“The New Abnormal” de The Strokes fue lanzado en tiempos muy extraños; de manera nunca hecha por la banda, que además utilizó un prototipo de producción musical probado una y otra vez en el mundo de la música, pero nunca por ellos. En el pasado experimentaron con productores de poco cartel que les permitieran la auto-experimentación de sus sonidos, y esto fue un tanto la razón de que al inicio de su carrera fueran catalogados como “sonido fresco”. Y es que sencillamente, The Strokes, habían roto el molde.

Para fluir

En la producción de “The New Abnormal”, la banda decidió trabajar nada menos que con Rick Rubin, uno de los productores más importantes de los últimos veinte años, según MTV, quien ha trabajado con Beastie Boys, The Cult, Slayer, Red Hot Chilli Peppers, AC/DC, Johnny Cash, The Smashing Pumpkins, System of a Down, Audioslave, Shakira, Linkin Park, Metallica, Lady Gaga, Ed Sheeran y un largo etcétera. ¿Verdad que no habíamos visto a The Strokes hacer algo así ni siquiera con Joe Chicarelli?

Sus producciones, incluida la más reciente, se llevan a cabo en su estudio Shangri LA Malibú; un estudio en la costa de California para artistas creativamente estancados o inmersos en problemas personales con otros integrantes de sus mismas agrupaciones. Es por ello que su propietario ha dado un concepto minimalista al estudio, donde todos los espacios posibles son blancos, incluido un spa, y no hay televisión ni reloj para evitar distracciones y permitir fluir la creatividad.

La técnica de producción de Rick Rubin no tiene que ver con saber usar una mezcladora o tocar excepcionalmente algún instrumento; sin embargo, notamos su presencia en todos lados. La magia está en su filosofía hippie de hacer que el artista se sienta cómodo mientras se desnuda musicalmente y poder darle retroalimentación sin ponerlo a la defensiva. Para un productor musical, aprender a realizar esa labor psicológica es lo que para un ingeniero significa poder alinear la fase de una mezcla; es decir, fundamental.

El disco que nos ocupa es de conceptos recurrentes; verán por qué: el disco abre con “The adults are talking”, que es una declaratoria de paz con los fans —Julian Casablanca abandona brevemente la exploración vocal y regresa al estilo consolidado de 2001—, al mismo tiempo que insinúa una declaratoria de guerra que ocurrió en el pasado entre la banda. Es ésta una expresión común utilizada cuando los padres de los niños pelean y no quieren preocuparlos; así es, esa es la visión de The Strokes sobre sus seguidores. Así, aparece por primera vez el concepto onírico abordado varias veces a lo largo del disco (como en la canción “Bad Decisions”), y de temas en diversos proyectos en donde Julian participa (Human Sadness y Leave it in my Dreams); al parecer, el tipo sueña con un universo creativo en donde The Strokes son la banda prolífera que fueron en algún momento.

Las referencias al pasado —que triunfaron a partir del EP “Future Present Past” de la banda—, son numerosas en “The New Abnormal”. Los colores simétricos de la portada son además una pintura de Jean-Michael Basquiat, autor neoyorkino de subcultura asociado al graffiti, pero que no le desagradaba ser parte de la espuma social, y simboliza la anormalidad en la que vivimos y en la que la banda se sumió creativamente; hace tiempo que The Strokes dejó de ser musicalmente a capricho y semejanza de Julian Casablanca, como en los primeros discos. Es una mezcla de personalismos, más o menos la idea que se tenía para el disco “Angles”, pero con más armonía entre los miembros; al fin y al cabo Nueva York es la capital del multiculturalismo.

La canción “Bad Decisions” es una muestra de ello. Es una obra post punketa que roza el happypunk dosmilero y retoma las influencias a The Clash y The Ramones que en algún momento mostró la banda; el tema es la esencia rítmica del guitarrista Albert Hammond Jr y esto a la vez supone darle el espacio para brillar en la banda que tanto recela. El video de esta pieza toca un tema recurrente últimamente entre la banda: mostrarse inconformes con ser un producto comercial que se puede adaptar a las necesidades de sus consumidores, sin importar su calidad defectuosa. Sinceramente me pareció muy gracioso.

