Ejemplares. Son la organización que nació de un movimiento genuino por ayudar a quienes más vulnerables dejó el paro total de nuestra industria por la crisis sanitaria que comenzó el año pasado. Sin recursos para llevar alimento, cubrir servicios, continuar tratamientos médicos o atender emergencias de salud, los llamados jalacables expusieron la fragilidad del modelo que hace funcionar la maquinaria del show business y que requiere de infraestructura para dar soporte a su principal capital: el humano.

Esto es sólo el comienzo

El grupo que en redes sociales fungía para discusiones en torno a la actividad profesional hace ya algún tiempo, fue la punta de lanza para establecer un sistema de comunicación que permitiera brindar ayuda financiera, moral y sanitaria. Coordinados, entre otros, por Óscar Saldaña, Eloísa Romero y Edgar “Chicarcas” Hernández, esta red de cooperación, voluntariado, gestión, cabildeo y, próximamente, capacitación, emprende el camino hacia la formalización para consolidar su visión de ser una entidad que marque el antes y después para todos los involucrados en la cadena creativa que hace posible la cultura y el entretenimiento en México, con la ayuda de aliados como la Fundación Luigi Balestra. Habla su fundador, Luigi Balestra:

“Tengo más de treinta años en el ambiente artístico y más de veinte como empresario productor de espectáculos. En toda mi vida y carrera he tenido esa misión de ayudar y en 2018 pude culminar el sueño de tener mi fundación, con un objeto social amplio que busca servir a diferentes causas. Cuando empezó la cuarentena, vimos como esta Industria, que pensábamos era la más fuerte y en la que nos creíamos intocables, se detuvo. Llevamos más de un año sin tener trabajo, porque en esto se vive por proyecto, día a día, y están involucrados desde el jalacable hasta el ingeniero, el técnico, el rigger, las empresas de producción como es mi caso también, y obviamente los artistas”. 

“Han surgido muchísimas organizaciones e iniciativas durante estos tiempos complicados; sin embargo, Labor Social Jalacables ha sido una de las pocas que desde el día uno a la fecha se han partido el lomo por ayudar a muchísimas personas con despensas, tratamientos médicos, las subastas…por eso les ofrecí usar mi fundación, pues sigue habiendo muchas necesidades mayores que no se alcanzan a cubrir con las donaciones que han venido dando diferentes personas. Hoy necesitamos poder tener recursos de gobierno, compañías o personas a las que podamos darles recibos deducibles de impuestos”.

La importancia de esto radica en que ante la inacción gubernamental, la pulverización de los esfuerzos buscados a través de la iniciativa privada, lo que se necesita en primera instancia es la unión como gremio, “menos banderas y más solidaridad, más humanidad”, como afirma Óscar. “Esta labor no es para reconocimiento, agradecimiento, ni beneficio económico de alguno de nosotros. Tenemos que sentirnos más como seres humanos y entender que estamos conectados. Todos los involucrados en Jalacables Labor Social Nacional sentimos una enorme satisfacción de cooperar para que llegue la ayuda a nuestros compañeros. Tenemos más de treinta años en esto y así como nos reconocemos al llegar al show como si fuésemos una gran familia (artistas, managers, road managers, crew), necesitamos cooperar hacia una nueva manera de ser solidarios. Han apoyado varias empresas del medio, pero es mucha la necesidad; actualmente operamos desde la Ciudad de México, pero tenemos grupos que cubren todo el país, desde Tijuana hasta Uxmal, y por ello queremos tener la opción para manejar más recursos y continuar”.

Labor social de alcance nacional

Entre las acciones más recurrentes de Jalacables Labor Social está la entrega de despensas, pero también se han coordinado subastas y próximamente se trabajarán líneas de acción que capaciten, den bolsa de trabajo y armen una red de trabajo alterno para los colegas; de esto habla Eloísa Romero:

“Al principio tomábamos las donaciones para comprar los alimentos, medicina o lo que se requiriera; usábamos cuentas bancarias personales, poníamos para la gasolina y lo que hiciera falta. Con la ayuda del ingeniero Eduardo Díaz seleccionábamos los casos más urgentes, pero no han dejado de llegar y el tipo de necesidades es muy variable: desde alimentación, atención médica de diversa índole, accidentes, situaciones psicológicas e incluso legales; por eso empezamos a tocar base con nuestra presencia en la Cámara de Diputados y la Secretaría de Economía, pero si no estás en un sindicato, asociación o algo que pueda comprobar que contribuyes con impuestos, no existes”.

