Basada en el libro “Ensayo sobre la ceguera” del portugués José Saramago, “Blindness” es una producción original del Donmar Warehouse Theatre de Londres, adaptada por Simon Stephens y dirigida por Walter Meierjohann, con la narración de Juliet Stevenson. Es una propuesta con un diseño que responde a la búsqueda por reactivar la vida escénica a través de una experiencia narrativa, sonora y luminosa, cuya temática es cercana al momento que vivimos en el planeta.

Apuestas de éxito

Los productores de “Blindness”, Carlos Carrera y Tina Galindo, en sociedad con Diego Luna y Luis Gerardo Méndez, apostaron por traerla a nuestro país y presentarla en el Teatro Insurgentes en la Ciudad de México, con Marina de Tavira como narradora, bajo la dirección de Mauricio García Lozano y Walter Meierjohann. La condición para que esto ocurriera fue respetar el diseño de producción, adaptándolo al teatro como ocurre también en recintos de Amsterdam, Hong Kong, Washington y próximamente, Nueva York y Toronto.

Al ser la iluminación y el sonido los protagonistas para dar vida a esta experiencia, son Víctor Zapatero (diseño de iluminación) y Miguel Jiménez (jefe de audio), quienes exponen la satisfacción de tener cabalmente y con éxito “Blindness” en México.   

La iluminación

La colaboración previa con Claudio Carrera y Mauricio García Lozano en diversas obras, llevó la invitación a participar para Víctor Zapatero: “Entre agosto y septiembre de 2020 empezamos a trabajar, tomando en cuenta que se trataba de hacer una puesta en escena basada en un montaje hecho en Londres que había que reproducir en México con las adaptaciones pertinentes para cada área y lo peculiar es que se trata de un montaje escénico y teatral sin actores, que tiene que ver con estar expuesto a la mitad de una crisis como la que estamos viviendo actualmente, que lo hizo un texto ideal para presentarlo y tener una lectura actual de todo eso que plantea el libro de Saramago en una situación real”, recuerda el especialista.

Con la documentación precisa de la obra recibida de Londres, por escenas, área y sus respectivos parámetros, incluyendo las medidas, intensidades de los equipos, así como su programación usando el programa QLab, Víctor cuenta cómo se hizo la adaptación: “Lo que hicimos, por un lado, fue montar todo el equipo a la manera que ellos indicaban, básicamente con tubos LED que parecen flourescentes y cambian de color, equipos que no tenemos tal cual en México pero que logramos adaptar. Hicimos las pruebas, el montaje y la programación, que básicamente fue grabar los cues de acuerdo al video y fotos de la puesta en escena. Se hizo una grabación que mandamos para revisión y todo funcionó perfectamente, cumpliendo el objetivo. Puedes ver el montaje en México o en Londres y será la misma experiencia”.

A través de videoconferencias se coordinaron los equipos creativos de ambos países de manera eficiente, dada la precisión con que está documentada la producción originalmente. “Ese nivel de documentación me recordó al que tuvimos con Robert Wilson cuando hicimos “Einstein on the Beach” en el Palacio de Bellas Artes. Teníamos fotos, video y notas muy específicos y lo mismo pasó con ‘Blindness’. Fue sorprendente, señala Víctor.

El equipo del Teatro Insurgentes para atender este diseño lumínico fue de tres o cuatro personas, los del recinto, más un programador externo. El montaje de las LED requirió un voltaje muy bajo, lo que debe cuidarse pues su instalación requirió de un sistema de cableado muy delicado que sube y baja de manera artesanal, ideado por Adrián Martínez, quien adaptó el diseño de escenografía haciendo una estructura, un cuadrilátero por encima del público que sube y baja, está dividido en dos, con una viga a mitad del escenario. Esencialmente son dos rectángulos que dos o tres técnicos desplazan con poleas. 

“Creo que el momento de mayor satisfacción fue cuando vi la obra con público; es decir, de ser una instalación vacía donde te colocas unos audífonos y haces una experiencia de luz muy fuerte, realmente entendí el diseño cuando hubo público llenando el espacio, emocionándonos. Ahí comprobé que el diseño funcionaba a la perfección, cuando es percibido por el público y es más fuerte cuando no hay actores porque cuando hacemos un diseño de iluminación y estamos en ensayos, te emocionas con los actores en el escenario. El diseño me pareció muy inteligente porque va llevando y acompañando la historia que entra por los oídos y que, gracias a eso hay un trabajo de imaginación muy grande de parte de cada espectador, como sucede con el libro. Con la luz, esos acentos de emociones o de espacios y sensaciones se incrementan porque son sorprendentes y van acompañando toda esta narración”.

Este proyecto me ha llevado a buscar la experiencia directa del espectador con la luz y en ese sentido me parece que hay un panorama fascinante y necesario, porque desde hace unos años me estoy dando cuenta que en mi caso, que manejo la luz constantemente, vivo experiencias emocionantes dentro del escenario porque están los actores y me involucro con ellos dentro de un diseño de luz, pero ahora sé que el público también necesita este tipo de experiencias directas con la iluminación. Creo que se abre una puerta muy grande para tener nuevas experiencias directas de sonido y luz con el espectador; es la forma en que está evolucionado el trabajo de varios diseñadores a nivel internacional con piezas inmersivas”, finaliza Víctor.

