Se trata del séptimo disco del pianista mexicano y el cuarto en el formato de trío. Está acompañado por Gabriel Puentes (batería), e Israel Cupich (contrabajo) y fue grabado en Estudio 13, donde ha capturado también los álbumes “Convergencias” (2019) y “Tesoros Escondidos” (2018), ambos a piano solo. En esta ocasión, el compositor vuelve a hacer mancuerna con Juan Pablo González (grabación) y Dave Arlington (mezcla, masterización) para seguir dejando testimonio de su quehacer creativo.

Concepto y composición

“Exilio” es la respuesta al periodo de contingencia sanitaria. Su realización estaba planeada para el año pasado y ya estaba aprobado por la inversión que destina el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA), y no pudo desprenderse de las emociones que todos experimentamos ante la llegada de los tiempos extraños que estamos viviendo, tal como lo expone Alex: “La incertidumbre y sentir que vamos hacia una nueva realidad es la que concebí en este disco como un exilio simbólico, al cual nos tenemos que adaptar para poder subsistir y, a través del cual, estamos descubriendo nuevas maneras de crear y de vivir. De alguna manera, estamos todos improvisando con estas restricciones y circunstancias, pero sigue siendo una oportunidad para crear y sembrar; si en esta época no podemos cosechar, vamos a sembrar. Este disco es mi granito de arena para decirle a la industria, al público, que tenemos que seguir activos y continuar creando aunque estemos en un periodo de precariedad. Participan Gabriel Puentes en la batería e Israel Cupich en el contrabajo. Gabriel ya había estado conmigo en “The Watcher” y ambos ya habían grabado en “Paisajes” en Estudio 13, donde volví a llamar a mi querido amigo y excelente ingeniero, Juan Pablo González, quien ya estuvo a cargo de las grabaciones “Convergencias” (2018) y “Tesoros Escondidos” (2019)”.

Alex Mercado, Israel Cupich y Gabriel Puentes

“Las composiciones fueron concebidas entre agosto y septiembre de 2020, en plena contingencia. Habiendo pasado el semáforo rojo, la suspensión de actividades, ya estábamos en el exilio y entonces lo que hice fue asumir, sentir, acumular todo eso y sumar a la música tintes exóticos de otras músicas con las que no había experimentado, de Europa del Este, árabe, y hay también dos composiciones de corte brasileño. Todos los temas tienen que ver con esta partida: ‘Exilio’ abre el disco, es un poema del desierto; está ‘Nómada’, ‘Río de Oro’ y esa metáfora al tiempo que se nos va como arena entre las manos; ‘Counterclockwise’ es una evocación para ir en contra de las manecillas del reloj, y cierra “Towards the Sun”; ir hacia el sol, encaminados en busca de una nueva forma de vida y hacia una nueva esperanza”.

Grabación

Tras compartir la música a Gabriel e Israel, vinieron seis ensayos y, dos semanas antes, pudieron sopesar la madurez de la ejecución e interpretación, el alcance en la compenetración respecto a las formas de las canciones sin perder la expresividad a la que invita el jazz y la composición. Se acordó la sesión de grabación, dejando en los controles a Juan Pablo González: “Ya había grabado un par de discos con Alex, uno a piano solo y el otro de duetos con diferentes instrumentos pero no un disco a trío. Por el vínculo que hemos hecho ya conozco y hemos platicado de lo que se espera del sonido y lo que le gusta, cómo quiere que suene. Hablamos previamente sobre el disco, el sonido y  también del concepto musical”.

“La grabación se hizo en un día y eso siempre es un reto, porque se trataba de once canciones, cada una con su nivel de complejidad, sobre todo en la concentración para Alex, Gabriel e Israel; son muchas notas, es mucha música nueva. Finalmente mi trabajo es hacer que ellos estén lo más cómodos posible, que lo puedan disfrutar como si estuvieran en la sala de su casa, menciona Juan Pablo”.

“El planteamiento fue trabajar de la forma que me parece ideal para esta música, que fue juntos los tres. Se realizaron entre dos o tres tomas por canción, suficiente para que quedara plasmada la música. La logística implicó ubicar la microfonía pensando en las pláticas previas con Alex y en el sonido que planteamos al que quería llegar. Nos tomamos un par de horas o tres; como el estudio tiene diferentes cuartos de grabación, estuvieron separados: Alex en el cuarto del piano, Gabriel en el de más altura para la batería e Israel en el cuarto más pequeño, separado para el contrabajo. Usamos la misma microfonía en todas las canciones y lo extra que hice fue tener opciones en paralelo; específicamente con el piano me gusta trabajar no sólo con un set de microfonía, sino con varios, entonces se montan esos extras y eso me permite también que en la postproducción pueda cambiar un poquito, entre canción y canción, el sonido de algún instrumento”.

