Steve Lillywhite es sin duda es uno de los productores mas aclamados de la actualidad, no sólo por sus cinco Grammys ganados, sino por el respaldo que tiene de trabajos exitosos con agrupaciones como U2, The Rolling Stones, The Killers y Dave Mathews Band. El carisma que acompaña a esta leyenda viva del audio nos revela la pasión con la cual desempeña su labor de guía a lo largo de producciones que han hecho historia en la industria de la música. Su catálogo cuenta con más de 500 discos producidos con un sinnúmero de artistas, así como premios que le han otorgado por sus trabajos acumulados en el transcurso de su fructífera carrera. Durante la pasada sound:check Xpo, tuvimos el placer de recibirlo para escuchar una muy amena charla acerca de su trayectoria para la Conferencia Anual de AES México y no sólo eso, sino que también pudimos entrevistarlo extensamente. Éste es el resultado de esa conversación, que esperemos disfruten su lectura tanto como nosotros al realizarlo.

Los inicios

Stephen Allan Lillywhite, originario de Egham, Inglaterra, entró al mundo de la producción como asistente en uno de los estudios de grabación mas prestigiosos de los años setenta en Inglaterra. “Empecé como un simple asistente que lo único que tenía que hacer era presionar dos botones (grabar y reproducir) de una grabadora de cinta de 24 canales. Para poder aprender más, mi jefe me daba permiso de grabar proyectos propios en las horas en las que el estudio estaba cerrado. Así fue como en 1978 produje mi primera banda: Ultravox”.

“Al tener éxito con este disco fui invitado a trabajar como productor para el sello discográfico Helming, en el que trabajé con Siouxsie & The Banshees y The Psychedelic Furs, entre otros. En esa etapa mis álbumes más exitosos fueron Drum and Wires y Black Sea de XTC, y aprendí que los artistas son personas muy especiales, así que es importante trabajar con cada uno de una manera muy particular”. Con el paso del tiempo, el trabajo de Steve se fue ampliando a otros géneros y entre los primeros discos que hizo fuera del punk rock fue con Peter Gabriel, haciendo su tercer disco (del mismo nombre). De ahí saltó a hacer el primer disco de la entonces desconocida banda U2: Boy, trabajo que le sirvió para ser adoptado como su productor de cabecera y trabajando con el grupo irlandés en sus dos siguientes producciones (October y War). Pero este era sólo el principio.

Sobre producción

“Pienso que los estudios de grabación son de los lugares menos propicios para crear música”, aclara Steve; “hay veces que uno puede cantar mucho mejor en la regadera que frente a un micrófono. Por eso, el trabajo de un productor es vital. Básicamente el trabajo que realizo es hacer que el artista se sienta lo más cómodo posible en el estudio, para que al momento de su interpretación ésta sea muy buena. Otro factor importante es tratar de hacer el estudio lo más invisible posible. Algunos son estéticamente más placenteros que otros, pero son contados”.

Sobre cómo abordar un proyecto desde el principio, Steve comenta que es importante escoger uno al que se le vean posibilidades de que tenga éxito. “Mi trabajo como productor no está basado en lo que yo quiero hacer con la banda o artista, sino hacer lo que ellos quieran, pero de una mejor manera. Yo no construyo el barco, pero soy el capitán y mi trabajo es llevarlo de forma segura al puerto. Ahora, el Titanic fue un muy buen barco pero tenía un mal capitán y eso fue desastroso…básicamente yo no me dedico a construir, pero el trabajo del productor es decorar y hacer algo hermoso”.

Visión, más que tecnología

“Para mí, hablar sobre equipo de grabación no es algo tan importante. No tengo una regla tácita porque varias veces me ha pasado que hago los mejores discos en los peores estudios y viceversa. Realmente no tengo reglas que me funcionen siempre igual; hay factores que hacen que este trabajo sea subjetivo. Depende del género, del estudio y de los músicos”, continúa Steve. “Por ejemplo, mucha gente no sabe que en los discos que he grabado con U2 he utilizado para grabar la voz de Bono un Shure SM58 y eso ha dado grandes resultados. Por ello reitero que no soy muy aficionado a hablar de equipos porque yo pongo énfasis en otro aspecto; he estado microfoneando durante 40 años, pero creo que lo primordial es la parte creativa y la comunicación que haya entre el productor y los músicos. Lo que trato de dar en mis pláticas va mas allá de qué tecnología usar, porque cualquier persona puede conseguir un libro sobre ingeniería en audio y aprender sobre el equipo y su uso. Lo que trato de compartir con la gente joven cuando doy conferencias son las cosas que van mas allá de lo ya establecido”.

“Siempre he dicho que hay dos tipos de productores: el primero es el que identifica al líder de la banda, que regularmente es el más talentoso y trabaja principalmente junto a él, ya que según su forma de pensar él sería la persona más importante de la banda. Yo soy lo opuesto (el otro tipo de productor): analizo quién es el más inteligente del grupo (que tal vez no me necesite por ahora) y enseguida busco al más tímido e introspectivo para trabajar primero con él para así elevar su rol de participación para el beneficio de todos”.

