Fundador de la compañía Hermes Music hace más de 25 años, Alberto Kreimerman es voz autorizada si de incentivar y desarrollar la industria musical hablamos, tendiendo un puente clave entre México y los Estados Unidos. A través de Fundación Hermes Music y Hermes Music, Alberto ha marcado un camino de filantropía que ha correspondido la labor artística y estimulado el cambio en comunidades vulnerables.

 

“Comenzamos a repartir juguetes en la medida en que la empresa iba creciendo, luego fueron instrumentos de música, pero lo más importante para mí era involucrar a los artistas, porque la música no es sólo para divertirnos, sino que debe cumplir una función social”, afirma quien también es músico y tiene la sensibilidad y conocimiento para comprender el alcance de la música en el desarrollo del individuo”, recuerda Alberto.

Alberto Kreimerman

Así nació el programa “Porque Amamos la Música”, que apoya en forma material, desde operaciones de labio leporino en Chiapas, genera fuentes de trabajo, crea escuelas de música en casas hogares, hasta la promoción de expresiones culturales patrimonio de la nación, como el arte huichol:

“Se trataba de hacer cosas tangibles, pero también ver la parte espiritual. Decidí entonces invitar a mis compañeros músicos y artistas a que fueran parte; en San Antonio, Texas, Tony Parker y Eva Longoria repartían juguetes; Ramón Ayala también juguetes y Carlos Santana, guitarras. Así puedo dar muchos ejemplos, porque al margen de lo grandes artistas son buenos seres humanos y de eso se trata, ese es el mensaje que queremos transmitir. La música es divertida, es un negocio, pero también es medicina para el alma y cumple su función social”, afirma el empresario.

Ante la contingencia sanitaria, Alberto vuelve a enarbolar la misión de ayudar a sus colegas y además de escribir la canción “We Never Give Up” para mandar un mensaje de amor y optimismo en apoyo al gremio musical, se toma como movimiento a través del cual se compran despensas y se entregan vales para la adquisición de artículos de primera necesidad para un músico (como las cuerdas):

“Es una invitación a los amigos de la industria a que sumemos, porque sé de músicos que están vendiendo sus instrumentos para poder llevar comida y no puedo olvidarme de que somos partícipes de esta Industria y no podemos permitir que aquello ocurra. Reuní a un grupo de amigos y artistas y compuse la canción con una parte pequeña en inglés para que apareciera gente del ámbito espiritual, como Deepak Chopra y Miguel Ruiz, además de los amigos artistas. Sacamos la canción, pero no pensando en producir dinero, sino para unirnos”.

“Estamos cada semana recorriendo el país entregando despensas; ya fuimos a Aguascalientes con mi querido Sergio Vallín, a Monterrey con Pesado y Tatiana, a la Ciudad de México y Reynosa con Ramón Ayala. Todos los participantes del disco vienen a ayudarnos a entregar despensas. Sin haberlo pedido, ciertas empresas se sumaron y eso me hace muy feliz, son compañías como DAS Audio de España, Korg de Japón y personas como mi querido Joe Lamond, presidente del NAMM Show. También están empresas de otros sectores, como Rosmar, que hacen artículos para sanitizar y nos dieron 200 barriles de líquido desinfectante, así como Verde Valle, que han donado 10 mil paquetes de sus alimentos”.

Para ser parte de este llamado, la estrategia ha sido aliarse con los sindicatos de músicos por todo el país: “Tenemos la ayuda de personas como Filemón Arcos Suárez ‘Monchi’, Armando Báez y Víctor Guzmán, quienes nos conectan en cada zona. Nos ponemos de acuerdo con ellos y decidimos llevar 500 o 1000 despensas con una lista que nos brindan con los compañeros más necesitados; también nos apoyamos de los artistas y la gente que conocen”.

Finalmente, se trata de no rendirse y ampliar el alcance de este movimiento: “De lo que se trata es de unirnos. Sería muy fácil si lo hiciéramos juntos quienes formamos la industria de la música. Se lo debemos a los músicos y a los técnicos, los jalacables, como los llamamos también. Es el momento de dar algo de vuelta. Una crisis es también una oportunidad para que despertemos y seamos mejores humanos. Siento mucho por toda la gente que ha sufrido y la que hemos perdido. No se trata de cuánto ni cómo sino de querer hacerlo. Luchemos por estar mejor y cumplir nuestros sueños. Esto va a pasar, pero sólo si estamos unidos con alegría, optimismo y cuidándonos”, apunta esperanzado Alberto.