Nacida en San Antonio, Texas y con una larga y productiva carrera dentro de la producción musical en México, Annette Fradera es una de las productoras, supervisoras y consultoras musicales para cine y televisión más importantes de México. Tan sólo como un ejemplo, su trabajo se puede apreciar en películas como Mariachi Gringo y Días de Gracia, pero Como Agua para Chocolate fue una de sus primeras experiencias con música para cine.

Annette, platícanos un poco sobre los inicios de tu carrera
“Estudié música y fui maestra también, pero en los años ochenta decidí dejar la docencia y explorar el mundo de la producción musical. Mi primera producción fue para la banda de rock progresivo MCC (Música y Contracultura), y aquí se abrió una nueva línea de trabajo para mí. Durante un tiempo me dediqué a la producción de música para publicidad y después de esto comencé a producir cabaret junto a Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe, adentrándome después en el teatro, al que me dediqué por casi 15 años. Al mismo tiempo me dediqué a producir discos y grabaciones bajo un sello que tuve llamado Discos Cabaret y de 1990 al 2000 hicimos producciones independientes de artistas como Astrid Hadad, Liliana Felipe y Eugenia León”.

 
  “Estar siempre trabajando al lado de músicos, compositores, arreglistas e instrumentos me llevó de manera muy natural a mi primer proyecto en cine, que fue Como agua para chocolate en 1992; me propuse para hacer la producción musical que requería recrear, grabar y producir música mexicana de principios del siglo XX. Fue un trabajo que me dejó muy satisfecha y se convirtió en el punto de partida para buscar más oportunidades dentro del cine, ambiente en el cual llevo ya más de 20 años”. En la actualidad, Annette también dirige sus compañías Musicomedia y el nuevo proyecto Factoría Fradera.

Desde tu punto de vista ¿cómo ha evolucionado la producción musical dentro del cine en México?
“Considero que ha habido una evolución positiva e importante y espero que siga. Por mi parte he ido abriendo brecha dentro de este oficio llamado supervisión musical, el cual aún no es totalmente comprendido en la industria cinematográfica mexicana, es muy común que se piense que para  musicalizar un filme, lo único que se requiere es un compositor, cuando son muchos los factores que intervienen, desde la selección del repertorio y en su caso su producción, la elección del compositor, coordinación de las sesiones de grabación, determinar con el director y el compositor en qué puntos habrá música y dónde no, administrar adecuadamente el presupuesto destinado a la música y en algunos casos, gestionar toda la cuestión legal”.

“No obstante los avances que hemos logrado, todavía seguimos batallando para convencer a las casas productoras mexicanas de asignar mayores presupuestos para la musicalización y es algo curioso, pues al productor le importa mucho la calidad de la música que llevará su película, pero aún le cuesta mucho trabajo entender cuánto cuesta y que un mayor presupuesto permite tanto pagarle mejor a la gente como contar con los elementos necesarios que darán como resultado una musicalización de mayor calidad”.

¿Tienes alguna preferencia por algún género musical en particular cuando se trata de producir o supervisar?
“Aunque me gusta mucho producir música mexicana, todos los géneros musicales me atraen y lo que hago es adecuar el estilo musical a lo que necesita la película, que puede ir desde una pieza con gran orquestación hasta un fragmento de cumbia sonidera si la imagen así lo requiere. Y dependiendo del tipo de proyecto se pueden realizar cosas más sofisticadas, como el trabajo que hicimos para el documental Nueve meses, nueve días, que relata la historia de los tres náufragos de San Blas. El compositor de la música fue Michael Nyman y nuestra propuesta consistió en tomar su música y producirla en Monterrey con un ensamble de ocho músicos mexicanos con instrumentos característicos del trío norteño y de banda, lidereados por Jair Alcalá, vocalista y acordeonista del grupo El Plan. Fue un gran reto, pero el resultado final fue sumamente satisfactorio”.

¿Cómo te involucras en los aspectos técnicos y tecnológicos de la producción musical?
“Definitivamente uno siempre desea tener a su disposición los mejores equipos y los mejores estudios, pero lo más importante es tener a las mejores personas, pues los equipos pueden ser los más modernos e increíbles, pero necesitas tener a la gente que sea capaz de operarlos y sacarles el mayor provecho posible”.

“Es una larga cadena de personas que participan en el proceso, desde el encargado de la grabación del sonido directo de la película, pasando por el que lo edita, el que lo mezcla, el diseñador de sonido, etcétera. Son muchos los involucrados para conseguir que el sonido final de la película sea profesional y maravilloso. Afortunadamente, en el aspecto técnico y tecnológico, contamos en México con estudios que poseen equipo e instalaciones de primer nivel, desde la tecnología THX hasta los estudios Astro, de calidad a nivel mundial”.

 
  “Una de las cosas que me ha gustado mucho hacer es la producción de los playbacks que requieren las películas con números musicales; es un proceso que no se ve en pantalla pero que debe planearse con mucho cuidado y requiere de muchos ensayos y preparación previa, tanto del lado de la producción como de los actores. Una de las películas que ha requerido mayor cuidado en este aspecto fue Mariachi gringo, que este año ganó el premio al Mejor Largometraje Mexicano de Ficción en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara. La trama de esta película elevó mucho el grado de dificultad en la producción de los playbacks, pues relata la historia de un gringo que llega a Guadalajara con la intención de convertirse en mariachi. Para lograr la credibilidad de los musicales en pantalla se requirió de un intenso trabajo previo y una detallada supervisión al momento de filmar”.

“De esta película en primer lugar me entusiasmó mucho que fuera un filme en el que la música mexicana jugara un papel tan importante y lo que más me interesaba era lograr cambiar la imagen que se difunde en la mayoría de las películas, sobre todo extranjeras, acerca de la imagen del mariachi”.


Otra película en la que colaboraste fue también Días de gracia, cuéntanos sobre esta experiencia

“En este filme se hizo un esfuerzo sin precedentes en México por parte de la producción, pues la música juega un papel fundamental en la trama. En ella colaboraron compositores como Nick Cave, Warren Ellis, Atticus Ross y Shigeru Umebayashi, reconocidos internacionalmente y galardonados por sus trabajos en otros filmes. La película también incluyó mucha música popular, fue un trabajo sumamente cuidado y de primer nivel”.

El trabajo, aunque detrás de las cámaras, complementa a la perfección lo que una historia cuenta en la pantalla grande. La música, por fortuna, siempre presente, crea atmósferas y estados de ánimo, es por eso que es urgente poner más atención y presupuesto en su producción para cine, y para asegurar que existan más profesionales de la talla de Annette Fradera.