“En la producción no hay reglas”, añade; “no hay una forma de trabajo que sea mejor que otra, incluyendo la mía. El objetivo en esta profesión es que cada quien debe desarrollar su propia forma de trabajo y su sonido”. Para Steve, el álbum que ha hecho historia sónicamente fue Melt (1980) de Peter Gabriel, donde hizo una atribución sonora al mundo de las grabaciones de batería. “El hecho de que me pidieran que no querían sonidos de platillos normales en este álbum fue algo increíble porque pude experimentar sin límite con ello”.

“Otra de las experiencias que he tenido en producción fue cuando comencé a trabajar en un álbum de Evanescence. Amy Lee (la cantante, muy talentosa) me contactó para trabajar con ellos y decidimos que queríamos hacer algo diferente, algo no parecido a lo que ya había hecho el grupo. Estuvimos trabajando sobre el proyecto, pero la compañía discográfica se dio cuenta de esto y no les gustó mucho; por eso dejé de trabajar en él. La compañía quería que el sonido del disco fuera más tipo a Evanescence para tener asegurado un ingreso económico. Con este ejemplo reafirmo lo que dije anteriormente: el objetivo en esta profesión es que cada quien debe desarrollar su propia forma de trabajo y no hay reglas que funcionen todo el tiempo”, explica el productor.

Mantener una sana línea entre lo que el artista y el productor quieren en un disco es muy importante para Steve: “Al final de cuentas mi papel es dar opiniones sobre lo que considero que sería lo mejor, pero el artista es el que decide. Es importante ser honestos desde el principio; es como un matrimonio, tiene que haber mucha comunicación y confianza. Yo siempre daré mi punto de vista, pero si el artista dice lo contrario no tengo problema en decir: ‘está bien, concuerdo contigo”.

“Sólo como un ejemplo: muchos productores, debido a su ego, podrían decir: ‘tuve que despedir al baterista de la banda porque era malo’. Si yo estuviera en esa situación posiblemente no haría lo mismo aunque sea un mal baterista, y que tal vez es muy importante en otros aspectos no musicales para la banda. Probablemente es quien da unión al grupo y si se fuera por no ser buen baterista, podría echar abajo la química que hay entre ellos y eso definitivamente repercute en el sonido. Entonces, en este aspecto mi trabajo como productor es escuchar y analizar al artista y moldearlo de cierta forma para hacerlo sonar lo mejor posible. Cuando todos están en perfecta armonía es cuando un grupo de cuatro miembros suena como si fuesen diez”.

Olfato para el éxito

Está claro que el nombre de Steve Lillywhite es una garantía de calidad. ¿Por qué la gente lo escoge como productor? La respuesta es clara: “Me llaman por los trabajos y logros que he tenido al principio de mi carrera y esto se aplica a la frase: ‘Sólo se obtiene trabajo si tienes un éxito como productor, ¿pero cómo lo obtienes si no has trabajado?’. Esta frase es curiosa porque no se sabe dónde está el principio y el final. Yo fui muy afortunado porque el punk rock estaba en su apogeo y me pude infiltrar trabajando con varias bandas teniendo éxitos. Yo creo mucho en el arte como tal y cuando trabajo en alguna canción no estoy pensando si será un hit. Más bien pienso si es arte y automáticamente nacen las canciones exitosas”.

Sin duda, en una trayectoria como la de Steve seguramente han habido innumerables momentos especiales. Así lo comparte: “Uno de ellos definitivamente fue ganar el Grammy por mejor productor del año en 2006 por How to Dismantle an Atomic Bomb de U2. Aparte de esto, hay tantos momentos increíbles con mis artistas que realmente esos son los triunfos y los momentos más gratificantes de mi día a día. Los recuerdos que me llenan mucho de orgullo ocurrieron en los primeros discos de U2, donde se tuvo una hermandad muy especial y una magia como seres humanos”. Para completar el cuadro, recientemente Steve Lillywhite fue nombrado Comandante de la Orden del Imperio Británico por sus servicios a la música.

Después de tantas entrevistas que se le han hecho a Steve en todo el mundo, en México también era necesario escucharlo sobre sus consejos a los nuevos productores, que en Latinoamérica están surgiendo a paso acelerado: “Son varios los consejos que puedo darles. El primero es estar muy alerta y sacar provecho al cien por ciento de la tecnología actual, ya que nos podemos comunicar con prácticamente todo el mundo sólo con prender la computadora. En estos días ya no es tan necesario estar físicamente en otro lugar para poder trabajar en el mismo proyecto. La globalización ha hecho que en varios países se usen las mismas marcas de equipo y eso hace que el tipo de sonido se homologue. Otro consejo que puedo dar es que disfruten la vida y gocen grabando a la gente”.

Sobre los proyectos que vienen para Steve Lillywhite con artistas latinoamericanos se encuentra el próximo disco de Juanes. “Este será un gran reto para mí, lo grabaremos en Los Ángeles (todavía no escojo el estudio, pero eso será pronto). Y para concluir, este gran productor nos devela su única e inviolable regla en los estudios de grabación: “Nadie debe comer adentro del estudio; esto es muy serio e importante para mí. La explicación es igual a la razón por la que la gente que cree mucho en Dios nunca come adentro de la iglesia. Es lo mismo para mí. El control room es mi iglesia y por ello está prohibido comer en él”.