“La directriz sonora fue lograr un sonido más directo y consistente, aprovechando también que en el estudio hay un sistema de audífonos para que cada uno tuviera su mezcla independiente con el balance entre los instrumentos. Entre cada toma se suele escuchar e inicia un proceso de decisión en el estudio. Aquí quisimos minimizar eso para tratar de agilizar la sesión y, después, con la cabeza más fría, hacer ese proceso de selección. Una vez ya encontrado el sonido, el proceso de grabación fue ágil”.

Añadido a esto, se trabajaron bounces y algunos cortes, extras que Alex trabajó junto a Juan Pablo, cuya labor disfruta porque no sólo se queda en la ingeniería de grabación, sino también toma acción en la producción musical: “Juan Pablo siempre están pendiente de la música; la priorizan por encima de cualquier cosa y está siempre opinando sobre cómo salió la toma, porque muchas veces los músicos estamos tan inmersos en la creación, que no nos damos cuenta si salió bien o hay que corregir algo”, amplia Alex.

La guía sonora que se marcó en este disco estuvo ligada al sonido de jazz más moderno, donde se perciben los instrumentos más cercanos y directos, sin demasiada reverberación ni cuarto. La microfonía se dispuso de esta forma, como explica Juan Pablo: 

“Para el sonido del piano utilicé  micros de condensador, Neumann M149 y micrófonos de listón, Royer 121, hice una combinación entre esos tirando hacia los de listón porque captan un sonido más cálido, más acústico y como el piano que hay en el estudio tiende a ser más brillante, esa es una buena combinación; los condensadores siempre dan esa claridad en el ataque, además de profundidad en los graves. Usé los micros del cuarto a uno o dos metros del piano, que captan el sonido como si estuvieras parado frente al piano; me gusta añadir ese micro para hacer alguna combinación porque le da espacialidad sin perder esa cercanía que se quiere”.

“Para el contrabajo usé micros de bulbos de condensador, uno en la parte de abajo a la altura de las F y uno más arriba, cerca de la mano para tomar el ataque. Además, esta vez sumé un micrófono de listón para tener ese sonido y captar la parte más acústica del instrumento. Para la batería utilicé diferentes variantes: suelo utilizar combinaciones para bombo y la tarola tuvo tanto micrófonos de condensador como dinámicos para captar el ataque y claridad que a Gabriel Puentes. Añadí un micrófono abajo en la tarola y para los toms usé de condensador. En detalle, usé los 414 de AKG para toms, en hi hat, el de condensador Neumann KM84, en overheads, buscando este sonido que queríamos como muy directo y demás, puse unos micrófonos de bulbo, de condensador, de cápsulas pequeñas M900 que hay en el estudio. Muchas veces se usan dos micrófonos para los overheads, pero me gusta más añadir esos micrófonos para captar más directo el sonido y hacer una cohesión”.

Juan Pablo González

Mezcla y masterización

El camino que Alex ha seguido en sus grabaciones marca la participación de Dave Arlington en las tareas de mezcla y masterización, desde su estudio en Manhattan. “Tuve una lección muy importante en el primer disco, porque yo no sabía exactamente el sonido que quería al final, me acuerdo que le dije a Dave que le subiera al piano porque pensaba que debía sobresalir y él me dijo que no, que el disco debía sentirse como un organismo único, sin ningún instrumento que destacara, se tienen que fusionar a la perfección. Desde entonces dejé completamente a Dave tomar las decisiones, porque confío en los oídos externos; así como confío la captura a Juan Pablo, en la mezcla lo hago con Dave, sabiendo que ellos tomarán la mejor decisión de acuerdo a su experiencia”.

“Con ‘Exilio’ también apliqué otro consejo: no tratar de hacer escuchar la mezcla a muchas personas, porque mientras más opiniones haya, se vuelve más difícil llegar a un acuerdo. Como productor, tengo que tomar esa decisión, ser el único que escucha, confiar en el ingeniero que hizo la mezcla y que él determine cuál es la mejor. Con Juan Pablo hicimos una sesión de edición para perfeccionar algunas partes de la música y también para limpiar las tomas y que Dave se concentrara en la mezcla puramente. Le enviamos todos los archivos y en un día o dos ya tuvo la mezcla y la masterización, con las que quedé muy satisfecho”.

Finalmente, al ser un proyecto financiado por el FONCA existen copias físicas del disco y Alex atiende la parte digital con prestancia, añadiendo a su presencia en plataformas digitales, como Bandcamp por primera vez: “Los artistas independientes tenemos que malabarear todas estas posibilidades de distribución; se pueden acercar a nosotros vía redes sociales, donde también pueden encontrar material extra, como los videos captados en la grabación del disco por Ariel Barajas o la presentación en línea que hicimos con Yamaha, quien es mi patrocinador y tuvo un excelente alcance”, afirma entusiasta Alex. Para estar en contacto: @alexmercadojazz (Twitter e Instagram), Alex Mercado en Facebook y en el sitio web: alexmercado.com

Entrevista: Nizarindani Sopeña / Redacción: Marisol Pacheco