La ironía, la resistencia, la fusión que ha dado sello a la lírica y estilos de este combo colombiano, se revisten de sonoridades electrónicas, tropicales y rock pop con este álbum en el que Andrea Echeverri, Leonardo Castiblanco y Héctor Buitrago ejercieron a tope la autoproducción. Son quince  canciones las que forman “Tropiplop”, de las cuales nueve fueron hechas durante la cuarentena, a través de encuentros y pláticas vía videoconferencia, el estudio casero y con “la nube” trasladando la creatividad.

Autosuficientes

Sí por la pandemia, pero sobre todo por el kilometraje de los Aterciopelados en la carretera del rocanrol, la adaptación que han tenido a los distintos momentos de la industria musical ha sido una constante, como relata Andrea: “Nosotros ya llevamos tiempos de irnos volviendo autosuficientes, porque llevamos muchos años y hemos estado en todos los lugares y trabajado en todos los modelos. Hoy ya tengo mi estudio en casa y Héctor también, al igual que Leíto (Leonardo), entonces la vida nos fue preparando para este momento y esta vez, cada quien hizo su parte y nos mandábamos los tracks por correo”.

“Seis de las canciones que están en este disco fueron los sencillos que aparecieron después de ‘Claroscura’ (nuestro álbum anterior). La mayoría de lo nuevo fue compuesto y grabado en el confinamiento, cada uno en su casa. Estuve todo el año pasado trabajando con Leíto. Las canciones que produjo Héctor son de 2021, pero las mías fueron más lentas y salieron el año pasado y el actual”, recuerda Andrea.

“Algo importante también en estos tiempos difíciles, sin conciertos, hay que optimizar, así que el resultado de hacerlo en casa fue bajar los costos y nos funcionó súper bien. El arte del disco también lo hice yo en casa; estamos contentos y orgullosos, nos quedó un gran disco”. 

Respecto a cómo se fueron eligiendo los temas, Héctor revela: “Ya teníamos unas canciones que incluso vimos un poquito en estudio, hace un par de años; otras se terminaron en el confinamiento y unas más surgieron después. Canciones como “Amo de Casa” y “Destapabocas”, tienen que ver con momentos y vivencias de estos meses recientes”.

“Creo que nosotros traíamos ya la idea de adaptarnos y trabajar a distancia, porque como no somos músicos tradicionales de los que montan la canción con piano, guitarra y tal, yo me acostumbré desde el comienzo a trabajar con una computadora. Eso quizás nos hizo la transición más fácil. Todo lo que hacemos tenemos claro qué sonoridad posee y muchas veces se queda la que sale de los pads electrónicos; de pronto Leo graba unas guitarras y voz de base como guía y después ya se graba bien, pero hay muchas cosas que van quedando. Incluso hemos tomado voces del demo que quedaron como finales”, recuerda Héctor.

“Eso pasó con algunas de las canciones que terminé, eran pedazos y efectos, cositas que uno hace y de pronto eso queda bien y funciona. También hay canciones que hago donde voy construyendo en el camino y cada cosa toma su espacio, luego quieres cambiarla por otra y ya no funciona. Es así. Desde nuestro disco “Caribe Atómico” traíamos esto de trabajar con la electrónica, porque hemos ido evolucionando también con las herramientas para hacer los discos y con la llegada de los plug-ins y de los programas de música en casa, es más fácil manejar todos estos”.

“La música electrónica permite generar esos ambientes, tanto Leonardo como yo hicimos varias de las pistas, usamos pads, secuencias para componer los temas. Yo trabajo con mi laptop y los audífonos, uso Logic, además de plug-ins”.

Los de ayer y los de hoy

Para atender los procesos de mezcla y masterización, Aterciopelados suma el talento de orejas conocidas y nuevas, como son los casos de Jorge Corredor,  María Elisa Ayerbe y Eduardo López: “En este disco tuvimos varios ingenieros de mezcla. Una fue María Elisa y nuestro ingeniero de siempre, Jorge, además de Ed López. Leo nos habló de Ed, un ingeniero venezolano que trabaja en Bogotá. A María ya la conocíamos porque tiene mucha carrera en el medio y como es colombiana, hablamos con Eduardo para ver si podía ser ella y afortunadamente tuvo el tiempo”, comparte Andrea.

La negociación para dar visto bueno a la mezcla la tomaron los tres, respetando a quien se responsabilizó de producir cada tema. “Lo que pasa es que armamos una sesión de avances con el ingeniero de mezcla hasta dejarla lista para ser considerada por los otros. Cada canción tuvo como unas ocho mezclas. Leo o Héctor nos las mandaban para hacerle ajustes, y yo por mi lado sé dónde quiero la voz, entonces no hubo problema”, reflexiona Andrea Echeverri.

“Algo que también se ha dado en los últimos tiempos es que ya no es necesario estar con la persona que mezcla de manera presencial, sino a la distancia, y en canciones que son más complejas como las de este disco, donde no hay un estándar para poner las guitarras, los paneos y demás, también se puede hacer muy bien”, añade Héctor. La masterización estuvo a cargo de José Blanco, en Blanco Mastering. 

Al futuro, entrarle

Para Andrea y Héctor, los aprendizajes de este incierto y reflexivo periodo se centran en la apertura para hacer o incursionar en nuevas cosas: Andrea fue presentadora de un programa de televisión, hizo muchas colaboraciones a la distancia, y junto con Héctor y Leo en Aterciopelados hicieron varios conciertos virtuales y auto conciertos. Yo creo que la tecnología llegará a ese tema de la interacción con la realidad aumentada y aunque es un poco raro, es parte del proceso de todo este momento”, concluye Héctor.

Compartimos la visión: que la tecnología siga su camino e impere la sensibilidad y el contacto humano para guiarlo.

Entrevista: Nizarindani Sopeña / Redacción: Marisol Pacheco