BABASONICOS32Romantisísmico es el título del nuevo álbum de Babasónicos, un trabajo producido por el ganador de Grammys, bajista e ingeniero de audio Andrew Weiss (quien también ha trabajado con Liquits y Café Tacvba), en Juno, el propio estudio del combo argentino, ubicado en Buenos Aires. “Estamos muy cómodos ahí porque se trata de un espacio que construimos bajo nuestras propias especificaciones, digamos que está hecho a nuestra medida y, además de grabar, ahí también ensayamos. Es el segundo disco que grabamos en este lugar, pero el primero donde también tiene lugar la mezcla”. Quien habla es Diego Tuñón, tecladista del grupo.

Fue cuando Andrew visitó Argentina, para ver tocar en directo a su colega Jellow Biafra, que sobrevino el reencuentro con el quinteto sureño. El grupo había trabajado con este mismo productor de los álbumes Dopádromo a Anoche y después vino una interrupción que terminaría con la producción de Romantisísmico. “Nosotros lo llamamos al comienzo básicamente porque producía, y a veces tocaba el bajo, con un grupo que nos gusta mucho: Ween”, explica Diego. “Y desde nuestro primer encuentro hemos crecido juntos. Antes, él trabajaba a nivel casero, en producciones modestas; ahora es distinto y nos fascina trabajar con él, porque sabe cómo podemos volvernos mejores músicos, cómo sacar algo que desconocíamos para así poner a flote buenas canciones”.

Andrew estuvo alrededor de veinte días en Juno y después se fue para así iniciar una comunicación de forma virtual, intercambiando archivos con los músicos. Luego llegó el turno de Phil Brown, quien llegó al mismo estudio para hacer la mezcla. En palabras de Diego Tuñón, Phil es “un arquitecto sónico que lo mismo encuentras en los créditos de Stairway to heaven que en canciones de Bob Marley. Nos llamó la atención que llegó preguntando dónde estaba cada instrumento en los canales de la consola -por ejemplo, el bombo, el bajo y las guitarras-, sin escuchar la canción”.

“Como un arquitecto, Phil se dedicó a crear un diseño sonoro que conocimos una vez que se encendieron las bocinas. Mientras lo veíamos trabajar dudábamos, porque aquello pintaba para ser un desastre. Trabajó en una canción sencilla, relativamente: Así se habla, pero el resultado fue sorprendente, no sólo por el sonido, sino porque nosotros estábamos acostumbrados a trabajar veinte horas en cada canción si de mezcla se trataba, y él en un par de horas ya tenía el tema listo, ya sonaba, el resto fue darle pequeños retoques. Su sistema consiste en considerar que no todos los instrumentos deben ocupar el mismo lugar a lo largo de un tema; él es quien opera como sensor protagónico y va decidiendo quién entra y quién sale; quién sube y quién baja. Lo suyo es un asunto de feeling”, continúa con su explicación el tecladista de Babasónicos.

Todo el tiempo para grabar
Respecto a la dotación técnica de los estudios Juno, el espacio cuenta con una consola Neve en los ochenta. Lo curioso es que el grupo se topó con ella prácticamente nueva, sin usar, a un precio de risa. La máquina le pertenecía a Fito Páez, quien la usó para grabar un directo en un teatro y no más. “Tiene 46 canales y creímos que nos serviría para salir del paso, pero se quedó con nosotros de por vida, es una consola maravillosa”. En ese sentido, algo similar ocurrió con el espacio donde está el estudio, pues fue encontrado por el quinteto por casualidad; “y ya tenía cuartos diseñados para grabar a una orquesta de unos cuarenta músicos, lo único que tuvimos que hacer fue cablearlo todo, porque el local estaba sin usar. Prácticamente lo estrenamos”, narra Diego Tuñón.

BABASONICOS_ROMANTISNombreGrabados digitalmente, los sonidos que integran Romantisísmico fueron registrados entre febrero y abril de 2013; “tenemos máquinas de cinta –explica Diego al respecto-, pero esta vez no las usamos porque creemos que hay que aprovechar lo que la nueva tecnología ofrece para agilizar ciertos procesos. El último disco en cinta que grabamos fue Jessico (2003), y recordamos que en esa época apenas había Pro Tools de cinco canales. Eso sí, usamos pre amplificadores de bulbos y creemos que lo básico para grabar es contar con un buen micrófono”.

Con Gustavo Iglesias como ingeniero y una larga colección de micrófonos a la espera de ser usados en Juno, Diego argumenta: “fue un placer grabar en Juno porque nosotros luego leíamos las historias de las grabaciones de discos de Queen, donde los músicos se pasaban meses encerrados en el estudio y ahora nosotros tuvimos esa posibilidad. Desde el día cero hasta el último momento siempre tuvimos la oportunidad de modificar, agregar o quitar, por eso mucho del disco está construido por trozos de esto y parches de aquello”.

BABASONICOS03Masterizado por Chris Gehringer en Sterling Sound (Nueva York), el disco finalmente obtuvo un sonido homogéneo, “espectacular”, comenta Diego Tuñón; “personalmente me cuesta lidiar con las frecuencias medias- graves. En ese sentido, la canción La lanza, por ejemplo, “engordaba” mucho, pero Chris supo sacar esa frecuencia sin “adelgazar” el sonido. Masterizar es un arte que depende de la mezcla, totalmente. De pronto quieres quitar agudos a la voz, pero al hacerlo irremediablemente eliminas brillo a los platillos, entonces no puedes mover determinadas frecuencias de un multitrack ya mezclado.

“Finalmente, Chris hizo su trabajo muy bien, no pudo ser mejor”. Respecto a A propósito, el disco previo de Babasónicos, Diego remata haciendo una apreciación de su más reciente obra: “en el álbum anterior buscábamos simpleza, sonar en vivo; hoy hicimos más trabajo de laboratorio. Creemos que cada tema es una entidad sonora distinta y eso nos llena de satisfacción. Es un logro que siempre buscamos”.