Por otro lado, la canción “Eternal Summer” es más al estilo del también guitarrista de la banda Nick Valensi; muestra un acercamiento a la canción “Machu Picchu” del disco “Angles”, al tiempo que es un edén guitarrístico en donde encuentran un espacio libre para arpegiar libremente todas las cuerdas de la banda; incluso el bajo nos regala una linda melodía pinkfloydiana, las percusiones se permiten agregar un toque latino de shakers y los recursos vocales oscilan entre el falsete y el desgarre del registro vocal fry y nos remata con disonancias armónicas y filtros que recuerdan al grupo Tame Impala.

“At The Door” es una pieza que difumina la frontera entre The Strokes y la banda The Voidz (proyecto alterno de Julian Casablanca); Julian ya había traspasado esta frontera en sentido contrario, con la canción “Leave it in my Dreams”. El tema incluye sintetizadores pesados que sólo acompañan la interpretación vocal en donde vemos la mano de Rick Rubin en su máximo esplendor, ya que la voz es verdaderamente parecida a la de Anthony Kiedis (vocalista de Red hot Chili Peppers) por momentos. Los recursos vocales digitales que permiten los procesadores, armonizadores y correctores vocales se agregaron a la paleta tímbrica de la banda, lo cual tal vez es un rasgo heredado de la colaboración de Julian con Daft Punk. En el fondo muestra la vulnerabilidad que la versión adolescente del músico vivió con los problemas maritales entre sus padres como paralelismo a la traición que sintió de Albert Hammond Jr cuando se lanzó como solista y dejó de lado a la banda. Esta pieza hizo preguntarme quién será el tecladista de la banda, ya que Julian compone mayormente en teclados, Nick Valensi ha tocado el órgano en “Ask Me Anything” del disco “Fisrt Impressions Of Earth”; Albert lo hizo en la canción “Games”, en el álbum “Angles”, y también han recurrido al uso de secuencias, de manera que será un elemento interesante para descubrir en su performance.

Congruencia musical

Los bloopers son una parte importante de “The New Abnormal” y se dejaron intencionalmente; la idea de que la música no debe ser perfecta en su producción porque no puede serlo en su reproducción ha sido manifestada muchas veces antes por la banda. La canción “Why Are Sundays So Dreppressing” es una pieza al estilo de Fabrizio Moretti (baterista), que nos recuerda a sus tiempos con el grupo brasileño/estadounidense Little Joy y que nos remata con las voces en off del final con la frase “hold on hold on -the click was always in you Fab- it was never on”, la cual nos deja ver dos cosas: la primera es que el disco se intentó grabar en tomas completas (sin detenerse a parchar errores instrumentales, lo cual resta en perfección, obvio, pero suma mucho en interpretación). La segunda es que al parecer, Fabrizio Moretti se ha consolidado como uno de los grandes bateristas de su generación y puede grabar a tempo perfecto sin la guía del metrónomo, tarea nada fácil de lograr.

Por su parte, la canción “Not The Same Anymore” es el punto sin retorno que se traspasa cuando una puerta se cierra y se abre una ventana, y junto a “Brooklyn Bridge to Chorus” son una añoranza al pasado, a los tiempos del disco “First Impressions”, donde algo se rompió, que nunca quiso o se pudo pegar con el álbum “Angles” y que sólo empeoró con “Comedown Machine”.

Hay una escena presente a lo largo del disco en donde todo ocurrió narrada por “Ode To The Mets”, la canción más compleja del disco. Es la melodía musicalmente parafraseada del disco “Is this it” en modo menor, pero contiene los acordes faltos de ataque de Human Sandness (de The Voidz), para hacernos saber que es a la vez un réquiem. El concepto “up on his horse not going wake up here anymore/ sobre su caballo ya no va a despertar aquí”, muestra la necedad de Albert Hammond Jr por querer ser frontman y su carrera solista como vehículo de escapatoria. Todo ocurrió una noche en Nueva York, posiblemente a las afueras de su estudio o su lugar de ensayo, en donde el guitarrista dejó ver su disgusto creativo con la banda y dejó caer la bomba: “I was just born playing the guitar, learned your tricks wasn’t to hard” / Estaba aburrido de tocar la guitarra, aprenderme tus trucos no fue muy difícil”. Es la razón por la que Albert se lanzó como solista.