“Por eso, cuando Luigi Balestra me dijo que tenía su fundación, le reiteré nuestro respeto como compañero y gratitud por poner ahora esta opción para nosotros. Él ha estado desde el principio, también tuvo su proceso personal y ahora lo que quiere es que ayudemos a más personas, además de crecer y consolidarnos concluyendo la emergencia sanitaria para tener acción con distintos proyectos”.

Sumar a la Fundación Luigi Balestra permitirá generar recibos deducibles; así, los recursos que lleguen y se generen estarán monitoreados y auditados, con los aspectos legales requeridos. “Esa es ahora la fuerza que le podemos dar a Labor Social Jalacables; manejar los recursos a través de la fundación que no puede dar efectivo, sino cubriendo pagos como cuentas de hospital, compra de alimentos y demás. Yo soy el más agradecido en que me hayan aceptado entrar a esta organización, ahora familia, porque la unión hace la fuerza”, detalla Luigi.

Estrategias durante y post crisis

Una llama de adrenalina y pasión es la aportada por “Chicarcas”, quien además de estrenarse como repartidor de buenas nuevas todo terreno y maestro de ceremonias de las subastas, piensa desarrollar torneos deportivos, bazares y cajas de ahorro para fomentar la auto sostenibilidad y el ahorro de sus colegas: “Tristemente nos dimos de cuenta que somos un gremio descuidado por las autoridades; que si bien somos una gran familia sobre los escenarios, tenemos que sacar un aprendizaje de todo esto. Tenemos que tener por nosotros mismos una base de ahorro y mejores condiciones de trabajo. Pensamos que esto iba a durar mucho menos y en muy poco tiempo, muchos compañeros ya no tenían dinero, de manera que tenemos que poner foco y atender esas cosas”.

“Somos gente muy creativa y no paramos de tirar ideas; estamos tratando de cerrar un bazar para que los técnicos vayan a vender sus cosas y sigamos obteniendo medios para armar las despensas. La realidad es que nos falta unión y empatía; es triste que la gente no sepa y empiece a atacar sin saber ni entender, pero Labor Social nació en estos tiempos complicados y se quedará para poder seguir ayudando a los técnicos; a mí me interesa mucho que nos eduquemos en temas de dinero, aprender a ahorrar”, puntualizó el experimentado stage y production manager.

Además de los bazares y torneos deportivo, Elo está trabajando en jornadas culturales, festivales y semanas específicas como una dedicada a mujeres en el gremio, donde tanto los técnicos como sus familiares puedan acceder a capacitación y talleres de diversa índole. “Somos gente que trabaja y ahora lo que buscaremos es con quién aliarnos desde universidades, asociaciones o empresas que patrocinen. Pensamos en armar eventos donde se crucen artes como el cine, la foto, la música, la moda y la gastronomía. Estamos viendo todo eso que por ahora parece un sueño y también aterrizando la parte legal; queremos ser una fundación bonita que atienda estos proyectos unidos por una fuerza que nos ayuda a generar ese impacto que trascienda: desde el ámbito moral, psicológico hasta el laboral. No queremos que nos regalen, pero hoy entendemos que es otra manera de ir caminando y cambiando el panorama. Al final buscamos alianzas”.

Para conocer todas las acciones, proyectos y estatus de Labor Social Nacional Jalacables se les puede seguir en sus redes sociales. Si se requiere información para donativos u alianzas, el contacto es a través de Eloísa Romero, al correo eloisa@fundacionluigibalestra.org o bien en contacto@fundacionluigibalestra.org

Que no nos vuelva a pasar: empecemos por reconocernos como colegas, ser empáticos y sumar, más que dividir. Es una necesidad.

Entrevistas: Nizarindani Sopeña / Marisol Pacheco