1988. Pocas bandas de rock mexicano tenían la oportunidad de grabar sus discos y no había grandes posibilidades de contar con los escenarios propicios para presentar sus propuestas en conciertos o festivales musicales. En ese contexto nació Fobia, al sur de la Ciudad de México, tocando primeramente en fiestas privadas, para después entrar al circuito de clubes nocturnos y bares que en ese momento eran los sitios que recibían a estos grupos y que poco a poco abrieron brecha en la industria de la música y el espectáculo.

El sueño continuó y llegaron, treinta años después, los festejos por todo este tiempo en el que Fobia nos ha entregado en cada canción, cada disco y cada concierto, todo el talento en las letras y las melodías de Leonardo de Lozanne (voz), Paco Huidobro (guitarras), Cha! (bajo), Iñaki Vázquez (teclados) y Jay de la Cueva (batería). El Palacio de los Deportes fue el recinto para producir estos conciertos de celebración, realizados en julio y septiembre pasados, con un diseño de escenario detalladamente pensado para la ocasión, en una gira llamada Pastel.

Es Iñaki quien comenta cómo se planeó este tour y lo que significó para Fobia: “Como fundadores de la banda, queríamos hacer las versiones más cercanas a la forma en que se grabaron los discos en su momento, pero no como algo de nostalgia, sino de celebración y frescura. Nosotros siempre pensamos en tener lo más vanguardista posible, tanto en los álbumes como en nuestros shows en Rock Stock o en el LUCC; lo que queríamos era sorprendernos y empujar la producción más allá de lo que se veía en México en ese momento. Treinta años después quisimos tener vanguardia, tanto en el sonido como en lo visual”.

“Destacaría que nosotros siempre, en las distintas bandas que hemos tenido, siempre hemos puesto énfasis en los valores de producción”, continúa Iñaki; “el objetivo es llevar nuestros shows al nivel de cualquier banda internacional, pero también para nosotros el recurso humano es el más importante”.

“Para los conciertos que se hicieron en julio y septiembre, buscamos hacer los mismos sonidos que están en los discos, pero siempre con un punto de vista refrescante. A mí me toca invertir mucho tiempo en la programación, los sampleos. Fueron 31 canciones las que se quedaron para estos conciertos, porque son los años que estamos por cumplir. Vamos a estar en Guadalajara, Tijuana, Puebla, estuvimos en Monterrey abriendo la gira, nos invitaron a varios festivales y para eso se adapta el show. Eso es muy bueno, porque en ellos nos encontramos con muchos amigos y personas que conocemos de la industria. Es una ocasión especial para celebrar el aniversario con la alineación tradicional, cuidando cada detalle de lo audiovisual, el diseño del escenario, muy actual, totalmente 2018”, agrega Iñaki.

“Cuidamos mucho la producción para que no se tratara solamente de un show de nostalgia, sino de tocar esas canciones con la misma frescura con la que se hicieron en ese entonces, con tecnología actual. Para eso replanteé mi manera de llevar los teclados, volví a samplear algunas cosas con equipo de Novation y pude recrear los teclados que usaba en ese entonces. El reto es usar tecnologías nuevas para tener sonidos anteriores. Existen también los teclados de la marca Roli, que hace cosas muy buenas; finalmente todo lo estamos haciendo para escuchar lo que queremos  tocar. Estamos tratando de dar ese balance”.

Es importante cómo la música de Fobia está llegando a nuevos públicos, como finaliza Iñaki: “Nuestra música ha llegado ya a la siguiente generación; se trata de otra gente que ya nos está oyendo; ahora es más fácil que la gente joven descubra a bandas de otros tiempos y nos estamos dando cuenta de que tienen las edades que nosotros teníamos cuando empezamos a tocar”.

Para ellos y sus padres, el reencuentro de los miembros originales de Fobia es una celebración completa, en la que la tecnología, pero sobre todo la creatividad, son la constante. ¡De saber que vendrías te tendría un pastel, Fobia!