Haciendo a un lado a todos, Julian Casablanca se sintió fuertemente herido y sorprendido al ver que los demás Strokes también lanzaron sus proyectos solistas, como si la banda de sus sueños no ofreciera fama, fortuna y desafío profesional suficiente para ellos y, —como cualquier hombre chapado a la antigua—, muestra su lado violento antes de que se noten sus verdaderas heridas.

“Gone now the old times forgotten, time to hold on the railing”

Es una ruptura clara con el pasado al que nos hemos estado aferrando como fans y que The Strokes intentaron rescatar con este disco dándose una última oportunidad. No dejen de notar el gallo al final de la frase, es sutil y encantador.

The Rubix cube isn’t solving for us

Una referencia al productor Rick Rubin. De él y su equipo sólo podemos hablar cosas buenas técnicamente; la inteligibilidad lograda a todos los instrumentos es algo a lo que la banda parecía incluso tenerle miedo. Nunca la batería había sonado tan real, a años luz de los sonidos distorsionados del disco “Is this it”. Las mezclas perfectamente balanceadas, las voces sin mucho rollo se grabaron directo con sólo un micrófono SM7B para evitar problemas de fase y se les agregó la dosis perfecta de reverb para dar nostalgia, delay para hacer énfasis, usando double tracking en los momentos correctos para marcar el sello de la casa. La compresión en general puede ser un poco excesiva, pero al final se trata de rock y puede darse el lujo de ser ruidoso. El último intento de The Strokes bien puede valerles el Grammy que nunca han logrado.

“Old Friends long forgotten The old waves at the bottom Of the ocean now has shallowed”

Los Mets son el equipo de la ciudad, tal como los Strokes son el equipo de la generación, incansable máquina de decepciones en ambos casos, para propios y ajenos; ahí la razón de nuestra emoción: “Es algo que amas incondicionalmente, pero que no deja de desilusionarte”, dijo Fabrizio a Julian en su streaming de lanzamiento, refiriéndose al nombre de la canción (“Ode to the Mets”), algo que aparentemente es genial, pero que en el fondo tiene la estructura tocada.

“The only one that’s left is us so pardon The silence that your hearing Its turning into a deafening painfull shameful roar”

Pero es The Strokes a la Sinatra, es la versión Juliana de “New York, New York”, una añoranza a cómo era la industria de la música en el pasado, cuando la era del rock reinaba sobre el reggaetón. Es una melodía coreable que debería encontrar sus ecos en los grandes escenarios. Ser el equipo de la ciudad más importante del mundo es un sueño válido, pero tendremos que conformarnos con pensar en lo que pudo ser, que no lo es y que tal vez nunca pueda volver a serlo. Toca estar agradecido con la banda por una vez salvar al rock y ahora por hacer más llevadera la cuarentena. Un último detalle: el disco fue lanzado un día después del cumpleaños de Albert Hammond Jr. ¡Que empiecen las teorías conspiracionistas de por qué ocurrió eso!

Edición: David Medina

*Es director del Colegio de Audio México desde 2016 e instructor de la Cámara de la Industria de la Radio y Televisión. En estudio de grabación ha participado en mas de cien producciones en MMH Records, del que es cofundador. En sonorización ha realizado más de quinientos eventos con artistas como OSEM, OFITLA, Eugenia León, Iraida Noriega, Mexicanto, Rebeldes del Rock, Franco Escamilla, Tenorio Cómico, Dama de Negro, Ballet de la Serena Chile, Ópera de Beijing y el Ballet de St. Petersburgo, entre otros. Como músico ha publicado dos EPs con la banda Ears in Your Eyes.