Miguel Ángel Jiménez

 

Claudio Carrera

Víctor Zapatero

Diseño de audio

Miguel Ángel Jiménez ha colaborado con Claudio Carrera en proyectos como “Privacidad”, “El Hombre de la Mancha”, “Sugar” y “Hello Dolly!”. De hecho, “Privacidad” fue un ejemplo de sonido inmersivo con un sistema 7.1.2, también en el Teatro de los Insurgentes: “Desde ahí hicimos mucho clic y cuando supe de qué trataba “Blindness” entendí de lo que se trataba”, expone el también fundador de Iberia Sound, empresa que funge también como patrocinador de esta instalación escénica.

El diseño sonoro de “Blindness” se hizo en el Donmar Warehouse Theatre, por Ben y Max Ringham, incluyendo la música y los efectos, grabados con un micrófono binaural, para lo que se marcó con ello un trazo escénico. La tarea de adaptación inició con tener la narración de Marina de Tavira en Londres: “Ella fue a grabar allá porque, al final de cuentas, ya tenían el know how de cómo lo habían grabado originalmente y Mauricio García Lozano, a distancia, la fue dirigiendo en español- inglés-español, para comunicar todo. Es un trazo donde, si la actriz se aleja del micrófono, se tiene la sensación del espacio. Fue una cuestión muy física, realmente actuó, gritó y  se desplazó, posicionándose en el lugar para sentir que el sonido viniera de distintos lugares”, relata Miguel”.

“Todo eso se logró en la grabación que hicieron en Londres y mi responsabilidad como diseñador de audio para “Blindness” México comenzó con recomendaciones como la de ocupar otro sistema de audífonos porque ellos usaron inalámbricos, que si bien puede ser novedoso, al probarlos acá no era lo más conveniente en cuanto a calidad de sonido, ya que había una pérdida por la compresión de transmisión inalámbrica, aparte de que en el teatro en Londres el aforo era para cuarenta personas máximo y aquí son cien personas, además de que los problemas de radio frecuencia que nos pone más vulnerables a que se pueda cortar. En fin, fue una conversación que tuve con Claudio Carrera, que afortunadamente es una persona muy comprensible y que le gusta la calidad del sonido”.

Otras soluciones de audio, derivadas de optar por audífonos alámbricos, fue esconder el cable para lo que nuevamente, Adrián Martínez, con el apoyo de Guillermo Rubio, jefe de audio del Teatro Insurgentes, armaron un doble piso, creando una instalación subterránea donde la gente pisa. Se agregaron también amplificadores de audífonos para que la señal no baje y se mantenga homogénea: “Esa fue una de las implementaciones, mientras que otra fue que, como en este diseño no solamente escuchas por los audífonos, hay un sistema surround en el escenario, porque la gente está sobre él y el sonido envuelve a todas esas personas que siempre tienen puestos los audífonos”, explica Miguel.

“Lo anterior da una sensación de profundidad y espacialidad de estar encerrado en un espacio más pequeño y a veces sentirlo muy amplio. Con el sistema surround se pueden oír efectos que se escuchan por arriba y los lados, se siente la lejanía y demás; la percepción del sonido no solamente es audible, sino perceptible. Hay cosas que sentimos, hay frecuencias graves o subgraves que las tenemos que sentir y literalmente hacemos vibrar el piso del Teatro Insurgentes. Es un sistema de subwoofers que no sólo debía calibrarse, sino optimizar para que todo esté en el nivel correcto”, detalla el jefe de audio de la puesta.

Esta experiencia está dividida en tres partes. En la primera, juega el surround; luego viene la segunda parte, cuando la luz se apaga y empieza lo binaural con el protagonismo del sonido. Llega la tercera parte, donde la mezcla de la grabación de Marina de Tavira busca hacer sentir, que su voz cautive sin que la música interrumpa las palabras que está diciendo, al tiempo que sea lo suficientemente envolvente.

“Al final estamos muy complacidos de cómo quedó y creo que es una versión diferente. La misma gente de Londres lo dice: es otro ‘Blindness’ no sólo por el idioma, sino por la interpretación de Marina, gran actriz. Se trajo de allá y lo que hicimos aquí ha logrado potenciarla. En México tenemos un gran nivel para hacer teatro; luego se nos olvida que hay gente muy talentosa en nuestro país que puede lograr resultados impresionantes. Nuestro nivel es muy competitivo y como latinos tenemos una ventaja enorme que es esa sensibilidad; cuando conjugamos esta parte de técnica con sensibilidad, potenciamos mucho las historias y creo que aquí hemos logrado un gran resultado”, concluye Miguel, dejando en claro que los nuevos caminos que la industria del entretenimiento ha creado, potencian todo el talento del que somos dueños.

Entrevistas: Nizarindani Sopeña / Redacción: Marisol Pacheco