  • Consola High End Road Hog 4